Aunque todos los periódicos estén ligados a grandes empresas, no todos deben ser de la misma, y dan opción a colar alguna cosilla…
La cara más negra del petróleo.
El vallisoletano Leandro Velasco acaba de regresar de una misión internacional que ha comprobado los efectos de la explotación de crudo en una reserva natural de Ecuador.
M. Martínez García / El Mundo (Diario de Valladolid), 30 VIII 2004, p.4
Un vallisoletano ha sido testigo de cargo de la cara más negra del petróleo. Ha podido verificar en Ecuador los efectos de la explotación de crudo en un entorno natural protegido y en la vida de las comunidades que lo habitan. Leandro Velasco, miembro de la Plataforma de Comercio
Justo de Valladolid, acaba de regresar del país latinoamericano, donde
ha formado parte de la ‘Misión de verificación de los impactos
petroleros en Yasuni’ junto a otras 16 personas de siete nacionalidades.
El Parque Nacional Yasuni fue creado en 1979 y declarado por la UNESCO
reserva nacional de la biosfera 10 años después. Una tercera parte es
territorio ancestral de los huaorani. Encana, Occidental y Repsol-YPF
son las multinacionales que extraen petróleo de los diferentes bloques
en que está dividido. Leandro y sus compañeros entraron el pasado 1 de
agosto en el parque tras obtener los permisos de la comunidad huaorani y
de las autoridades de Ecuador. Sus objetivos eran visitar las
explotaciones y recoger testimonios de los indígenas.
Pese a la “compra de voluntades” de las compañias y al poco tiempo de
que dispusieron antes de ser obligados a salir, tuvieron ocasión de
hablar con varios afectados por los derrames de crudo y la contaminación
del agua y la atmósfera que provocan las incineraciones de las
petroleras. Dawo, un huaorani arrepentido de haber abandonado la selva
atraído por el dinero de las petroleras, ejemplifica para Leandro el
“genocidio cultural” de ese pueblo indígena, “mendigo” de las
multinacionales del oro negro “en su propio territorio”, y que camina
hacia su extinción.
Los datos no pueden ser más elocuentes: un millón de hectáreas de bosque
deforestado en uno de los 10 lugares que posee mayor diversidad
biológica del planeta, 100.000 millones de litros de aguas residuales
vertidas a los ríos con componentes de alta toxicidad, más de 235
millones de metros cúbicos de gas quemados al aire libre. La
contaminación s extiende a los lugares donde beben los animales y se
lavan los indígenas.
Una mujer perdió a su hijo recién nacido tras consumir agua infestada
durante el embarazo, hecho que ha denunciado sin resultado. Su casa está
al lado del oleoducto, por donde fluye a alta temperatura el petróleo,
lo que provoca emisiones nocivas de vapor.
“Hemos constatado un aumento de enfermedades como la malaria, la
hepatitis, la sífilis y la gonorrea, junto a trastornos dermatológicos,
gastrointestinales y respiratorios”, antes desconocidos para los
huaoranis. Sin mencionar los cambios en su modo de vida como
consecuencia de las multinacionales, la caza y la pesca han desaparecido
y con las petroleras llegan los prostíbulos.
Para Leandro, las enormes trabas de Repsol a la presencia de
observadores internacionales están llenas de significado: “¿Qué tienen
que ocultar? Nos dijeron que podían ordenar a las fuerzas armadas que
nos desalojaran”. Y así fue. Los miembros de la misión tuvieron que
abandonar Yasuni escoltados por el ejército, al no tener permiso de la
empresa que les impidió transitar por Vía Maxus, una calzada de 180 km
que cruza el parque. “Su carretera”, señala Velasco, “nos lo dejaron muy
claro, y que los huaorani dependían de ellos”. Repsol, además de poseer
el único transporte que la recorre, se ocupa de la educación de las
comunidades indígenas. “Debe sufragar los gastos de la escuela y los
maestros, pero no cumple, ha convertido en su casa un territorio de un
país soberano”, denuncia. “Ha sido una segunda conquista”.
Tras su salida de Yasuni, la misión elaboró un informe que presentó al
subsecretario de medioambiente de Ecuador. “Los dijo que al Estado le
interesaba la explotación petrolera y que seguirían dando concesiones”.
Más del 80% de los beneficios van a parar a las compañias, y el resto lo
emplea el gobierno para pagar la deuda externa. No repercuten en el
bienestar de los ecuatorianos, que ha visto como la pobreza del país se
ha duplicado desde que comenzase la extracción de los yacimientos.
Una nueva transnacional, Petrobras, empresa estatal de petróleos del
Brasil, pretende operar en breve en el corazón del parque, en una de las
áreas más protegidas. “Abrirán más carreteras, instalarán campamentos,
helipuertos y pozos, que destruirán decenas de hectáreas de los
bosques”. Un grupo de organizaciones sociales interpuso el pasado 25 de
Agosto un recurso de amparo en el Tribunal de lo
Contencioso-Administrativo frente a la concesión de la licencia
ambiental a favor de Petrobras, que parece inevitable.
La construcción de un complejo turístico amenaza el norte del país.
La explotación va mucho más allá de Yasuni. Leandro Velasco se ha
implicado también en dar a conocer la realidad del proyecto turístico
“Paraíso Ecuatorial Costa del Pacífico”, que las autoridades pretenden
poner en marcha en Esmeraldas, en la costa caribe del norte del país.
52.000 hectáreas de la zona, que ya ha sufrido la destrucción del
manglar por las empresas camaroneras, se han declarado zona franca para
construir un macrocomplejo turístico.
“Lo han hecho de espaldas a los pobladores del área, obligados a
desplazarse y a abandonar sus medios de vida tradicionales, como la
pesca. No tendrían ninguna alternativa de obtener trabajo en esos
hoteles, porque no hablan inglés”, El proyecto cuenta con fondos de
Cooperación Internacional española. Sus promotores lo consideran de
interés para el desarrollo de la zona, como ocurre con el crudo.
Por eso, Leandro aboga por impulsar estudios independientes frente a los
que existen a cargo de dos estaciones científicas de Universidades a las
que financian las multinacionales. “Las condiciones para la explotación
en Tasuni son el empleo de tecnología punta y que se garanticen las
buenas relaciones con la comunidad, pero hemos visto que nada de esto se
cumple”. Además, “el petróleo del parque tiene un alto componente de
agua y se calcula que en 20 años dejaría de interesar”, apunta».
> Un vallisoletano investiga el mamoneo de las multinacinales del petróleo en Ecuador
Leandro es la otra cara de la misma moneda. El interés de su investigación más que humanitario es llevar información de primera mano a otros que quieren saber como están las cosas para tomar parte del ponque sin interesarle lo que realmente sucede a los pobladores de la región.
America Latina, ya no cree en los estudios juiciosos de otras personas a las cuales subyacen otros intereses económicos.
Gracias