
Roberto Arnaz
Phillip Roach, de 22 años, cayó inconsciente segundos después de sufrir el impacto. El joven se golpeó en la cabeza en la caída y comenzó a sufrir convulsiones. Tuvo que ser trasladado a urgencias donde recibió tratamiento y varios puntos de sutura. El incidente, ocurrido el pasado mes de abril pero que ha trascendido hace sólo unos días, ha provocado que el Congreso se interese por las prácticas vejatorias en el seno del Ejército.
En la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte (EEUU), tienen una curiosa manera de celebrar la promoción de sus reclutas. De hecho, a Phillip Roach, un joven piloto de 22 años, su graduación casi le cuesta la vida. El pasado mes de abril participó en la conocida como ‘la novatada del mazo de madera’, un violento ritual que consiste en golpear en el pecho con un robusto martillo en el pecho de los soldados que terminan su formación de manera satisfactoria.
En un vídeo filtrado por compañeros de Roach a la cadena de televisión local WWMT-TV se aprecia cómo su superior, el sargento primero Carpenter, agarra con fuerza un mazo de leño, coge impulso y lo proyecta sobre el pecho del soldado. El joven encaja el golpe con evidente cara de dolor, saluda a su jefe y, acto seguido, se desploma en el suelo.
Roach se golpeó en la cabeza en la caída y comenzó a sufrir convulsiones, por lo que tuvo que ser trasladado a urgencias donde recibió tratamiento y varios puntos de sutura. Aún hoy, casi cinco meses después del suceso, el recién graduado piloto se encuentra de baja médica, y es que aquella celebración pudo costarle la vida.
Los médicos que le atendieron aseguran que la violencia del impacto hizo que sufriera una grave patología denominada ‘commotio cordis’, conocida en el lenguaje popular como “toque de la muerte”, y que se produce cuando un golpe seco en el centro del tórax provoca una arritmia potencialmente letal.
El “toque de la muerte” puede provocar el fallecimiento de manera súbita en un periodo que apenas llega a 20 segundos. De hecho, en el 65% de los casos conlleva la muerte de la persona que recibe el golpe.
Las novatadas, en el punto de mira del Congreso
Afortunadamente, Phillip Roach sobrevivió. El hecho fue investigado por las autoridades de Fort Bragg, que decidieron sancionar al sargento primero Carpenter con una multa de 1.000 dólares (unos 800 euros) por violar el artículo 15 del código militar estadounidense. Además, el mando ha sido trasladado a otra base y se le ha prohibido dirigir grupos de reclutas.
Sin embargo, este castigo no es suficiente para Ken Roach, padre de Phillip, que ha iniciado una cruzada para denunciar casos como el de su hijo ante los políticos de Washington. El pasado viernes, el senador Carl Levin, presidente del Comité de Servicios Armados, anunció una investigación profunda sobre los rituales militares.
Levin recordó que el caso de Phillip Roach no es único y que sólo unas semanas antes de este incidente dos jóvenes reclutas cometieron suicidio en la misma base, muertes que se ligaron inicialmente a novatadas practicadas por superiores.
Siete décadas de muertes
Las novatadas son una lacra que acompaña al ejército estadounidense desde el origen de las academias militares hace más de un siglo. Sin embargo, la primera denuncia pública no tuvo lugar hasta más de 50 años después, concretamente en 1956, según el historiador Hank Nuwer.
La etapa más dura de los castigos físicos en el seno del ejército se produjo a finales de la década de los 60 y principios de los 70, cuando los veteranos que volvían de Vietnam recibían puestos de instructores. Situación que el director Stanley Kubrick reflejó a la perfección en su polémica y antibelicista película ‘La Chaqueta Metálica’ (1987), en la que uno de los reclutas mataba a su superior y se suicidaba después de sufrir innumerables novatadas.
Otras películas como ‘Algunos Hombres Buenos’ (1992) también han tratado de denunciar estos dramas, muchas veces silenciados por la cúpula militar estadounidense. Según Nuwer, entre 1970 y 1999 –no cifras más actuales debido al secretismo con el que se tratan estos casos– al menos 56 soldados murieron como consecuencia de estos violentos rituales militares.
La Información