Web de Rompamos el Silencio

La iniciativa “Rompamos el
Silencio” nace, en lo que a Madrid se refiere, en el año 1998 cuando una
serie de colectivos deciden aunar fuerzas para desarrollar una
intervención política desde lo social, basada en el la acción directa
no violenta y el debate previo, organizándose de manera asamblearia y
descentralizada. Un espacio formado por un heterogéneo conjunto de
colectivos y organizaciones partícipes de las luchas cotidianas, pero
imprescindibles que se llevan a cabo en la “gran ciudad”, con el
objetivo de romper el silencio mediático de ese malestar social, no
resignado, sino en lucha; visibilizando los conflictos y señalando
responsables, tanto en lo local como en lo global, mediante la acción
directa y no delegada.
Es así como colectivos por el desarrollo y la participación social,
colectivos internacionalistas, de barrio, ecologistas, contra la
tortura, antiglobalización, centros sociales okupados, medios de
contrainformación, cooperativas agrarias,… se dan cita para crear lo
que se llamará “Semana de Lucha Social”. Experiencias similares son
llevadas a cabo paralelamente en ciudades como Barcelona, Valencia o
Córdoba.

2. EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN

A partir de la experiencia acumulada en
las “ediciones” anteriores, y tras un paréntesis de cinco años, una
serie de colectivos y organizaciones de diversas procedencias y
sensibilidades políticas decidimos poner en marcha un espacio común
inspirado en estos fenómenos previos, pero con la intención, clara y
respetuosa, de que no fuera una mera prolongación de lo que ya se había
desarrollado, con sus éxitos y sus fracasos, en los años precedentes.
Así, pues, y debido al largo parón que sufrieron las iniciativas de
este tipo en Madrid, las primeras reuniones, que trataban de afianzar
el espacio, se vieron afectadas por el sentimiento de incertidumbre,
que aumentaba por la baja presencia de los colectivos en las mismas.
Esto supuso que el inicio fuera algo lento y difuso, lo que restó
potencia al proceso de debate y reflexión interno, sobre todo en estas
primeras etapas, lo que puede ser mejorado, en el futuro, mediante una
participación mayor y más decidida desde el inicio, articulando un
discurso potente, mediante una metodología asamblearia más definida.


3.LOS OBJETIVOS



-  ROMPER EL SILENCIO

En cuanto a los objetivos marcados para
estas jornadas, como la visibilización de conflictos y responsables, la
ruptura de la normalidad en la ciudad silenciada, la movilización
callejera de la disidencia ciudadana… es difícil diagnosticar si la
totalidad de ellos han sido alcanzados de manera plena; probablemente
no, quizás por ser, ciertas acciones, de difícil comprensión fuera de
nuestro entorno, o por el extremo secretismo (en ocasiones necesario)
con que fueron llevadas a cabo algunas de ellas. Sea esto así o no, lo
cierto es que la autocrítica es clara: gran parte de las acciones
desarrolladas carecieron de la creatividad necesaria, dirigidas a un
sesgo de población muy concreto y basando su éxito, en extremo, a la
cobertura que los grandes medios de comunicación decidieran otorgarles.
No obstante, la valoración general resulta muy positiva, habiéndose
conseguido durante el desarrollo del proceso y su culminación en esos
cinco días de julio, algo que consideramos muy importante, el
reconocimiento mutuo de distintas gentes, proyectos y sensibilidades
para crear y llevar a cabo una acción conjunta basada en la confianza y
el respeto.

4.LAS AMENAZAS EXTERNAS


-  LA ACTUACIÓN POLICIAL

Desde un principio, las acciones fueron
planificadas contando con la posibilidad de sufrir una fuerte represión
policial, diseñando estrategias que minimizaran estos riesgos, y así
lograr la consecución de nuestros objetivos. Esta forma de trabajar
condicionó tanto el proceso de construcción como el desarrollo mismo de
las jornadas. Los protocolos de seguridad fueron, tal vez, algo
exagerados en ciertas ocasiones, restando horizontalidad al proceso y
dificultando la comunicación y la participación de los miembros de los
distintos colectivos, si bien es cierto que en algunos casos estas
medidas de seguridad estuvieron más que justificadas. Sin duda, la
potenciación del carácter público de las jornadas, será uno los
importantes debates que se deberán llevar a cabo en la preparación de
futuras “ediciones”. En cuanto a la respuesta policial, no fue de la
dureza esperada (por suerte), apenas hubo represión directa, la
percepción general fue la de que “nos dejaron hacer” en todo momento.
La inacción policial repercutió de una manera ambigua sobre las
jornadas, por un lado facilitó la consecución de las acciones
diseñadas, aunque por otro, esa falta de confrontación también generó
una percepción de bajo alcance de las mismas.

5. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

-EL CENTRO DE MEDIOS

El centro específico habilitado para la
difusión informativa de las jornadas (tanto hacia medios alternativos
como convencionales) cumplió con los objetivos marcados, a pesar de las
dificultades logísticas y personales. La relación con los medios desde
los que se dio cobertura fue satisfactoria, cubriéndose casi en tiempo
real, con fotos y texto, además de boletines radiales y escritos. En
cuanto a la página Web, el trabajo realizado se considera también
plenamente satisfactorio. Sin embargo, la relación entre el Centro de
Medios y el resto de la asamblea no fue lo suficientemente fluida
llegando a generase cierta sensación de subordinación del Centro hacia
la misma; en definitiva, el Centro de Medios no fue tratado, desde la
asamblea, con la importancia necesaria, convirtiéndose, en algunos
momentos, en un apéndice separado del resto de las jornadas.

-LA PARADOJA DE LOS MEDIA

Las convocatorias a los medios de masas
se realizaron, rigurosamente, con una semana de antelación, para la
rueda de prensa, y cada día, para las acciones de la mañana siguiente,
facilitando así, que las redacciones pudieran planificar su cobertura.
La afluencia de los medios convencionales fue bastante positiva
(esencialmente en relación al Centro Okupado, que finalmente absorbió
la mayor parte del interés), si bien, hubo algo de imprevisión y no se
controló de manera eficaz la información que estábamos dispuestos a
facilitar. Es este uno de los puntos de intenso debate que se nos
plantea: ¿necesitamos a los grandes medios de comunicación para romper
la invisibilidad en la que se quiere ocultar la protesta social?
Deberemos resolver en el futuro, cómo, a quién y de qué manera deseamos
transmitir nuestra información.


6. FUTURO

Tras el balance positivo de estas
jornadas, hemos constatado el deseo de seguir trabajando y consolidar
este espacio plural, basado en el reconocimiento de sus componentes, el
apoyo mutuo, la confianza, el respeto y la voluntad de romper el
silencio del conflicto social oculto. Ese deseo debe ir acompañado por
un proceso de reflexión y autocrítica que nos haga crecer y aprender
juntos desde la diversidad, desde los aciertos y desde los errores,
intentando fortalecernos cada día.
Nos vemos en las calles!!!

Asamblea “Rompamos el Silencio”

Madrid, 20 de enero de 2006