Ver información de los hechos en esta misma página.

Dueños y trabajadores de los dos almacenes incendiados en los altercados racistas de anteayer, en el Polígono de Carrús, en Elx, así como afectados de establecimientos y almacenes colindantes, se lamentaban amargamente de la actitud de la policía, que contempló inmóvil cómo se vaciaba un camión cargado de calzado, para robar una parte de su carga, y prenderle fuego a la restante. Los agentes sólo decidieron intervenir cuando las llamas asomaban por las ventanas de la primera nave también incendiada delante de sus mismas narices. Según varias de las víctimas “la policía lo estaba viendo todo desde la otra acera, y no hacía nada; incluso había varios agentes que se reían”. Además tardaron en intervenir cuando los manifestantes hicieron una cadena humana para impedir que el camión de los bomberos se pudiera acercar a los inmuebles en llamas (bomberos que por cierto llegaron tres cuartos de hora después de provocarse en incendio).

El cónsul de China se ha desplazado a Elx a visitar los daños, y en entrevista con la Subdelegada del Gobierno de Alacant, con autoridades municipales de Elx, y con mandos policiales, ha pedido explicaciones de lo ocurrido, y ha exigido al gobierno español protección para la comunidad china afincada en la ciudad.

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Lo que decíamos; el capitalismo y su globalización provocan que las economías locales queden dañadas, y más en una población tan industrial como es Elx, y tan volcada en la producción de un único producto: el calzado.

L@s trabajador@s de este primer mundo opulento en el que vivimos y consumimos -no lo olvidemos- a costa de la miseria del resto de la humanidad, normalmente nos solemos beneficiar de este estado de cosas y de las migajas que nos regala el capitalismo a cambio de nuestra complicidad y nuestro silencio.

Pero de vez en cuando el Sistema se nos revuelve y también nos muerde a nosotr@s. El capitalismo no tiene palabra, y deja tiradas en la cuneta sin más a las personas que de pronto ya no necesita. Podemos comprobarlo en el caso, también de actualidad estos días, de los trabajadores de IZAR (por cierto una industria, que entre otras cosas, produce armas).

Nos han obligado a especializarnos en la producción de un producto, y ahora, a la vuelta de unas décadas resulta que en la otra punta del mundo hay quienes lo producen a un precio más competitivo. Ahora ya no hacemos falta y nos dejan tirad@s.

Cuando el calzado ha ido bien y ha dado para buenos jornales, para meterse en pisos de treinta kilos y apartamentos en la playa y buenos coches, no nos hemos quejado. Ahora que vienen las vacas flacas, queremos buscar culpables y al no haber turcos por aquí, señalamos a los chinos.

Deberíamos buscar las causas de nuestra situación, no en otras gentes que hacen lo mismo que hemos hecho aquí siempre: competir y buscar la rentabilidad (y no me vengan con competencias desleales, que los industriales de Elx han escrito páginas y páginas en la historia de la economía sumergida, la explotación de los trabajadores, y todo tipo de trampas y negocios sucios), sino en nuestra pasividad y actitud borreguil ante los dictados del sistema capitalista.

No olvidemos que los comerciantes que han comenzado a importar desde hace muchos años calzado asiático para revenderlo desde Elx, no son chinos, sino ilicitanos. Y desde esta web nos atrevemos a sospechar que los incitadores de estos disturbios racistas convocados anónimamente, se esconden entre este gremio de intermediarios de la importación-exportación. Estos piratas están sintiendo la amenaza que pende sobre sus brutales beneficios de siempre, debido a la competencia de otros igual de piratas que ellos, pero tan capaces, que les están batiendo en su propio feudo.

Y al Sistema no le vienen nada mal estas explosiones de ira y xenofobia. Hay que alimentar los odios, las diferencias, los miedos, las divisiones. Hay que hacer que la gente no piense en las causas de las cosas, que mira a otra parte, que busque otros culpables. Que canalice sus energías y su dolor cuando el propio Sistema les deja tirados, no contra el Sistema, no a favor de su evolución y transformación, sino en contra de algún pobre diablo que haga de cordero expiatorio. Así todo sigue igual.

No es casual que la policía actúe con pasividad en estos casos. Este tipo de brotes, si son como en este caso, puntuales, al Sistema le convienen, como decíamos. Probad a intentar tocar uno solo de los elementos sobre los que se apoya el status quo, y veréis como todo el peso de la violencia oficial del Estado, cae inmediatamente sobre vuestras cabezas.


A continuación dos artículos destacados entre los muchos que en su edición de Alacant de hoy, dedica al tema el Diario La Verdad. El primero de ellos arroja mucha luz sobre los autores intelectuales de los hechos, y sobre sus intenciones de cara al futuro, mientras el segundo es un análisis del siempre brillante Gaspar Maciá sobre las circunstancias de la industria del calzado de Elx que la han hecho llegar a este punto.

«Ha sido un aperitivo»

G. MARTÍN/ELCHE

Varios de las personas que participaron en la protesta del jueves eran dueños de empresas de tamaño mediano, de calzado y afines al sector. Uno de ellos aseguraba ayer que «detrás de los incidentes hay una quincena de empresarios que, como yo, están arruinados por los chinos porque no se puede competir». Aseguraba que su almacén de curtidos cerrará en enero porque «mi principal cliente no puede competir con los chinos y termina con el negocio». Afirmaba que «lo ocurrido me parece bien, como a muchos otros, aunque sea una lástima que tengamos que emplear la fuerza, pero es la única forma». Añadía:«Aquí pasa como cuando falta un stop en una carretera, y lo colocan cuando ha habido un muerto». Según él, los disturbios seguirán. «Lo del jueves ha sido un aperitivo».


ATAQUE AL CALZADO ASIÁTICO EN ELCHE

Situación explosiva

La crisis del sector contrasta con el auge de los importadores chinos Los almacenes importadores son ya el 10% de las empresas de Carrús.

GASPAR MACIÀ/ELCHE

«Hay que estar muy ciego para no ver que esto o algo más gordo iba a pasar». Manuel M., un pequeño empresario ilicitano del calzado, que lleva cinco años en el polígono de Carrús resume una opinión generalizada entre los industriales de la zona. La crisis estructural que vive el sector está haciendo mucho daño tanto en las pequeñas como medianas y grandes empresas -el cierre en mayo de Martínez Valero SL, que dejó a 147 trabajadores en la calle es un ejemplo representativo- y creando una sensación de alarma entre trabajadores e industriales como nunca antes se había vivido.

El calzado ilicitano ha vivido ya otras grandes crisis, prácticamente una por década desde el despegue de esta actividad industrial en los años sesenta. Unas crisis que se han saldado con cierres de empresas y con trabajadores al paro o arrojados a la industria sumergida. Y de todas ellas el sector supo salir con nuevas ideas, nuevos productos y otra lección aprendida.

Pero ahora la situación ha cambiado porque hay un nuevo y decisivo elemento en juego: la globalización. El año pasado, la producción del calzado español bajó un 12% y se perdieron un 4% de los cerca de 45.000 empleados del sector. La exportación cayó un 7,3% en pares y un 9% en valor, mientras que la importación creció un 26%. Siete de cada diez pares vendidos en España procedían de fuera.

Fueron las empresas de calzado deportivo -entre ellas varias firmas punteras ilicitanas- las que iniciaron en la década de los ochenta la fabricación de este tipo de zapatos en China y el Sureste asiático. Artículos que posteriormente importaban y reexportaban a terceros países. Esta fórmula se fue desplazando hacia otros tipos de calzado de gamas económicas que, por el incremento de los costes productivos, ya no se podían producir en España.

A medida que avanzaba la década de los noventa y se incrementaban de forma espectacular las importaciones de calzado amarillo, los fabricantes que se empeñaban en seguir produciendo zapatos de gamas bajas se veían abocados a apostar por la calidad y la moda, a cerrar o a pasar a la economía sumergida.

Y el fenómeno se evidenciaba cada vez de forma más inexorable. En 1991 España importó 13,7 millones de pares de China y 17.000 de Vietnam. Cuatro años después las cifras se dispararon a 22,6 y 3,7 millones, respectivamente. En 1999 fueron ya 29 millones de pares chinos y otros nueve vietnamitas. El año pasado, las cifras alcanzaron su punto álgido: 62 y 13 millones, respectivamente.

Aumento

Hace unos cinco años se dieron los primeros indicios de un fenómeno hasta entonces desconocido en Elche. Empresarios chinos comenzaron a abrir almacenes propios en el polígono industrial de Carrús. Importaban calzado de su país y de otras zonas del Sureste asiático -Vietnam, Tailandia, Indonesia, Corea del Sur…- y lo vendían a clientes españoles, principalmente vendedores ambulantes y pequeños comercios. Últimamente también reexportan a otros países de Europa.

La proliferación se aceleró en los últimos dos años, en que se duplicaron las almacenes regentados por ciudadanos chinos en Carrús. Actualmente, los 70 que hay abiertos representan cerca del 10% del censo empresarial del polígono. «No debimos permitir que nos comiesen el terreno. Estábamos tan preocupados tratando de fabricar cada vez más barato que no se nos pasó por la cabeza convertirnos en importadores de calzado asiático y controlar nosotros esa vía, al menos en parte», se lamenta Manuel.

Los empresarios y trabajadores del polígono han estado viviendo con recelo y preocupación la proliferación de almacenes regentados por ciudadanos chinos, y asistiendo al espectáculo diario de grandes tráilers descargando miles y miles de pares en las naves. Una prosperidad económica contra la que muchos se rebelaban en su fuero interno, comparándola con las penurias de una industria en la que luchaban cada día por sobrevivir.

El interés de los asiáticos por establecerse en el polígono ha hecho elevarse los precios de los alquileres a límites insospechados. Ya se pagan hasta 12.000 euros mensuales por una nave y son muchos los empresarios ilicitanos que se quejan de no poder renovar los contratos de alquiler al no poder competir con los asiáticos.

Las crecientes quejas por supuestas prácticas ilegales -tales como existencia de productos falsificados, impago del IVA y otros impuestos- y falta de control de las mercancías acabaron, entre otras circunstancias de configurar una situación explosiva cuya mecha se prendió en la tarde del jueves.


Seguimos con un extracto de la publicación de hoy del Diario Información:

Vecinos y afectados se quejan de la «pasividad» mostrada por la Policía.

V. L. D./ D. L.

La comunidad china y vecinos del almacén arrasado denunciaron ayer que «los policías permitieron que lo quemaran todo, estaban con los brazos cruzados, incluso se reían», asegura indignado un portavoz asiático. Un trabajador ilicitano de la fábrica colindante a la que ardió aseguraba no entender cómo «ningún agente intentó evitar que quemaran tanto la carga del camión como la nave» y aseguró que «a las ocho y cuarto llamamos a los Bomberos y no llegaron hasta las nueve. Es vergonzoso, no entiendo cómo puede suceder esto en un país democrático como España, donde la Policía permite que nos quemen el almacén. ¿Qué hubiera pasado si alguno de nosotros se hubiese refugiado dentro?», se pregunta uno de los trabajadores de la empresa afectada.

Por su parte, el alcalde de Elche, Diego Maciá, comentó sobre este aspecto de los incidentes que los hechos coincidieron con «la aparición desafortunada de un camión de mercancías y la participación de un grupo radical. Fue una suma de hechos. Nadie preveía que apareciera un número importante de manifestantes. La Policía sabe cuándo puede o no puede actuar. Si la Policía no actuó en un primer momento entiendo que lo hizo para evitar males mayores».
Otras fuentes argumentaron que la protesta era tan multitudinaria que con los pocos agentes que había, tanto de la Policía Local como del Cuerpo Nacional de Policía y dispersados por todo el polígono industrial en diferentes tareas, no se les podía hacer frente por medios pacíficos y en medio de los disturbios había niños, mujeres y curiosos.


La Comisaría acusa a los detenidos de los delitos de incendio, desórdenes y robo.

Un trabajador que amenazó de noche a un agente eleva a diez la cifra de imputados, de los que tres son menores.

M. A.

Seis personas, con edades comprendidas entre los 21 y los 45 años, permanecían ayer detenidas en los calabozos de la Comisaría de Elche a la espera de prestar declaración y pasar a disposición judicial -entre hoy y mañana- acusadas de los delitos de desórdenes públicos, incendio y robo. Una séptima fue puesta en libertad después de protagonizar a medianoche un altercado con un policía, al que amenazó de muerte, mientras tres menores de 17 años prestaban declaración, acompañados de sus padres, en la Comisaría. Entre los detenidos se encuentra el dueño de un taller de troquelados del polígono industrial de Carrús y su hijo, así como otros cuatro trabajadores del calzado.

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Gasolina

A uno de ellos se le identificó en el lugar de los hechos con una botella de plástico que contenía gasolina y que sirvió para prender fuego a las hogueras de cajas de cartón y zapatos.

La Comisaría requisó también en el polígono de Carrús cerca de una veintena de zapatos de procedencia asiática que habían sido sustraídos como prueba para imputar los cargos. Además, los agentes identificaron a un gran número de personas que, en algunos casos, era del todo imposible detener por lo que serán citadas a declarar en los próximos días y no se descartan emprender acciones contra ellas.
La Comisaría imputa a nueve de los implicados los delitos de incendio, desórdenes públicos y robo y, según un letrado que ayer asistía a las comparecencias, «no son conscientes de la gravedad de los delitos que se les imputan».
La Subdelegación ha solicitado a la Comisaría una completa investigación de todo lo ocurrido porque la concentración no estaba autorizada; de hecho, la policía está trabajando en la identificación de las personas que, a través de la distribución de cientos de pasquines anónimos, convocaron esta protesta de la que no se recuerdan antecedentes tan graves.


La patronal condena los disturbios, pero exige un control del calzado asiático

Las asociaciones de industriales zapateros y del sector de componentes reclaman de la Administración medidas contra la competencia desleal.

DOMINGO LÓPEZ

La Federación de Industrias del Calzado Español (FICE), la Asociación de Industriales del Calzado de Elche y la Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado (AEC) condenaron ayer las acciones violentas registradas anteanoche en el polígono industrial de Carrús contra almacenes de calzado regentados por ciudadanos de nacionalidad china, pero reclamaron al mismo tiempo medidas por parte de las distintas administraciones públicas para evitar la competencia desleal de dichos establecimientos.

El presidente de FICE, Rafael Calvo, señaló que la proliferación de almacenes chinos de distribución de calzado «es algo singular de Elche que no se da en otras poblaciones y creo que entre los instigadores de las acciones violentas no hay fabricantes de calzado. Estos hechos son inadmisibles. Pueden ser explicables, pero en ningún caso son justificables. A los poderes públicos les corresponde poner las medidas para que todos respeten la legalidad. Es entendible el malestar de ciertos empresarios y por eso estamos reclamando tanto a nivel europeo, como en el Gobierno central y en la Generalitat Valenciana, que se haga cumplir con la legalidad», comentó.

La patronal zapatera de Elche por boca de su presidente y su secretario, Antonio Galiana y Pedro Méndez, respectivamente, señalaron que «aún comprendiendo la angustia y preocupación de muchos trabajadores y empresarios por la estabilidad de las empresas debido a la difícil situación por la que atraviesa el sector, no se puede apoyar que la solución a nuestros problemas esté en la violencia o la ilegalidad».

Desde la patronal ilicitana se añadió en un comunicado que «la crisis actual tiene aspectos tanto estructurales como coyunturales», señalando que entre estos últimos se encuentra la aparición de «países cada vez más productores, como es el caso de China, con mano de obra muy barata y sin apenas costes sociales».

La patronal señaló que «de la misma manera que cuando enviamos nuestros artículos a otros países tenemos que observar escrupulosamente la normativa, tanto fiscal, sanitaria, medioambiental, etc., de los países de destino, queremos que lo que venga de fuera cumpla también con la legislación española. Vemos con perplejidad como en tiendas y mercadillos hay artículos importados que incumplen las normativas sanitarias, llevando incluso materiales prohibidos. Nos asombra como proliferan copias importadas de marcas conocidas. Nos indigna conocer como es frecuente el caso de contenedores de mercancía importada en más cantidad que la declarada oficialmente o, lo que se ha convertido en una auténtica plaga, como almacenes de artículos importados venden en «negro» sin emitir factura, en fraude evidente de la Hacienda pública que pagamos entre todos».

Por su parte, desde AEC se pidió a las autoridades que realicen el mayor esfuerzo posible para evitar actos como los del polígono de Carrús y que «se impliquen de manera decidida y enérgica en la solución de los problemas que afectan al sector. La patronal de la industria auxiliar instó también al Ayuntamiento de Elche a poner en práctica «las medidas de inspección y control prometidas para acabar con la competencia desleal de productos». El director de AEC, Juan Carlos Soler, afirmó que «la inundación del mercado con artículos asiáticos que han sido fabricados con salarios irrisorios es un perjuicio para los trabajadores y las empresas de Elche. Eso está provocando también que cierren fábricas y se pierdan puestos de trabajo».

Las dos asociaciones patronales se desvincularon totalmente de los sucesos ocurridos en Carrús, con independencia de que en los actos violentos participaran industriales y trabajadores del sector del calzado y los componentes, calificando los incidentes como un tema de «orden público». Además, indicaron que la convivencia de almacenes chinos con otros nacionales es posible, «pero estos señores se tienen que poner también al día y cumplir con todas las normativas como lo hacemos nosotros», apuntó el presidente de la Asociación de Industriales del Calzado de Elche.

One thought on “Vecinos y afectados por el ataque racista de Elx, critican la pasividad de la policía”
  1. > Vecinos y afectados por el ataque racista de Elx, critican la pasividad de la policía
    ESTA ES LA «KALEBORROCA DEL PP» QUE COMENZO EN EL EGIDO PREPARADA DESDE EL AYUNTAMIENTO Y CONSENTIDA POR LA POLICIA Y AHORA LA ORGANIZAN LOS «EMPRESARIOS» QUE SEGURO SON DEL PP O CERCANOS. A ESTA GENTUZA NO LE APLICAN LA LEY ANTITERRORISTA.

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