José Santamarta Flórez.

Sólo el 12% de los europeos apoya el uso de la energía nuclear, cifra que en España se reduce al 4%, pero un día sí y otro también los medios de comunicación sólo recogen los argumentos de los defensores de la opción nuclear que es, sin lugar a dudas, la peor de las fuentes energéticas, lo diga James Lovelock, Joaquín Almunia o Loyola de Palacio.

Las razones que esgrimen los pronucleares son conocidas: reducen la dependencia del petróleo y el gas natural, no emiten dióxido de carbono, permiten cubrir las necesidades crecientes de electricidad, son seguras, también baratas y se obvia el problema hoy irresoluble de los residuos
radiactivos, la gravedad de un cualquier accidente (como demostró Chernóbil) y la grave proliferación nuclear, puesta de manifiesto por Irán y sus intentos de hacerse con armas nucleares, o las más de 30.000 cabezas nucleares.

La central nuclear de Vandellós en la provincia de Tarragona, donde el 19 de octubre de 1989 se produjo un accidente en un reactor de tipo grafito-gas,
es la única central nuclear que hasta ahora se ha cerrado en España, pero el
30 de abril de 2006 se cerrará Zorita y Garoña pronto seguirá sus pasos. El
gobierno del PSOE prevé abandonar la energía nuclear en los próximos años,
aunque algunos sectores presionan para relanzar la energía nuclear.

Es probable que el cenit de la producción mundial del petróleo y gas natural
llegará en 20 o 30 años, y que ello empuje los precios al alza, pero hay
tiempo más que suficiente para realizar la transición ordenada hacia un
modelo energético más eficiente, menos intensivo energía y en donde las
energías renovables vayan sustituyendo paulatinamente a los combustibles
fósiles, sin necesidad de recurrir a la energía nuclear, la fuente más
peligrosa y la que nos dejará una herencia de residuos radiactivos y armas
nucleares.

Pero los avances reales de las energías renovables son ignorados y
despreciados por el sector pronuclear. Ha bastado el corte del suministro de
gas natural de unos días de Rusia a Ucrania, por una discusión sobre los
precios, para que vuelvan a la carga con renovados bríos, mientras ignoran
los intentos de Irán por acceder a la bomba atómica, el acuerdo nuclear
entre Estados Unidos e India firmado por George W. Bush, el 20 aniversario
del accidente de Chernóbil, o cualquier otra noticia contraria a sus
intereses, como el auge de la eólica, la solar fotovoltaica o la solar
termoeléctrica.

Pero la historia es terca. George W. Bush lleva promoviendo en Estados
Unidos desde hace seis años la energía nuclear, pero no ha iniciado ninguna,
y en toda la Unión Europea, sólo Finlandia está construyendo una nueva
central nuclear. En 1990, en lo que ahora es la Unión Europea de 25 países,
había 164 centrales nucleares, mientras que ahora hay 147; en todo el mundo,
en los últimos doce años se han clausurado 33 centrales nucleares y se han
inaugurado sólo 54, menos de dos reactores al año.

Las razones de la oposición son varias:

– Económicas: es la fuente más cara, si se analiza el ciclo completo, desde
la cuna a la tumba, desde la minería del uranio, su enriquecimiento, las
propias centrales nucleares, el reprocesamiento del combustible, su
desmantelamiento y la gestión de los residuos, que seguirán siendo
radiactivos y peligrosos dentro de 250.000 años. La inversión de una central
nuclear es de más de 2.000 euros por kW, mientras que en las centrales de
ciclo combinado de gas natural es de 450 euros por kW y de 900 euros el kW
eólico, que no requiere combustible ni genera residuos radiactivos durante
miles de años. Hay poco uranio extraíble a precios aceptables, y aumentará
la dependencia energética, económica y tecnológica.

– Seguridad: Chernóbil demostró que es la fuente más peligrosa. Los usos
pacíficos y la proliferación nuclear van de la mano, y hoy, gracias a la
energía nuclear el mundo es más peligroso que nunca, con nuevas potencias
nucleares, como Israel, India, Pakistán y Corea del Norte, y en un futuro
próximo también Irán. ¿Y que pasaría en caso de un atentado terrorista
contra una central nuclear?-sólo producen electricidad y nunca sustituirán
al petróleo, pues sólo un porcentaje ínfimo y cada vez más pequeño de
derivados del petróleo se destina a la generación de electricidad. El
bioetanol y el biodiésel, y a medio plazo el hidrógeno obtenido a partir de
energías primarias renovables, son la alternativa al uso de los combustibles
fósiles. La electricidad puede producirse a partir de muchas otras fuentes
con un impacto muy inferior.

– Riesgos ecológicos: las centrales nucleares apenas emiten dióxido de
carbono y otros contaminantes atmosféricos (dióxido de azufre, óxidos de
nitrógeno), pero tampoco la energía eólica o las diferentes aplicaciones de
la energía solar. Las nucleares contaminan en todas las fases, partiendo de
las mismas minas de uranio, donde liberan gas radón y otras sustancias
radiactivas, como radio y polonio, y destruyen grandes superficies de
terreno. La radiactividad emitida a lo largo de todo el ciclo de vida se
concentra y acumula en la cadena trófica, no pudiéndose hablar de dosis
mínimas admisibles, pues todas son peligrosas.

– Residuos para la eternidad: lo lógico es que los costes los asumiesen las
empresas propietarias, que son las que nos han embarcado en la opción
nuclear y han facturado los kWh producidos. ¿Y qué dicen los defensores de
la energía nuclear de esta patata caliente que son los residuos radiactivos
de alta, y que nadie quiere ni sabe como solucionar?

– Proliferación nuclear: parte de su éxito se debe a sus aplicaciones
militares, para lo que basta dominar el enriquecimiento o el
reprocesamiento, extrayendo el plutonio. Un mundo sin centrales nucleares
será mucho más seguro y pacífico. La proliferación nuclear sigue presente y
es una amenaza mucho mayor y más inmediata que el cambio climático.

José Santamarta Flórez.

Director de World Watch

One thought on “¿Vuelve la energía nuclear?”
  1. ¿Vuelve la energía nuclear?
    Desde luego que necesitamos las nucleares si no queremos pagar el KW a 400 euros que es lo que cuesta producirlo con los dichosos molinos de viento. Un robo mas.

    Nuevas centrales son imprescindibles. Yo quiero energia barata, limpia y que mi pais sea independiente para producirla.

    Chernobil es una manido argumento.

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