
Nikola Tesla (1) fue un científico serbio que emigró a estados unidos a
principios del siglo XX. Se le conoce por ser el padre del concepto de
«corriente alterna», que es el tipo de corriente eléctrica que mueve el mundo en la actualidad, ilumina nuestras casas y calles, y mueve nuestros aparatos e industrias.
Existe un antes y un después tecnológico en este planeta, en relación con el legado de este genio desconocido, controvertido y algo excéntrico. Durante toda su vida, Nikola Tesla persiguió un sueño que un siglo después todavía sigue siéndolo: La transmisión de energía a distancia sin cables y la energía libre y gratuita para toda la humanidad. Sin embargo no era un sueño tecnológico: Era un sueño social. Una visión especial y diferente sobre «el bien común».
En este articulo vamos a tratar de esclarecer dos cosas: Si este sueño es realmente posible o no (aspecto técnico del asunto), y en caso de que la respuesta sea afirmativa, cuales serían las implicaciones sociales y políticas del asunto. Desgraciadamente la cosa tiene mucha miga, y no se puede resumir sin perder detalles importantes, de forma que este artículo quizá sea demasiado largo para muchos, aunque su lectura es (o debería ser) interesante y esclarecedora para todos.
Vamos primero a tratar de responder al segundo interrogante. Supongamos que
Tesla tenía razón y es posible transmitir energía a largas distancias sin ningún
tipo de cable, usando como medio de transmisión la propia atmósfera natural.
En este caso pueden darse dos situaciones: Que la energía transmitida pueda ser
usada por cualquiera (con los aparatos que sean necesarios), o que solo pueda
ser usada por determinada gente (aquellos que «estén suscritos al sistema»).
En el segundo caso (energía solo disponible para «suscriptores»), las
implicaciones del asunto se limitan a un cambio tecnológico, que reduce costes
de transmisión y que las empresas productoras y distribuidoras de electricidad
acogerían con agrado. No hay ningún tipo de cambio político-económico: En lugar
de tener un contador en el cable que llega a nuestras casas, tendríamos un
contador en el aparato que «nos legitima como suscriptores de pago». Y el mundo
de los negocios sigue girando como si nada.
Pero el caso interesante es el otro: Que la energía transmitida pueda ser
utilizada por cualquiera, con los aparatos adecuados, pero no haya manera de
determinar si alguien «tiene derecho a cogerla o no». En este segundo caso, las
implicaciones político-económicas son trascendentes: Si un medio de transmisión
de energía a distancias planetarias (como Tesla describía) sin cables fuera
posible, pero incontrolable, estaríamos en una situación en la que la energía
seria «libre», en el sentido de que cualquiera podría alimentar sus aparatos sin
pedir permiso a nadie, simplemente contando con un receptor adecuado.
En un mundo fuertemente dependiente de la energía fósil (petróleo y gas) un
sistema como el descrito provocaría un cambio completo de paradigma: Las
empresas distribuidoras de electricidad por cable desaparecerían, y las empresas
productoras no tendrían manera de cobrar al usuario y por tanto no tendrían
ningún aliciente para realizar su actividad.
Esto, innegablemente es contrario a toda la lógica del sistema de «mercado
libre» imperante.
Pongo entrecomillado lo de «mercado libre», porque de «libre» tiene lo que yo de
tía buena y de «mercado» tiene también bastante poco: El «mercado libre» es una
especie de eufemismo con el que se pretende hacer creer a la gente que
«cualquiera puede competir», cuando el tablero de juego es claramente del tipo
«monopoli», en el que el estado estable (fin del juego) es aquel en el que un
único jugador se queda con todo el tablero y el resto de jugadores se comen los
mocos pagando en cada movimiento que hacen, sin recibir ninguna contrapartida.
Un sistema de transmisión de energía sin cables y sin control es claramente
perjudicial para este «mercado-libre-monopoli», podría de hecho dar al traste
con el juego en cuestión…
Así que, si Tesla tenia razón, y existe una forma de transportar la electricidad
sin cables a largas distancias, y además en este sistema no existe forma de
controlar quien la recibe, los principales actores del sistema eléctrico actual
se opondrán con todas sus fuerzas a que dicho sistema vea la luz.
Pero en fin, en este planeta-empresa, además de empre-saurios hay también
ratones, conejos, corderos y otros mamíferos. Y la historia de la evolución de
la vida en la tierra muestra que los mamíferos terminamos siendo mas listos que
los dinosaurios. Así pues, podemos enfocar el asunto desde el lado minúsculo:
¿Nos interesa a los humanos mamíferos que un sistema de este tipo llegue a
funcionar?…
Bueno, si de lo que se trata es de tener electricidad gratuita, en suficiente
cantidad y limpia, lo que se conoce como «energía libre», yo creo que todos
estaremos de acuerdo en que es algo bueno para todos. Quizá algunos de nosotros
abusemos del tema, enchufando muchos mas aparatos de los estrictamente
necesarios, pero al final, todos saldremos beneficiados de un sistema así. Todo
depende de si hay suficiente energía para todos, o no. Recordemos que un filete
cuesta dinero, y diez filetes cuestan diez veces mas dinero, pero que una
persona se puede comer, digamos dos o tres filetes diarios, pero no doscientos o
trescientos, porque reventaría.
Lo cual nos lleva a otra pregunta crucial: ¿Hay realmente una escasez de energía
en la actualidad? Muchísima gente muy bien informada argumenta con razones de
peso que si: «Hay una crisis energética derivada del pico del petróleo». Sin
embargo también existen las voces (entre ellas la mía) que afirma que esta
escasez no es natural sino premeditada: El sol nos envía energía suficiente para
alimentar 1000 humanidades consumistas como la actual, independientemente de si
es sensato o no este consumismo desaforado.
Y la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma, de forma que mas
bien parece que no sabemos aprovecharla bien todavía. Desde este punto de vista,
el petróleo es totalmente innecesario, la energía no es una línea recta sino un
circulo cerrado, que se puede aprovechar múltiples veces de múltiples maneras,
muchas de ellas totalmente limpias e inocuas para el medio ambiente, y todos los
conflictos energéticos (guerras por petróleo, vaivenes de precios, etc), son
absolutamente artificiales y deliberados.
Sigamos por esta línea de razonamiento: Un sistema de transmisión de energía sin
cables a escala planetaria, permitiría que la electricidad que sobra en algún
punto del planeta, pueda ser usada en cualquier otro punto en el mismo instante.
A la mayoría de nosotros, bombardeados constantemente por los medios de masas
con el mensaje de «ahorra agua y energía», se nos hace difícil ver que «pueda
sobrar energía», pero el hecho es que tenemos que parar y arrancar
constantemente todo tipo de turbinas (esto en si mismo es una perdida de
energía) para adaptar la oferta a la demanda. Puede parecer increíble, pero la
oferta de energía es muy superior a la demanda, como muestra el hecho de que los
apagones son escasos, y muy a menudo provocados (2), incluso en las épocas de
supuestamente mas picos de consumo.
Si en lugar de parar estas maquinas (lo cual de momento es un descanso en la
producción de CO2, y por tanto algo deseable, pero esto es así solo por el tipo
de tecnología de producción que usamos actualmente y de ninguna manera algo
inevitable), las hiciéramos funcionar constantemente emitiendo toda esa energía
al «medio planetario» en el cual cualquiera pudiera usarla de forma libre, todos
los supuestos problemas energéticos estarían resueltos, a costa de que el
asunto no fuera negocio para nadie en absoluto.
Así pues, la producción energética sería algo «decidido democráticamente» en
lugar de algo sometido a los vaivenes del mercado-monopoli, los cambios de humor
de los actores principales y sus ansias de aumentar sus beneficios. No hay nada
que acojone mas a las empresas energéticas que la idea de que los poderes
públicos (supuestamente elegidos democráticamente) sean los que marquen los
limites, derechos, usos y necesidades.
La conclusión es obvia: Cuanta más energía privada, menos regulación pública y
más mercado-libre-monopoli, más beneficios para los productores (y la banca en
última instancia) y más problemas ambientales para todos, incluidos los no-humanos.
Y si bien los empresaurios siguen siendo dominantes en el juego, los ratones
y corderos vamos ganando terreno: La cantidad de nuevos inventos tecnológicos
para producir y transmitir energía crece de forma constante. Casi todos ellos
terminan en forma de patente retenida en alguna caja fuerte de alguna multinacional.
La simple enumeración de todas estas nuevas tecnologías «desconocidas» es tan
grande que hace falta otro artículo (largo sin duda) para nombrarlas, y ya no
digamos para describirlas con detalle. De hecho los números dicen bien a las
claras que con solamente aprovechar la milésima parte de lo que nos da el sol,
sería suficiente para todos. Y estos números son tercos. Pero tercos de verdad.
Así pues el negocio energético no está en «vender electricidad», sino en evitar
que la electricidad llegue libremente a nuestras casas. Para que algo tenga
valor económico, lo primero que tiene que ser es «ESCASO», y lo segundo
«CONTROLABLE».
Y yo creo que la energía no es ninguna de las dos cosas…
Pero vamos volvamos a Tesla y a la parte técnica de su «sueño de energía libre».
Tesla no solo fue el descubridor (o describidor) de la corriente alterna, e
inventor de varios aparatos relacionados con su producción y manejo (la mayoría
de los cuales forma parte de todos los electrodomésticos que hay en nuestras
casas en la actualidad). También fue el padre de la radio.
Tesla a finales del siglo XIX (y ha llovido bastante desde entonces), descubrió
(y describió matemáticamente su funcionamiento) el circuito oscilador resonante
LC (3).
Este simple hecho tecnológico minúsculo es el origen de absolutamente toda la
«sociedad de la comunicación» en la que vivimos desde entonces. Mucha gente dice
que Tesla fue el padre de la «electrónica». Aunque vivió en un mundo sin
transistor, sin circuitos integrados, sin ordenadores. Y no tenía muy claro que
diablos es la ionosfera.
Estos circuitos resonantes LC tienen dentro mucho más de lo que parece, a pesar
de su enorme simplicidad: Solo constan de un condensador y una bobina. En la
actualidad forman parte de todos los sistemas de comunicación inalámbricos
(radio, televisión, satélites, etc) que usamos.
Tesla pensaba que este mismo oscilador resonante LC, podría también servir para
transmitir energía eléctrica a larga distancia, sin cables. De hecho cualquier
ingeniero electrónico sabe que esto es posible, lo que pasa es que «se pierde
mucho en el camino». Digamos que si un emisor emite mil watios de potencia,
un receptor a 10 kilómetros de distancia recibe solo una fracción minúscula,
quizá un millón de veces menos.
Esto es debido al «efecto inverso con el cuadrado de la distancia» de la
radiación electromagnética: A doble distancia, cuatro veces menos, a triple
distancia, nueve veces menos y así sucesivamente, siempre inverso con el
cuadrado de la distancia.
Vale. Esto es así y lo sabe todo el mundo. Pero… ¿Que pasa si no solo hay un
receptor a X kilómetros de distancia, sino miles de receptores a distintas
distancias? Bueno, en este caso «ya no se pierde tanto», porque hay miles que
reciben un poquito cada uno, y sumando todos estos poquitos, juntan una cantidad
apreciable.
Por supuesto, todo esto está medido y requetemedido. Todo depende de las
«ganancias de antena», de la distancia y sobre todo del numero de
receptores. Si el número de receptores es suficientemente grande, las
pérdidas ya no son tan grandes: De los 1000 watios emitidos, probablemente
podamos recuperar digamos la mitad o incluso más. De hecho la potencia de una
emisora de televisión actual anda en torno a los miles de watios, que en
términos de energía es una cantidad muy pequeña, y sin embargo su señal es
captable por millones de «telespectadores», de forma extremadamente débil cada
uno, y luego cada uno la amplifica con su propia energía (que le llega por el
enchufe eléctrico) hasta un nivel aceptable para su tratamiento, visualización y
escucha.
En resumen: Estamos aprovechando un alto porcentaje de los 1000 watios emitidos
por la estación de televisión. Siempre se pierde algo de todas formas… ¿A
donde va este algo? Pues depende de la frecuencia de emisión.
En el caso de las telecomunicaciones (radio y televisión) de alta frecuencia,
este algo «que se pierde» se va al espacio exterior y nunca más vuelve. Estamos
enviando desde hace mas de medio siglo un montón de señales de radio y
televisión, que ya han llegado a mas de 50 años-luz de distancia, mucho mas
lejos que el limite del sistema solar entero, e incluso mucho mas allá de las
estrellas mas cercanas (la estrella mas cercana esta a unos 4 años-luz de
distancia).
En resumen: Usamos el circuito oscilador LC del genio serbio Nikola Tesla solo
para comunicarnos, no para «energizar nuestros aparatos», pero además, nos
comunicamos (nos escuchen o no) con otras estrellas cercanas…
Para el común de los hombres esto parece increíble o absurdo, pero es así de
sencillo: La energía no se pierde nunca, solo se transforma, y si es emitida,
solo es cuestión de tiempo que llegue a los confines del universo, pero nunca
«se pierde».
Sin embargo, hay frecuencias que no salen de nuestro planeta y se quedan
«rebotando» dentro de la atmósfera de este. En particular, todas las frecuencias
menores a un limite dado, rebotan en la ionosfera, la parte mas alta de la
atmósfera, donde la densidad del aire es muy baja y hay altos índices de
radiación solar que ionizan el aire y lo convierten en «plasma conductor
eléctrico», igual que el gas a baja presión de los tubos fluorescentes (otro
invento de Tesla) que usamos en la iluminación.
Esto es lo que dice la física: Las ondas de frecuencias menores a la frecuencia
de plasma de la ionosfera (alrededor de los 900 Kilo hertzios sino recuerdo mal)
rebotan «eternamente» por el planeta. De forma que un sistema planetario de
transmisión de energía sin cables (y sin control de nadie) es tan fácil de
implementar como una emisora de radio AM. Y la atmósfera no solo permite recibir
(con un receptor AM), esta energía en cualquier lugar, sino que además nos la
guarda durante un lapso de tiempo de unas horas (hasta que las condiciones
meteorológicas cambian y parte de la energía consigue escapar de la atmósfera
hacia el espacio). De forma que la atmósfera no solo es un medio de transmisión
sino también un almacén de energía. Y sospecho que incluso puede que también sea
un «amplificador resonante», que devuelve más de lo
que se le entrega, pero esto es otra historia que aun hay que comprobar.
De forma tal que tenemos delante de las narices la solución a la «Crisis
energética», y además resulta que no hay ningún descubrimiento nuevo en que
basarse, sino que ya esta todo inventado. Y encima resulta que es totalmente
incontrolable por parte de unos pocos. Y además es totalmente limpio e inocuo.
¡Y que se puede poner en marcha en pocas semanas de forma popular y
verdaderamente democrática!
En resumen: Sostengo que Tesla tenia razón, y que estamos viviendo en una
realidad inventada por cuatro capitalistas que matarán o harán lo que sea para
que estas ideas libres, desinteresadas, necesarias, limpias y honestas no vean
jamás la luz.
De forma que me estoy «jugando la vida» y todos los que lean esto y lo difundan
también…
¡Que miedo!
internete
1234567
PD: Empecemos por tener un número importante de «receptores de energía», que
garanticen que la energía soltada por los «emisores libres» no se pierda
inútilmente. Luego, el que quiera puede instalar un «emisor de poca potencia» en
su casa, pagando la energía a la compañía eléctrica, o produciéndola de forma
autónoma (con paneles fotovoltaicos o molinos eolicos, por ejemplo) para retomar
el control del mundo libre y limpio por parte del pueblo, poco a poco y sin
violencia. Ni dinero de por medio.
Entremos en un mundo resonante y de energía libre. Ahora. Superemos nuestro
innato egoísmo y compartamos la energía entre todos. Hagámosla llegar hasta el
último rincón sin esfuerzo. Puede que, no solo resolvamos «el problema
energético», sino que acabemos con el hambre y las guerras de una vez por todas.
Quizá también con cierto tipo de políticos y empresas que no
ven mas allá de su corrupto ombligo, y que nos tienen jodidos a todos.
Usemos por ejemplo la frecuencia base de 100 Kilo hertzios. Es un número redondo
fácil de recordar e implementar en emisores y receptores. No debería afectar
sensiblemente a las comunicaciones y es no-ionizante, de forma que no afecta a
los seres vivos en absoluto.
Comparte la energía: Emite y recibe energía en 100 Kilo hertzios.
La «energía libre» no es una cuestión de tecnología: Es una cuestión de conciencia.
(1) – http://es.wikipedia.org/wiki/Nikola_Tesla
¿Y si Tesla tenía razón?
Gracias Pablo, por abrir un debate (desde mi punto de vista) crucial.
internete
1234567
PD: A ver que pasa con los ingenieros que lean esta web, que seguro tienen cosas interesantes e importantes que decir…
¿Y si Tesla tenía razón?
La verdad es que es una idea interesante, pero por desgracia en ingeniería no todas las buenas ideas son aplicables (o no en todos los casos).
Lo primero que hay que tener en cuenta con las ondas, es que si se distrubuyen en todas direcciones se atenúan terriblemente (como se dice en el artículo, la atenuación es proporcional a la distancia que recorren al cuadrado, es decir, que aproximadamente cada metro y medio perderían la mitad de su energía). Esto supone que no puedes emitir energía a todos sitios a la vez, porque la mayoría se perdería. Y tampoco puedes emitir todo el tiempo, porque mucha parte de ese tiempo nadie la aprovecharía y se perdería en el vacío también. Así que un sistema de mandar energía a todas partes todo el tiempo sería tremendamente ineficiente.
¿Cúal sería la solución a ésto? Pues que la energía la emitieran antenas muy direccionales (es decir, que concentren toda la energía en una dirección) sólo durante el tiempo que fuera requerida (algo así como cuando mi portatil se conecta a una red wifi). El problema de esto es que podría contolarse fácilmente a quién se envía energía y a quién no, pero una vez que estuviera en el aire ya no se podría evitar que cualquiera se beneficiara de ella.
Sin embargo esta especulación supone que de alguna manera el pueblo controla la distribución de energía, ya que las empresas eléctricas no permitirían un cambio de modelo ni construirían la gran estructura necesaria para ello. Así que dada esta situación lo más sensato sería socializar la energía por cable, y que cada uno tuviera energía gratis en su casa…
Como conclusión creo este sistema es dificilmente aplicable como red de distribución de energía. La única situación que se me ocurre donde podría serlo, sería en un hipotético futuro de escasez energética (que con el fin del petróleo es probable), donde las empresas eléctricas tuvieran un férreo control sobre las fuentes de energía, ya inaccesible a la gente humilde, que principalmente alimentarían a los intereses industriales capitalistas. Con este panorama podríamos imaginarnos la presencia de una «guerrilla energética», que se dedicara a piratear la red eléctrica en algún punto para distribuir la energía libremente por el aire mienstras la gente aprovecha para cargar sus baterías hasta que el ataque sea reparado. Todas las posibles aplicaciones tendrían que ir en ese sentido, situaciones donde la eficiencia pueda ser sacrificada temporalmente a cambio de liberar la energía.