Claro, si dijera otra cosa, le iban a hacer director…

Interesante entrevista en el Diario Información al nuevo director del centro psiquiátrico penitenciario de Foncalent. El nuevo jefe es un hombre de la casa, no en vano lleva más de diez años trabajando allí con importantes responsabilidades. Su nombramiento augura continuidad de la política de secretismo, ocultación y rienda libre a los carceleros en el trato que proporcionan a los presos.

Recordemos que estas cosas han sido denunciadas más de una vez, la más sonada a cargo del capellán del centro, el cual tuvo que salir por patas tras denunciar el trato que recibían los internos por parte de sus guardianes. La más que previsible continuidad de estos comportamientos queda clara cuando en su entrevista el nuevo director no hace la menor autocrítica al establecimiento, niega fehacientemente cualquier tipo de maltrato y se despacha con una retahíla de lugares comunes y frases tan bienintencionadas y paternalistas como vacías. Ni siquiera cuestiona la clamorosa falta de medios ni la dificultad de trabajar con la misma plantilla de carceleros para vigilar –y atender- al doble de presos que hace unos años. Nota de Tortuga.

Comentario de un ex-preso del psiquiátrico penitenciario de Foncalent (Alacant) recibido hace algún tiempo, y en el que se cita a «Demetrio».


ENTREVISTA A JOSÉ DEMETRIO MONTERDE. DIRECTOR DEL HOSPITAL PSIQUIÁTRICO PENITENCIARIO DE FONTCALENT

´Si hubiera un control previo muchos pacientes no estarían en el Psiquiátrico´

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Llegó en 1991 como subdirector de Tratamiento al Hospital Psiquiátrico de Fontcalent y ha visto pasar a varios directores antes de ser nombrado esta semana nuevo gerente. José Demetrio Monterde, uno de los veteranos del centro, es psicólogo clínico y se confiesa un apasionado de la salud mental. La ilusión le llega de los enfermos mentales y asegura que su gran objetivo será mejorar la calidad de vida de estos pacientes, algo que ha estado en tela de juicio por la falta de medios.

PEDRO CERRADA – Accede al cargo tras un año de denuncias sindicales por la «mala gestión» de su antecesor, ¿Eran fundadas las críticas?

En ese tema yo no me puedo meter. Soy una persona que pertenezco a este centro y al equipo directivo anterior, con lo que cual no puedo pronunciarme. No hay que dejar de lado que yo llevo siete años trabajando con el director anterior, por lo que yo también soy partícipe de las críticas al director.

– ¿Volverá a ser el Psiquiátrico un hospital más que una cárcel?

El hospital, como su nombre dice, es hospital psiquiátrico penitenciario. No debemos olvidar ni una parte ni la otra. Yo voy a poner el acento en el aspecto asistencial, en el tratamiento y rehabilitación, pero tampoco debemos olvidar que muchas de estas personas han cometido delitos graves y están sometidos a unas medidas de seguridad de larga duración y tenemos que cumplir el otro objetivo, que es el de seguridad y control. Mi programa fundamental es mejorar la calidad de vida de los pacientes al máximo y buscar la reinserción y la reintegración del enfermo mental en su entorno en las mejores condiciones.


– Los casos de ex internos que reinciden son frecuentes.

Hay pacientes que después de salir de aquí no han vuelto, pero solo nos fijamos en las personas que reinciden. También hay un número importante de enfermos mentales que han estado cumpliendo una medida, han evolucionado favorablemente en el tratamiento y unos está trabajando y otros con su familia y no han vuelto. Es un número importante, pero parece que siempre ponemos el acento en los que reinciden. Evidentemente hay pacientes que han reincidido, pero creo que hay que poner el acento en las medidas de seguimiento y control externo. Hay que hacer una labor conjunta antes de que ingresen y cuando salen.

– ¿A quién compete esa labor?

Le compete a una serie de estamentos y recursos sociales, sanitarios y judiciales. Si una persona con enfermedad mental comete una infracción en Galicia o Asturias y por ese delito menor le ponen seis meses de internamiento es absurdo -y habría que evitarlo- que venga aquí a Alicante, a mil kilómetros. Tendremos que tener unos recursos asistenciales para esos pacientes, para que se queden en su entorno. Centros de día, centros de inserción social, pisos tutelados, atención domiciliaria a las familias…, todos esos recursos son los que necesitan los pacientes con medidas de seguridad menores. Otra cosa es que sean las medidas de larga duración y ese ámbito sí lo cubrimos.

– Eso que plantea actualmente parece un tanto utópico.

Es un trabajo continuo que tenemos que hacer entre todos, en el ámbito judicial, sanitario y social.

– Los internos se han duplicado en diez años, hay menos funcionarios y hasta el Defensor del Pueblo ha pedido mejoras. ¿Hay solución?

Hay que optimizar los recursos y todo es mejorable evidentemente. Ahora, por ejemplo, Instituciones Penitenciarias está haciendo un esfuerzo enorme a pesar del momento que vivimos y ya se ha invertido bastante en estos años. Hay que ser reales, se ha modificado el módulo 2 y ahora se está reformando la enfermería. Que necesitamos más, por supuesto, pero la verdad es que se está invirtiendo y no sólo en material, sino también en formación. Nos están apoyando con cursos con fondos europeos y tenemos un presupuesto mayor que cualquier centro penitenciario de salidas terapéuticas. Sale el 70 por ciento de los 378 internos.

– ¿Incide la falta de psiquiatras en la evolución de los pacientes?

Son importantes. Ahora tenemos cuatro psiquiatras a tiempo parcial y tres a tiempo total, mas otro que se dedica a peritajes. Todo lo que podamos aumentar en número de psiquiatras es importante, pero el acento no hay que ponerlo solo en el psiquiatra. La intervención en el Psiquiátrico es un modelo biopsicosocial. Está el aspecto biológico, pero el aspecto psicológico y social es fundamental. Siempre se habla de la carencia de psiquiatras pero son muy importantes otros profesionales como los psicólogos, los terapéutas ocupacionales, los monitores y los trabajadores sociales.

– ¿Le ha dado tiempo ya a definir un plan de actuación?

La verdad es que sí. Estoy elaborando con el equipo directivo el plan de actuación global para intervenir en las distintas áreas.

– ¿Cuáles son las líneas básicas?

Intervenir en las distintas áreas para que el enfermo mental mejore al máximo su calidad de vida mientras esté aquí y crear el mayor número de expectativas para facilitar su salida al exterior en las mejores condiciones. Cuando digo aumentar las expectativas me refiero al aspecto educativo, al sanitario, al formativo, al ocupacional, al lúdico y al aspecto de trato y de cercanía de los profesionales. Mi objetivo es dinamizar el centro al máximo, que la estancia sea lo más agradable posible y sobre todo mejorar los aspectos higiénicos y de salud mental del paciente. Para ello cuento con buenos profesionales y con las familias, que van a tener el apoyo máximo.

– ¿Un enfermo mental puede salir de aquí con expectativas?

Muchos enfermos mentales salen de aquí equilibrados porque se toman su medicación pautada, con un curso formativo terminado y si tienen un apoyo de la familia es muy importante, pero si además tiene un apoyo exterior de servicios sociales y un seguimiento yo creo que muchos pacientes no volverían. Pienso que si el seguimiento se hace en el exterior y entre todos se controla la toma de medicación un porcentaje importante de enfermos del Psiquiátrico no estarían aquí. Es un seguimiento previo. Por ejemplo, cuando un paciente va a un centro de salud y ven que no va a tomar la medicación, que haya un seguimiento, un control y un apoyo a la familia para que la tome, porque de lo contrario ese enfermo se descompensará, cometerá un delito y entrará en el Psiquiátrico. Se trata de evitar eso porque estoy convencido de que muchos de los enfermos de aquí no deberían estar si hubiera habido un control previo.

– Después de 20 años con enfermos mentales, ¿cómo le afecta?

No sé si es por vocación o porque soy psicólogo clínico o porque me encanta la salud mental, pero tengo mucha ilusión desde que vine hace veinte años. La ilusión me viene de ellos, de enfermos mentales que están aquí y te sonríen y te dicen «oye Demetrio, muchas gracias». Ves que te sientes querido y eso es lo que me da fuerza.

– ¿Se pueden evitar los suicidios?

Nosotros ponemos todos los medios para evitarlo, pero ¿cómo evitar que una persona en cinco segundos quiera quitarse la vida? La verdad es que es dificilísimo. Lo que hay que hacer es llenarles de vida, de ilusión, que puedan salir con la familia, salir de permiso….

– ¿Hay malos tratos a los internos?

No. Yo estoy convencido de que malos tratos no hay.

– ¿Se ha reanudado el diálogo entre la dirección y los sindicatos?

Lo voy a reanudar y en marzo me reuniré con los sindicatos y el comité de empresa. Soy una persona dialogante y cualquier propuesta la voy a escuchar. Voy a hacer lo posible por conseguir los objetivos que entre todos queremos, que son las mejores condiciones del trabajo y del centro para todos.

– ¿Piensa jubilarse en el Psiquiátrico?

Sí. Este es mi centro, lo quiero, lo llevo en la sangre y llevo veinte años. Me apasiona y me quedó aquí.

Diario Información (foto José Navarro).

2 thoughts on “«Yo estoy convencido de que malos tratos no hay»: entrevista al nuevo director del Psiquiátrico Penitenciario de Foncalent”
  1. «Yo estoy convencido de que malos tratos no hay»: entrevista al nuevo director del Psiquiátrico Penitenciario de Foncalent
    Vaya pinta de pocos escrúpulos que tiene el menda. Imagínatelo con zamarra de pastor y boina, y es el arropiero. Si la ciencia esa que estudia los cráneos –como bien se dice en los Simpson- no hubiera sido declarada por la ciencia como patraña, diría que tiene el típico dibujo craneal del sádico torturador.

    1. «Yo estoy convencido de que malos tratos no hay»: entrevista al nuevo director del Psiquiátrico Penitenciario de Foncalent
      Sabrás tu como es no te dejes fiar solo por la apariencia te aseguro que a mi modo de ver es una gran persona y me ha ayudado mucho, puedes a ver vivido otras exoperiencias o situaciones pero las cuales no te dan razon ni derecho a calumniar a una persona y a mofarte de el.

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