
Diario ABC
ÁNGEL COLLADO | MADRID
El coste del mantenimiento de las tropas españolas destinadas a las misiones militares en el extranjero se disparará este año por encima de los 700 millones de euros (entre 703 y 725), casi el doble que cuando José Luis Rodríguez Zapatero llegó al poder enarbolando la bandera del pacifismo frente al Gobierno del Partido Popular. En 2004, el año de la retirada de la misión en Irak, el gasto se situó en 380 millones. A partir de entonces no ha dejado de crecer el número de militares españoles en operaciones en el extranjero y el coste de los despliegues.
De los 2.446 soldados destacados en el exterior en 2005, con las fuerzas que el Gobierno tuvo que enviar a Afganistán para compensar ante los aliados la salida de Irak, más la decisión de estar en primera línea en El Líbano con 1.100 militares, ya se había pasado a los 3.000 soldados al final de la pasada legislatura. El coste del mantenimiento de esas tropas estaba en los 642 millones al terminar 2007.
Después de la ruptura del compromiso adquirido por España con los Estados Unidos en Irak, Zapatero ha mantenido todos los demás acuerdos internacionales que suponían envío y sostenimiento de fuerzas en el extranjero, incluso el que está tan«desnaturalizado» como el de la provincia de Kosovo, hoy autoproclamada república independiente y que el año pasado se llevó del erario 68,7 millones de euros.
Además, el Gobierno ha tenido que reforzar la presencia española en Afganistán hasta los 720 militares y volcarse en las lógicas medidas de seguridad y equipamiento, pues es una zona de guerra. Allí se gastó en 2008 casi la mitad del total del presupuesto para misiones en el exterior: 312 millones de euros.
Le sigue en orden de cuantía la operación en El Líbano, de la que José Luis Rodríguez Zapatero fue en 2006 uno de los principales impulsores. En el ejercicio pasado costó 177,4 millones de euros.
Para combatir la piratería en aguas del Índico, el Gobierno español también se ha convertido, con el francés, en el principal promotor del despliegue de la fuerza naval europea que bajo el nombre de «operación Atalanta» se ocupa frente a las costas de Somalia de proteger el tráfico marítimo además de la seguridad de los pesqueros y petroleros que navegan por la zona.
Según los datos aportados en el Congreso por la ministra de Defensa, Carme Chacón, el desplazamiento y estancia de la fragata «Victoria», más el avión P-3 Orión y el buque de apoyo logístico que se desplazará en primavera, costará entre 3,7 y 5,1 millones de euros al mes. Otros 44-66 millones anuales.
Órdenes de Obama
Al mínimo fijo que suman el coste previsto de todas las operaciones en el exterior -entre 703 y 725 millones- se puede sumar en los próximos meses la consecuencia presupuestaria que tendría la previsible petición de la nueva administración estadounidense para aumentar el despliegue de tropas en Afganistán. Zapatero se había negado hasta ahora, pero su declarada pasión por Obama hace prever un nuevo esfuerzo para los militares españoles.
El Gobierno cuenta con el respaldo de casi todas las fuerzas políticas para las misiones en el exterior, las heredadas de los tiempos de Felipe González y de José María Aznar, y también para las decididas por él mismo. Sólo Izquierda Unida discrepa de la necesidad de estar en la guerra de Afganistán y le parece excesivo enviar barcos de guerra a combatir la piratería en el Índico.
La oposición y los grupos nacionalistas avalan las misiones con la excepción de la de Kosovo, criticada por el PP al quedar desfasada ante la citada autoproclamación de independencia. El Gobierno no ha cumplido su compromiso de retirar las fuerzas españolas ni ha consultado al Congreso sobre ello.
Más trabajo, menos medios
El Partido Popular sí denuncia y advierte de la contradicción que supone recortar los presupuestos de Defensa en este ejercicio de 2009 – en los capítulos de modernización de armamento, entrenamiento, cursos o combustible- y exigir al mismo tiempo más misiones en el exterior a las Fuerzas Armadas.
El PP, por medio del vicepresidente de la Comisión de Defensa, Arsenio Fernández de Mesa, intenta desde hace meses que los responsables de Defensa den explicaciones al Congreso sobre los efectos de los recortes presupuestarios en la operatividad de las Fuerzas Armadas.