
Todos los medios de gran tirada se hacían eco del te que Zapatero y Gaddaffi se tomaron, rodeados de camellos, en la Jaima del dirigente libio a las afueras de Trípoli. El País y la más rancia prensa conservadora coincidían en su enfoque de la noticia: ZP se dio el paseo hasta Trípoli para “ser felicitado” por Gaddafi tras su mediación como presidente de turno de la UE en la llamada “crisis de los visados”, una cutre y mínima desavenencia diplomática entre Libia y algún que otro país de la UE. Algunos de esos medios daban cuenta además del interés del líder libio por la salud del Rey Juan Carlos y cosas de esas.
En cambio, pocos rotativos, como en este caso el Diario El Mundo, sacaban a relucir el verdadero motivo del viaje de ZP a Libia. José Luis, más allá de ir a recibir palmaditas en la espalda ha viajado como representante comercial de unas cuantas empresas españolas que desean abrir espacios de negocio en Libia. Es decir, ZP ha ido a negociar con el régimen libio el precio a pagar para que estas multinacionales españolas puedan participar en el negocio del expolio del país del tercer mundo que es Libia.
Así funciona el capitalismo, para eso exactamente sirven los políticos gobernantes, y así es como nos lo cuentan (o como no nos lo cuentan). Nota de Tortuga.
Zapatero visita a Gaddafi en el desierto para cerrar la crisis de los visados
El presidente no aclara si acordaron gestiones sobre los rehenes de Malí
NATALIA JUNQUERA (ENVIADA ESPECIAL) – Trípoli
Muammar el Gaddafi recibió ayer a José Luis Rodríguez Zapatero, que lo visitaba por primera vez, en una de las jaimas en las que vive, conocida como «la granja del líder». Ambos mandatarios se entrevistaron sentados en dos lujosos sofás en medio del desierto, rodeados de camellos pero también de parabólicas y aparatos de aire acondicionado.
El líder libio había invitado al jefe del Gobierno español a visitarle para agradecerle sus gestiones, como presidente de turno de la UE, en la crisis de los visados. Libia prohibió la entrada al país de ciudadanos de 29 países europeos, y Suiza introdujo en la lista negra del espacio Schengen a 180 libios, entre ellos a casi toda la familia de Gaddafi. Zapatero felicitó ayer al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que le acompañaba, por el desenlace de un «conflicto muy difícil».
Moratinos recogió hace apenas diez días en Trípoli al empresario suizo Max Goldi, retenido cuatro meses en Libia en represalia por la detención en Ginebra de uno de los hijos de Gaddafi, Anibal, y su mujer, acusados de maltratar a dos empleados domésticos.
Zapatero ha agradecido la cooperación de Libia, pero, a preguntas de los periodistas, no ha querido dar más detalles sobre posibles gestiones para liberar a los dos cooperantes secuestrados en Mauritania. Gaddafi, a su vez, le pidió ayuda para atender a los tres millones de inmigrantes africanos que, queriendo llegar a Europa, se han quedado varados en su país.
Diario El País
EXTERIORES | El líder libio recibe al presidente a las afueras de Trípoli
Zapatero, en la jaima ‘de campo’ de Gadafi
Agencias | Trípoli
El presidente libio, Muamar el Gadafi, recibió al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en una de sus residencias a las afueras de Trípoli, una «jaima» en el campo en la que ambos tiene previsto analizar las relaciones bilaterales y la evolución de la región.
Con un rebaño de camellos pastando en las proximidades de la tienda, Gadafi esperó a Zapatero con sus características gafas de sol y vestido con una túnica marrón.
El lugar del encuentro cambió respecto a la agenda inicial, que preveía que la reunión tuviera lugar en Bab al Azizia, el cuartel general de Gadafi en la capital libia y lugar emblemático para el país tras ser objetivo de los bombardeos estadounidenses en 1986.
Sentado junto al ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, en uno de los sofás de la «jaima» (tienda beduina propia del desierto), Zapatero inició ya fuera del objetivo de las cámaras su entrevista con Gadafi.
Ambos mantuvieron una reunión de una hora acompañados por sus respectivas delegaciones, y después conversaron algo más de un cuarto de hora en privado, informaron fuentes de la delegación que acompaña al jefe del Ejecutivo español.
El líder libio informó a Zapatero de que quiere diversificar su economía y que estaría interesado en que las empresas españolas participasen en este proyecto. En este sentido, Gadafi dio «luz verde» a que su primer ministro, Bagdhadi Mahmoudi -con quien Zapatero iba a reunirse a continuación- explore posibles vías de colaboración en este sentido, precisaron las fuentes.
Aunque en la entrevista no se entró en detalles, fuentes del Gobierno español consideran que pueden existir oportunidades de negocio para las empresas españolas en el campo de las infraestructuras.
Nada más recibir a Zapatero, Gadafi se interesó por el estado del Rey y posteriormente trasladó sus condolencias por el accidente de anoche de Castelldefels.
También hablaron de la situación en Oriente Próximo -Gadafi hizo una referencia a la injusticia que viven los palestinos, según las fuentes- y del foro mediterráneo 5+5 por el que Libia tiene especial interés y que reúne a cinco países del sur de Europa (España, Francia, Italia, Malta y Portugal) y cinco Países del Magreb (Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez).
Libia es partidaria de que se amplíe a Grecia y Egipto y, por este motivo, expresó su deseo de que pueda celebrarse en 2011 una cumbre de este foro ‘ampliado’. Hasta la fecha, los países miembros del diálogo 5+5 sólo han celebrado un encuentro a nivel de jefes de Estado y de Gobierno en Túnez en 2003.
Zapatero comunicó a Gadafi que España es partidaria de celebrar una segunda cumbre en 2011, en formato ampliado, que podría llevarse a cabo en enero en Malta, señalaron las mismas fuentes.
También abordaron los flujos de inmigración ilegal que desde Libia ponen rumbo a las costas europeas y Gadafi manifestó su «voluntad de cooperar» para intentar encontrar una salida a este fenómeno, añadieron las fuentes.
Como estaba previsto, Gadafi agradeció la mediación desplegada por España para solventar el conflicto diplomático entre Suiza y Libia, que acabó afectando a la UE tras la decisión que Trípoli adoptó en febrero pasado de suspender la concesión de visados a los países del área Schengen en respuesta a la prohibición suiza de entrada en su territorio de casi doscientos ciudadanos libios, entre ellos Gadafi, miembros de su familia y de la elite del régimen.
El conflicto se remonta a julio de 2008 cuando se detuvo 24 horas en Ginebra a Hanibal Gadafi y su esposa acusados de maltratar a dos empleados domésticos y se filtraron imágenes a la prensa. Como represalia, Libia detuvo a dos empresarios suizos en su país, el último de los cuales pudo regresar a Suiza hace casi dos semanas tras las gestiones que desplegó España, entre otros actores.
Diario El Mundo