
La ultraderecha de Israel ha citado como modelo la Ley de Partidos y la actuación del Gobierno del PSOE.
El líder ultraderechista israelí, Avigdor Lieberman, cerró su campaña electoral el pasado jueves en Haifa en un mitin en el que reconoció que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y la Ley de Partidos inspiran su propuesta de la Ley de Lealtad, una iniciativa con la que pretende recortar los derechos de los árabes y sacar del parlamento israelí a sus partidos al estilo de las recien ilegalizadas listas independentistas D3M y Askatasuna.
Es razonable pensar que si la derecha vasca, la derecha española y la derecha israelí aplauden a Rodríguez Zapatero y su Gobierno, es porque su accionar encaja perfectamente en esta ofensiva general contra los derechos humanos que encabezó George Bush y que mantiene su inercia. No es casual ni gratuito el apoyo que el genocida estado de Israel recibió del PSOE, del Gobierno español, del PP y del PNV, cuando arrasó Gaza. La monarquía bananera está haciendo escuela, y de la peor.
Este es el marco de las elecciones del 1 de marzo. En un estado de excepción, con más de 200.000 ciudadanos proscriptos, y el silencio cómplice y la inacción de todos los partidos, que tratarán de obtener el máximo provecho de este nuevo putxerazo.