
El profundo desconocimiento de la historia y contenidos de las teorías de la acción noviolenta es, por tanto, un importante factor que impide muchas veces la elección de políticas noviolentas o el implemento de éstas de forma errónea o cuando menos mejorable. Este texto pretende ayudar a todas esas personas que se ven a sí mismas como activistas para transformar el mundo y para que puedan saber mejor donde encontrar el repertorio de técnicas de acción que se adapte mejor a su lucha particular. El objetivo de estas líneas será por
tanto hacer un breve resumen histórico para que podamos comprender rápidamente cómo y cuando se formaron las diferentes teorías de la acción política noviolenta y, de este modo, poder diferenciar unas perspectivas de otra. El propósito final, por su puesto, parte de la idea de que con el
conocimiento de la historia de la noviolencia y de sus
principales teorías podamos estar más preparados para saber
buscar las técnicas que nos puedan ser útiles en nuestro propio
caminar político, independientemente de que seamos personas
religiosas o ateas, o aspiremos a una fuerza moral perfecta o tan
sólo a cambiar una parcela de injusticia de nuestro mundo. Así
pues, para empezar a adentrarnos en las diferentes perspectivas
con que se ha mirado y se mira la acción noviolenta, vamos a
empezar por aclarar un poco lo que vamos a entender por
acción noviolenta, y las diferentes visiones que hay de la misma.
El caso es que acercarse al estudio de la noviolencia
siempre supone hacer cara a un complejo problema en laacotación del término derivado de las múltiples corrientes
existentes dentro de los teóricos y movimientos, así como una
expansión informal de sus ideas mediante talleres y
entrenamientos en la acción noviolenta. Esto nos lleva a un
mundo en el cual no sólo cada teórico maneja un concepto
propio de lo que considera noviolencia (y una grafía del
mismo), sino que cada colectivo político, y, en definitiva, cada
activista, maneja una idea propia. Así, no es difícil encontrarnos
con entrenadores/as que realizan talleres sobre acción directa
noviolenta presentando ideas de pensadores de diferentes
corrientes teóricas que, a veces, incluso les son desconocidos, o
grupos religiosos que asimilan las doctrinas de la noviolencia,
pero que no aplican su versión política revolucionaria, o
activistas que no se reconocen noviolentos, pero que emplean
sistematicamente la noviolencia en todas sus acciones.
La primera dificultad que hay que superar, sin duda, es la
escritura misma del concepto, pues se nos ofrecen tres opciones
que pueden dar matices totalmente diferentes a la misma idea:
no violencia, no-violencia y noviolencia.
Desgraciadamente no
es cierto que cada grafía se corresponda con una corriente
distinta y a veces hemos de sospechar de la presencia de la
mano del traductor para adaptar un término a su propia
concepción del asunto, como muestra el caso de que término
«non-violence» usado por el francés Jean Marie Muller haya sido a
veces traducido como «no violencia» y otras como
«noviolencia», ambas sin respetar la grafía original con guión3.
En realidad el concepto de noviolencia es una traducción literal
del concepto en sánscrito “ahimsa” (“a” como partícula negativa
y “himsa” como violencia, es decir, fuerza que causa daño4).
Este concepto, fundamental en la religión jainista y muy
importante en la budista, fue introducido en Occidente por
Mohandas Gandhi para conectar la filosofía religiosa con sus
necesidades políticas revolucionarias, al igual que había hecho
su maestro Leo Tolstoi al vincular su pacifismo cristiano con
una acción revolucionaria sin violencia. A pesar de que en hindi
se escribiera junto, al traducir al inglés el concepto de ahimsa
Gandhi optó por la grafía «non-violence»5 y es ésta por la que
siguen optando buena parte de sus seguidores. Por otro lado,
han sido las personas del ámbito activista las que han optado
por una distinción en cuanto a la grafía6, prefiriendo escribir la
palabra junta, tal y como hacía Sharp, para señalar un concepto
estrictamente sociopolítico para distanciarse de la idea de
negación de la violencia en otros niveles más amplios que el de
la acción política. Recientemente, Pere Ortega y Alejandro
Pozo propusieron utilizar noviolencia para la corriente ética
(que nosotros hemos denominado holística) y no-violencia para la pragmática7, pasando por alto que fue el propio Sharp, el
máximo exponente de la corriente pragmática, el que
popularizó la grafía noviolencia (escrito junto) y, como veremos
más adelante, la existencia de distintos niveles en los que ya se
ha asumido que la noviolencia (escrito junto) hace referencia no
a una corriente pragmática, sino más bien a un nivel político.
Dado que lo que nos interesa es el estudio de la acción política
noviolenta utilizaremos la grafía de Sharp por ser la más usual
en la literatura política.
Volvamos otra vez al punto de vista de una filosofía de la
noviolencia holísitica, para la cual la condena de la violencia
necesita que se vea acompañada de un comportamiento en
consonancia en todos los órdenes de la vida. En este contexto
el viejo activista israelí Amos Gvirtz ha identificado totalmente
la ideología del pacifismo con la noviolencia en un panfleto
inédito pero de gran difusión entre el movimiento pacifista.
«Cada ideología tiene un valor central al cual
aspiran los que la apoyan. Los socialistas aspiran a
la igualdad económica entre todos los seres
humanos. Los comunistas aspiran a colectivizar
medios de producción y a la igualdad. Los liberales
aspiran a igualdad ante la ley y capitalistas a una
economía de libre competencia. Los anarquistas
aspiran a eliminar el control de una persona sobre
otra etc. Para el pacifismo, el valor supremo es la
vida humana, a la que consideran sagrada.
De esto se sigue que los requisitos de
comportamiento han de ser no atacar a la vida
humana, o en otras palabras, evitar el uso de la
violencia física. El pacifismo requiere el imperativo
de no usar la violencia: uno no debe asesinar,
matar, robar, violar o coaccionar mediante la
fuerza. Todos estos son requerimientos morales
básicos. Esta es la diferencia básica entre el
pacifismo y la mayoría de las otras ideologías. Esta
ideología es similar al vegetarianismo en que
necesita requisitos de comportamiento sobre lo que
pregona. Un vegetariano que coma carne deja de
ser vegetariano. Así es el pacifismo: si uno es
llevado a usar la violencia, deja de ser pacifista”.8
Como se puede observar, esta visión del pacifismo entroncaría
directamente con la corriente holísitica de la noviolencia y
vincularía el pacifismo con el rechazo al uso de la violencia.
Esto en realidad es muy diferente a vincularlo con el uso de la
noviolencia, y no implica que el uso de la noviolencia te
convierta en pacifista, sino solamente que el uso de la violencia
te impide ser pacifista. Gvirtz se limita a definir el pacifismo
conforme a unos postulados éticos de rechazo a la violencia, lo
que también evitaría la confusión con esas formas perversas de
pacifismo que justifican una guerra, pero que lleva
inevitablemente a que un pacifista utilizará siempre la acción
noviolenta como forma de lucha social o política al no poder
utilizar la violencia por sus principios morales. Esto podría ser
útil además para poder desvincularse de opciones que se
reclaman pacifistas pero que defienden tratados de paz injustos, rearmes o, incluso, la guerra (o una eufemística acción bélica
preventiva) en el nombre de la paz. Sin embargo hay que tener
en cuenta que se Gvirtz está refiriendo a un nivel holístico que
abarcaría todos los espectros de la vida y no sólo la acción
política. Otro corolario de esta perspectiva es que, si
extendiéramos este punto de vista a un nivel sociopolítico, todo
movimiento pacifista debería ser necesariamente antimilitarista,
ya que los ejércitos son ejecutores de violencia, ya sea de forma
legítima o no. La profusión de estos pacifismos que no son
noviolentos ni antimilitaristas es una muestra del poco éxito de
la propuesta de Gvirtz, tal vez por mezclar conductas de
ámbitos personales con niveles sociopoíticos. En este sentido,
es mejor considerar al que por principios no usa la violencia en
ningún aspecto de su vida como noviolento, en vez de pacifista,
y diferenciarlo del activista que utiliza la noviolencia como parte
de una estrategia política, que no busca la perfección moral
absoluta en la vida diaria. De este modo podemos diferenciar a
la persona que es noviolenta en todos los aspectos de su vida de
la que usa la noviolencia como una forma de acción política, es
decir, el que viene de una perspectiva holística del que viene de
una perspectiva práctica. Se hace, por tanto, patente la
necesidad de puntualizar si nos referimos a un nivel personal,
interpersonal, social o político para poder entender este
importante matiz.
Notas
3 Así pues podemos ver que «Le corage de la non-violence» ha sido
traducido al castellano como «El coraje de la no violencia», y otras
traducciones como «El significado de la noviolencia» o «La noviolencia
como filosofía y como estrategia» siguen la grafía unida.
4 Devi Prasad explica brevemente la importancia de himsa (violencia) como
pecado en el jainismo así como la importancia de la ahimsa, o negación de la
violencia . Devi Prasad: «War is a Crime against humanity». War Resisters
International. London 2005. págs 30-31
5 Sirva de ejemplo para ilustrar esto el artículo de 1922 en el que Mohandas
Gandhi desarrolló una primera explicación del concepto llamado
precisamente «Non-violence», capítulo 13 de Collected Works of Mahatma
Gandhi XXIII, The Publications Departament.Ministry of Information and
Broadcasting. Goberment of India. pags 24 y 27 o las numerosas veces que
es citado de esta manera en «Todos los Hombres Son Hermanos», Sociedad de
Educación Atenas. Madrid 1995, especialmente en el capítulo 4: «La ahimsa o
el camino de la no-violencia» pags 126 en adelante.
6 La Internacional de Resistentes a la Guerra (www.wri-irg.org), ha utilizado
el término escrito junto refiriéndose con ello a formas de acción política, lo
mismo que la otra gran organización internacional que agrupa movimientos
noviolentos: Nonviolence International (www.nonviolenceinternational.org)
7 Ortega, Pere y Alejandro Pozo: “Noviolencia y Transformación social”.Icaria
editorial, Barcelona 2005.pag 47
8 Este artículo está publicado en la web de la plataforma de colectivos
Palestinians and Israelis for Nonviolence http://www.pinv.org/articleprint.
php3?id_article=28.
Dificultades para el estudio de la Noviolencia
Un artículo muy interesante y aclaratorio.