
El 18 de junio se despidió el último contingente español
PALOMA CERVILLA / MADRID
Adiós a dieciocho años de presencia de los militares españoles en Bosnia Herzegovina. El pasado día 18 de junio tuvo lugar en Sarajevo el acto de despedida del último contingente español desplegado en esta zona de Europa: una Compañía de Infantería de Marina del Tercio de la Armada perteneciente al Batallón Multinacional. España ponía así fin a una misión internacional, que se remonta a finales de 1992, cuando el Gobierno socialista decidió participar en la operación de Naciones Unidas (Unprofor), bajo el liderazgo de la OTAN. Se trataba de intentar frenar la guerra de los Balcanes.
Esta misión se transformó más tarde en la denominada Althea, lanzada en diciembre de 2004, bajo el amparo de Naciones Unidas y en el marco de la Política Europea de Seguridad y Defensa. El objetivo de esta nueva operación era asegurar el cumplimiento de los aspectos militares de los Acuerdos de Dayton, que puso fin a la guerra de los Balcanes. Para llevar a cabo esta misión, la OTAN puso una serie de recursos a disposición de la Unión Europea.
A lo largo de todo estos años, España ha hecho efectiva una importantísima contribución tanto de medios humanos como de material a estas operaciones militares, con una aportación de unos 36.000 soldados.
Pero esta generosa contribución de personal también ha tenido un alto coste en vidas humanas, ya que veintitrés militares españoles se dejaron la vida en el cumplimiento de esta misión.
El cierre de esta capítulo de la historia de las Fuerzas Armadas, celebrado el pasado día 18, no contó con la presencia ni de la ministra de Defensa, Carme Chacón, ni de los principales mandos de los Ejércitos, según aseguraron a ABC fuentes militares, que lamentan la ausencia de estas autoridades en el fin de una operación en la que las Fuerzas Armadas han participado de una forma tan brillante. Estas mismas fuentes apuntan que la despedida estuvo a cargo de un general austriaco, contando asimismo con la presencia del embajador español, que fue el encargado de agradecer el trabajo desarrollado por los militares.
La retirada definitiva del último contingente español es el final de una salida escalonada, cuya primera fase se desarrolló en febrero de este mismo año, con una reducción de 38 militares. La segunda fase es la que tuvo lugar la semana pasada. A partir de ahora, sólo se mantendrán en la zona los denominados Equipos de Observación y Enlace (LOT,s), que permanecerán en el lugar hasta la finalización de las próximas elecciones generales, previstas para el mes de octubre.
ABC
Pero hay otra cara de la moneda para esta información:
Un mando militar español reconoce que se suministraba parte de la ayuda humanitaria a los genocidas
El despliegue militar de UNPROFOR, un gran fraude con motivaciones muy poco humanitarias
La aberrante ineptitud de la actuación militar española ante la limpieza étnica en Mostar
Y también se puede leer el siguiente texto, tomado del artículo “20 años de paz”: aniversario de la participación del ejército español en misiones internacionales. 3ª parte
Sobre la actuación de las tropas españolas en la guerra de Bosnia
Xabier Agirre Aranburu, analista en la Fiscalía de la Corte Penal Internacional
Las tropas españolas, al parecer, compadrearon con los agresores serbios y croatas y dejaron indefensa a la población civil bosnia que tenían que defender ante sus ataques genocidas. Viene bien recordar estas cosas ahora que la ministra de defensa dice que el ejército español abandonará Bosnia proximamente (no así Kosovo; las obligaciones con el amo estadounidense son las obligaciones con el amo estadounidense). Nota de Tortuga.
Texto tomado del libro “Humanitarismo militar, Militarismo humanitario”, editado por el Centre Delàs:
“La tragedia más grande se da en los crímenes de Srebrenica, en julio de 1995. En unos cinco días, las tropas serbias toman el enclave protegido por las Naciones Unidas y llevan a cabo la ejecución de unos 7.000 prisioneros, una masacre de proporciones inconcebibles. Y eso ocurre como resultado del mandato particular de neutralidad. Eso, en cierta medida, da la puntilla final a la misión. Se llega a la conclusión de que la situación es insostenible.
Acontecimientos similares, pero afortunadamente de una gravedad menor, habían ocurrido en la zona de responsabilidad española. En el sur del país, en Herzegovina y en Mostar, donde estaba desplegado el contingente español. Aproximadamente a partir de la primavera del año 1993, después de haberse desplegado las tropas españolas, hay un proceso de enfrentamiento creciente en el que uno de los bandos, el bando croata, decide implementar unilateralmente una serie de medidas que implican, de nuevo, limpieza étnica, violencia sistemática contra la población civil, en este caso, bosnio-musulmana.
Afortunadamente, de una forma algo menor que las serbias, con menos masacres, pero también con una serie de asesinatos y detención sistemática de civiles, expulsiones sistemáticas y también destrucción sistemática de mezquitas. Este operativo de limpieza étnica se da dentro de la zona de responsabilidad española. La escena del crimen, en muchos casos, está muy cerca de donde se encontraban los dispositivos españoles.
(…)
Una hora antes del ataque croata del mes de mayo de 1993, el batallón español abandonó su posición en la carretera principal a Mostar, sin dar aviso alguno a la población civil de la posibilidad del ataque. Poco después, las fuerzas croatas establecieron diversos campos para miles de refugiados dentro de la zona patrullada por las fuerzas españolas. Durante los tres meses de asedio, de mayo a julio del 1993, los civiles del margen izquierdo se morían de hambre, mientras UNPROFOR observaba desde las colinas. El nuevo comandante español decía no tener conocimiento de lo ocurrido anteriormente.
Otros periodistas, Brian y Loza, que han publicado el volumen sobre la cuestión general de UNPROFOR, la describen también de manera similar y nos dicen que en Mostar el contingente español de UNPROFOR simplemente se retiró cuando así se lo ordenó el HVO, la milicia croata, dejando a las fuerzas croatas continuar expulsando musulmanes de Mostar oeste hacia el grupo asediado en el lado este del río. Hay otra serie de crónicas en la misma línea y, francamente, si conocéis gente de Mostar podéis preguntarles, porque esto es de dominio público, esto es lo que ocurrió. En el momento en que efectivamente hacía falta protección, porque había una fuerza neofascista a favor de la pureza étnica, dispuesta a la violencia sistemática contra la población civil, cuando hace falta realmente la protección, sencillamente, las fuerzas se repliegan para evitar sus propias bajas.
(…)
La postura principal de los españoles que tuve ocasión de conocer y entrevistar en su momento, respondía al impulso de neutralidad. Llevaban la neutralidad también a su visión del conflicto. Tendían a decir que todas las partes eran iguales, que todas cometían crímenes, lo cual era una distorsión importante de la realidad. Como ya se ha comentado anteriormente, incluso algunos de los oficiales desarrollaron una reacción de simpatía respecto a los mandos serbios. Tuve ocasión de discutirlo con el General que estaba a cargo de uno de los primeros contingentes. Su visión de los mandos serbios en Herzegovina oriental era francamente positiva. Era fácil entenderse con ellos porque eran militares de carrera, había un terreno común de entendimiento y la relación entre mandos serbios y españoles podía ser de lo más cordial. Era mucho más difícil para este general relacionarse con la milicia bosnia musulmana, porque no eran militares de carrera, sino ciudadanos que habían tomado las armas. El resultado era francamente paradójico. Una especie de sesgo corporativo llevaba al oficial a ponerse del lado del criminal en última instancia. Son cuestiones sobre las que se tendría que reflexionar en profundidad.
Esto ocurría en todos los contingentes. Una posición similar se había desarrollado por parte de las fuerzas franceses y británicas de los comandantes Rose, Morillon, etcétera. Desarrollaban una postura muy similar sobre la imparcialidad. El tema fue reconocido por Radovan Karadzic, el mismo que ideó el genocidio, cuando declaró: “El contingente español es el más imparcial, es el más neutral de todos los contingentes de Naciones Unidas”, y “Nuestra enhorabuena, porque estamos muy satisfechos de su imparcialidad”. En su momento el primer ministro de Serbia, dijo prácticamente lo mismo: “Gracias españoles, por ser tan neutrales”. El significado es claro cuando sabemos que sus fuerzas estaban involucradas en el crimen.”
España finaliza dieciocho años de presencia militar en Bosnia
Buen artículo. Muy esclarecedor.
Muy bienvenidos
Estamos por la retirada de tropas invasoras de territorios, por el desarme nuclear y tambien convencional, por la firma de Tratados de paz y de no agresión. Por la solución no-violenta de conflictos entre paises.
Asi que, bienvenidos a casa.