Por Angel Palacios

Hace pocos años, en el 2002, a un irlandés desempleado se le ocurrió visitar la página Web del Pentágono en busca de información sobre la existencia de ovnis y marcianos. Bueno, cada quien tiene sus aficiones. Gary justifica su pasatiempo: «Creo en los ovnis. (…) Cuando niño mi padrastro me contaba historias de cómo él vio uno»

Entre café y trasnochos, el muchacho pasó noches en vela escudriñando entre los documentos online publicados por el Pentágono y la NASA, pero no conseguía evidencia alguna de los fulanos platillos voladores que le quitaban el sueño.

Buscando y buscando se da cuenta de que el sistema informático del emporio militar más poderoso del mundo, no era tan seguro como decían y pasa lo impensable: El internauta logra meterse, a punta de teclado y mouse, en el sistema interno de computadoras del Pentágono. Horror!!! Nada menos que información ultra-secreta, los expedientes confidenciales del ejército, quedaban tan desnudos como una striper ante los ojos de un extraño, que de paso es extranjero.

Cuando se descubre el hecho, el gobierno de su majestad británica, a su vez
fiel vasalla de su majestad imperial Mr. Bush, pone bajo vigilancia policial
al muchacho prohibiéndole usar nunca más una computadora que tenga conexión
a Internet, por si las moscas. O sea, desempleado y sin su pasatiempo
favorito de cazar extraterrestres por internet.

Este hecho real que le ocurrió al ciudadano británico Gary McKinnon hubiese
quedado en una anécdota chistosa, si la justicia estadounidense no le
hubiera dado un giro dramático: Acusaron formalmente de TERRORISMO,
SABOTAJE, ESPIONAJE, ASALTO INFORMATICO al internauta y el gobierno
estadounidense calificó el caso como «el mayor ataque militar cibernético de
su historia», por lo que se invocó la ley antiterrorista para procesar al
osado y desafortunado pero brillante Gary.

Los burlados servicios militares gringos, solicitaron formalmente su
EXTRADICION a los EEUU. Los cargos que se le imputan: «asaltar» 97
computadoras de la marina, de la aviación, del pentágono, de la Nasa, del
ejército y haber ocasionado pérdidas por unos 700.000 dólares, que no es
cualquier cosa. Lamentándose comenta Gary: «Me hicieron siete cargos, cada
uno con 10 años de prisión. La acusación más seria era «colapsar toda la red
militar de Washington».

Tal acusación suena desproporcionada, al igual que la medida de extradición..
En todo caso quienes merecerían cárcel serían los jefes del Pentágono por
incapaces, y los contratistas de las agencias de inteligencia que cobran
millones de los impuestos de los ciudadanos del Norte por la seguridad del
Imperio. Pero este no fue el parecer del Tribunal Europeo de Derechos
Humanos quien acaba de autorizar, en Agosto de 2008, la extradición de Gary. Como lo oye: Un tribunal europeo de DERECHOS HUMANOS, extradita a un
ciudadano británico para que lo juzgue el gobierno más violador de Derechos
Humanos de todo el planeta! Esa es la «noble» europa, vasalla del Pentágono
por obra de sus jueces.

Y mientras Gary se prepara a enfrentar los cargos en el Imperio, los
familiares de un periodista español de nombre José Couso asesinado en Irak
en 2003 por los marines, reclaman sin éxito que el gobierno estadounidense
extradite al oficial gringo que dió la orden de disparar, tal como lo exigió
un tribunal de España.

Mientras el internatuta Gary, es entregado en bandeja al Pentágono por su
gobierno inglés, los padres de 50 niños afganos asesinados por bombas
estadounidenses la semana pasada (Agosto 2008), ven burlado su duelo por el
cinismo del Pentágono al negar los hechos y calificar el genocidio como
«daños colaterales».

Gary atravesará las calles de Estados Unidos encerrado en un blindado del
servicio penitenciario, mientras los prófugos de la Justicia venezolana
brindan con la mafia del Estado del Estado de la Florida, encabezada por el
gobernador y hermano del presidente, Jeb Bush.

Posada Carriles y Orlando Bosh, terroristas confesos de cientos de crímenes
en América Latina se pasean libremente por las calles de Miami, mientras que
al desempleado irlandés Gary McKinnon le espera una cárcel de máxima
seguridad por haber demostrado cuán cínico es el Imperio al justificar los
mil millonarios presupuestos gastados en la «seguridad nacional» y que no
les alcanzan ni para proteger su propio sitio web.

En estos tiempos no hace falta ser comunista ni talibán para caer en las
garras de los organismos de inteligencia estadounidenses.

Así está el mundo. Así se aplican las leyes internacionales. Así funciona el
Imperio.

www.injerencia.com


Ver también: Gary McKinnon, ¿un hacker o un cracker?

2 thoughts on “Historia de un Hacker que burló al Pentágono”
  1. Historia de un Hacker que burló al Pentágono
    No se si es «hacker» o no esto que he descubierto yo, `pero si que es interesante: Se trata del protocolo por el que sirven las fotos aereas y de satelite los servidores de Google para sus servicios Google Maps y Google Earth…

    http://www.winbabel.com/gmap.htm

    De forma que se pueden coger las fotos sin tragar publicidad, ni enlaces patrocinados. Quiza se pueda hacer una copia distribuida de todas estas fotos, que deberian ser patrimonio de toda la humanidad, y estar al alcance de todo el mundo de forma publica, libre y desinteresada.

    internete
    1234567

    PD: Podemos!

    1. Historia de un Hacker que burló al Pentágono
      En relacion con McKinnon, me temo que va a ser el chivo expiatorio del imperio para «ejemplizarnos» a todos los que queremos saber mas.

      Probablemente se convierta en un martir de la causa por el conocimiento libre, de forma que desde aqui le mando mi profunda solidaridad en el sentido de que, el efecto buscado por el imperio, no solo no sera logrado (acojonarnos a todos), sino que por el contrario servira para que nos hagamos mas finos y fuertes en nuestra actitud de denuncia, publicacion libre y destape de absurdos secretitos de juegos de soldaditos.

      internete
      1234567

      PD: Una sociedad con secretos que nos afectan a todos, pero solo conocen cuatro listos, es una sociedad fascista.

      Da pena el nivel de ambicion de poder de algunos, que lo quieren controlar todo ellos solos…

      ¡No dejemos que crean que tienen derecho!

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