Por más que nos sumerjamos en los libros sagrados, consultemos a los exégetas y acopiemos argumentos, habrá siempre interpretaciones distintas, contradictorias. Apoyándonos en los mismos libros podemos aceptar la esclavitud o condenarla, rendir culto a las imágenes o echarlas a la hoguera, prohibir el vino o tolerarlo, defender la democracia o la teocracia; todas las sociedades humanas han sabido encontrar, en el transcurso de los siglos, las citas sagradas que aparentemente justificaban sus prácticas del momento. Han tenido que pasar dos o tres milenios para que las sociedades cristianas y judías, que se confiesan seguidoras de la Biblia, empiecen a decirse que el “no matarás” podría aplicarse también a la pena de muerte; dentro de cien años se nos explicará que es obvio que ha de ser así.

Texto tomado del libro «Identidades Asesinas»

Y añadimos de nuestra cosecha cosecha: y siempre o casi siempre, cada aquél que interprete esos textos pretenderá realizar la única interpretación cabal y legítima de los mismos (nota de Tortuga).

Ver también:

La democracia y la ley de la mayoría

¿Habrá religión en el futuro?

5 thoughts on “La interpretación de los libros religiosos”
  1. La interpretación de los libros religiosos
    CONFLICTO DE INTERPRETACIONES. CONFLICTO DE COSMOVISIONES. De entre todos los niveles del conflicto, he aquí el punto focal del mismo: Aquel que dijo «YO SOY LA VERDAD». Y este es
    nuestro testimonio de la mano de sus primeros testigos: Jesucristo
    es el Dios unigénito, el Hijo que está en el seno del Padre, el único que podía y puede dar a conocer al Padre,
    a quien nadie ha visto jamás (Jn 1:18), lo cual hizo cuando vino al
    mundo y habitó entre nosotros. Él es LA EXÉGESIS (interpretación) DE
    DIOS, y por ende, del Ser Humano, de su Historia, y de todo el universo
    creado. ¿Un loco? ¿Un embaucador? «Si alguno quiere hacer la voluntad del
    Padre, conocerá si mi doctrina proviene de Dios o si yo hablo por
    mi propia cuenta», responde Jesús (Jn 7:17). Dios no se ha manifestado más claramente de lo que lo ha hecho para dar lugar y posibilidad a que se manifieste lo que hay en cada corazón humano. CREER A JESÚS O NO CREERLE:
    ¡¡ESA ES LA CUESTIÓN!!

    1. La interpretación de los libros religiosos
      Pues yo la cuestión la ubico en un punto menos retórico y más práctico. “Por sus obras les conoceréis”. No es tanto decir “señor señor” como tener amor. Al final el tipo de cristianismo que se desprende del comentario anterior según me parece entender (a lo mejor no lo llego a captar bien) me recuerda al catolicismo cultual de mi niñez en el que la religión se resumía en una cuestión de identidad colectiva, de moral privada y de rituales. Confesar a Jesús, Jesús, Jesús y pregonarlo a los cuatro vientos, disparando citas bíblicas como si se tuviera una ametralladora. Pero al final son palabras, palabras, palabras; como las de las homilías de toda la vida, solo que con un mayor grado de adhesión y convencimiento en lo que se dice. Me recuerda, dicho con respeto, al proselitismo invasivo de los testigos de Jehová.

      Harto de los bellos discursos, a mí me enamoró el cristianismo de la teología de la liberación, práctico todo él más allá de retóricas y de las morales estrechas de toda la vida. Un cristianismo que optaba por los pobres y los excluidos y que ponía en juego todos los dones que Dios nos ha dado (por ejemplo la razón) para comprender las causas de los males en el mundo y poder actuar sobre ellas, jugándose la vida si era preciso. Un cristianismo ambicioso, poético y generoso que no se autoencarcelaba en interpretaciones cerradas de la Biblia sino que tendía puentes con otras religiones, filosofías y culturas, un cristianismo que anunciaba la buena noticia del evangelio, esa “faca afilada”. Un cristianismo en conflicto perpetuo con el sistema capitalista pero también con su propia institución.

      También me enamoraron otros cristianismos: la predicación silenciosa y desde la vida de los Hermanitos de Foucault, la romántica experiencia de las comunidades de base, miles de cristianos y cristianas anónimas que daban todo de sí por los demás sin exigir reconocimientos ni pretender conversiones, algunos de los cuales fui encontrando por el camino…
      Y bueno, pues ahí vamos andando. Ojalá que sea para bien.

      1. La interpretación de los libros religiosos
        No hay cosa práctica tras la cual no se esconda un principio teórico, una ideología, una fe… Las batallas más importantes se libran en las mentes. Efectivamente, a cada uno se le ve el cristianismo que se desprende de sus comentarios… y de sus obras (bien sean ‘sus obras’, o sean los ‘frutos del Espíritu’), y ese amor práctico del que hablas, no primero con los de lejos (ese romántico fácil), sino más bien con los que desde cerca rompen la estrecha y egocéntrica medida de lo que uno está dispuesto a dar…

        1. La interpretación de los libros religiosos
          Y cuando hablamos de mente también hay que hablar de la parte emocional de la misma. Muchas veces nuestras adhesiones más importantes no son del todo racionales y nos identificamos con realidades que han conquistado nuestro corazón sin haberlas procesado mucho, poco o nada intelectualmente.

          Por lo demás, escuchando y encajando las críticas que creo deducir, de acuerdo con el comentario.

          Salut.

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