x Corriente Roja

Sacar el aborto del código penal y dejar que las mujeres tomemos nuestras propias decisiones es un derecho inalienable que no estamos dispuestas a dejar en manos de burócratas, políticos ni empresarios. De nosotras depende.

Cuando estamos embarazadas y no queremos ser madres, el aborto es una opción absolutamente legítima. Sin embargo, se nos bombardea con mentiras para causarnos cargo de conciencia y finalmente tengamos un hijo del que no podremos ocuparnos con el solo objetivo de aumentar la natalidad o satisfacer el deseo de las parejas que no pueden tener sus propios hijos.

Los llamados grupos “pro-vida” pretenden incriminarnos y para eso no escatiman en argumentos manipuladores y falsos:

La primera mentira es hablar de “niños no nacidos” y acusar a las mujeres que queremos abortar de ser “asesinas de niños”.

¿Es esto cierto?

Pues no. Si miramos el significado de nacer en el diccionario de la RAE, vemos que para que una persona nazca tiene que salir del vientre materno y ser capaz de vivir fuera de él.

El significado de nacer se aplica de la misma forma para los demás seres vivos. Es decir, las aves nacen cuando salen del huevo, y las plantas nacen cuando salen (germinan) de la semilla.

Y si nadie confunde un sobre de semillas con un ramo de flores, ¿se puede confundir un embrión o un feto con una persona?

Porque no es lo mismo, es que generalmente es posible interrumpir el embarazo en las primeras semanas. Por ejemplo, interrumpir un embarazo de 4 semanas significa extraer del útero un coágulo de sangre que pesa menos de un gramo y mide de 2 a 4 milímetros. Y hay que tener mucha mala fe y muchas ganas de engañarnos para llamar a eso “niño”

Otro argumento que se utiliza es decir que las mujeres no tenemos derecho a nuestro propio cuerpo y por tanto no tenemos derecho a abortar, porque durante el embarazo se está desarrollando un ser distinto de la madre.

Este argumento parte de la idea que se tiene de que las mujeres somos seres distintos e inferiores a los hombres y que debido a la maternidad, no tenemos derecho, como tienen los hombres, a disponer y decidir sobre nuestra propia vida. Es decir, somos una especie de envase sin cerebro ni sentimientos, que estamos a disposición de “los demás”, llámese pareja o sociedad. De ahí surge también la idea de “madre abnegada”, que supone que tenemos que olvidarnos de nosotras mismas, de nuestros deseos y necesidades, para atender a los demás. O la idea de “mujer objeto”, cuya sexualidad debe estar a disposición de los hombres, porque ellos “tienen necesidades que no pueden controlar” mientras que nosotras no tenemos necesidad sexual ninguna y mucho menos, incontrolable.

Un tercer argumento es hablar de los riesgos del aborto y del “trauma” que ocasiona.

Algunos datos:

La OMS indica que desde el punto de vista de la salud pública, cuando el aborto se practica en condiciones seguras, es una intervención que apenas representa riesgos. La tasa de mortalidad es apenas de uno por cada 100 mil intervenciones, es decir, menor que el riesgo asociado a los embarazos llevados a término en las mejores circunstancias posibles.

Sin embargo, en el mundo se realizan más de 18 millones de interrupciones del embarazo clandestinos o que no tienen todas las garantías sanitarias. El riesgo de morir como resultado de un aborto peligroso es de 350 por cada 100 mil mujeres.

En cuanto al trauma psicológico… dependerá de las ideas que tengamos en la cabeza. Desde luego, si nos creemos las mentiras sobre las asesinas de niños, el trauma será grande. Ahora bien, si estamos seguras de que no podemos, no debemos, no queremos tener un hijo cuando no estamos preparadas para ello… el trauma será mínimo o inexistente.

El verdadero trauma empieza cuando pasamos por un embarazo no deseado, tenemos un hijo que no podemos cuidar, que dejamos en manos de terceras personas y que nos obliga a ir por la vida llenas de remordimientos.

Por otra parte, las únicas obligadas a dar a sus hijos en adopción o a arriesgar su vida son las mujeres pobres. Ellas engrosan las listas de mujeres muertas al dar a luz o de los abortos clandestinos.

Es por todo esto que defendemos:

el derecho al aborto libre y gratuito el derecho a decidir por nosotras mismas si queremos o no ser madres el derecho a disponer de todos los medios anticonceptivos el derecho a disponer de nuestro propio cuerpo

Defendemos el aborto libre y gratuito en la seguridad social para que este derecho no dependa del dinero o a la clase social a que se pertenece. Actualmente, las mujeres que tienen acceso a un aborto seguro son las que lo pueden pagar, tanto en España como en el resto del mundo.

Sacar el aborto del código penal y dejar que las mujeres tomemos nuestras propias decisiones es un derecho inalienable que no estamos dispuestas a dejar en manos de burócratas, políticos ni empresarios.

De nosotras depende.

18 thoughts on “Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo”
  1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
    Este artículo es un claro ejemplo de la frivolidad y el poco rigor argumentativo con el que el tema del aborto es tratado desde algunas posturas feministas.

    Sin entrar a dar o quitar razones con respecto a lo que demandan las -imagino- redactoras del artículo que firman como «Corriente Roja», sus argumentaciones de, por ejemplo, porqué no puede llamarse «niño no nacido» al feto no resistirían la contraargumentación de un alumno o alumna de 1º de la ESO.

    Al final el 99% de estos artículos se escriben enlazando slóganes políticos facilones y frases hechas, y desechando por completo la más mínima profundización, filosófica, biológica y ni mucho menos ética. Y ello me parece lamentable, ya que es un tema muy delicado en el que -como alguien apuntó que decía Passolini en el artículo propuesto en el enlace de arriba- «aquí está en juego la misma vida humana».

    1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
      Vaya, tus descalificaciones sí que son de primaria.
      Eres incapaz de argumentar algo, sin infravalorar la opinión de quienes dan su opinión, máxime cuando son mujeres quienes las dan.

      Deberías de tomarte la pastilla. Apunta la receta: Luis Bonino.

      Te creo capaz de teclear su nombre en el google y encontrar sus artículos. En caso contrario, avísame.

      Esta página apesta a misoginia

      1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
        La argumentación que pides está en el enlace que se proponía en el primer comentario.

        Gracias por tus insultos. Dejan claro cómo es cada cual.

    2. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
      Me parece alucinante, que quienes decidís los artículos para actualizar la web, seais a la vez quienes haceis los comentarios.

      Se puede decir, en este caso que Tortuga es antimilitarista, antifeminista y misógina.

      A ver cuanto dura este comentario.

      1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
        Te equivocas. Quien hace el comentario nada tiene que ver con la selección y publicación del artículo.

        Por otra parte, tus calificativos hacia la página, en mi opinión personal (ya veo que nos conocemos ya que has puesto mi nombre en femenino con intención de ofenderme), están tan faltos de rigor como las tesis del artículo que está originando esta discusión. Si te tomas la molestia te puedes dar una vuelta por esta sección de la página.

        Saludos y buen año.

  2. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
    Bueno, entro ahora con más tiempo y me apetece escribir una contestación más pormenorizada.

    En primer lugar yo no estaba criticando las posturas o ideas presentes en el artículo, sino la manera de expresarlas. Ya dije que no entraba a valorar nada, y que sólo me quería quejar de que el tema es lo suficientemente importante para que no sea abordado una y otra vez de forma simplificada y panfletaria, como opino que es el caso. Quizá pueda ofender esta apreciación mía, pero aseguro que no es la intención molestar a nadie.

    Naturalmente me constan escritos de personas que trabajan por la despenalización del aborto (yo también soy partidario de que se despenalice) que abordan el tema con profundidad y rigor. He tenido la oportunidad de dialogar varias veces sobre esta cuestión y en muchas cosas las coincidencias han sido notables, y en otras no tanto, pero en cualquier caso esas veces me han resultado muy respetables y a tener en cuenta los argumentos diferentes a los míos. De lo que me quejo no es de la diferencia de opiniones, sino del maltrato que en mi opinión sufre el tema cuando se expone de forma tan básica. Al final la reducción del problema a unos cuantos lugares comunes puestos en boca contraria estableciendo la peor de las generalizaciones acaba por hacer inindistinguibles en cuanto a su forma los discursos de algunos grupos políticos “proabortistas” de los que enarbolan los más radicales grupos ultracatólicos.

    Un comentario anónimo me acusa de ser “incapaz de argumentar algo sin infravalorar la opinión de quienes dan su opinión”. Ignoro el conocimiento que tiene sobre mí quien dice tal cosa. Pero tengo que decir que soy persona a la que le gusta el diálogo y el debate, tanto en internet como en la vida real. A lo largo de mi vida he hablado con muchísima gente y he aprendido muchísimo en estas conversaciones. Me considero un conversador normal. Hay quien se expresa mejor que yo y quien lo hace peor. En unas conversaciones me considero más lleno de razón y en otras menos. A veces me cuesta conceder la razón a la otra parte –ese maldito orgullo- pero sinceramente, consciente de ese defecto, es algo que trato de ir cambiando. No creo que nunca, al menos conscientemente, haya concedido mayor importancia a la opinión de alguien de un género sobre la de alguien del otro. De hecho me resulta ofensiva la insinuación que el acusador/a anónimo/a me dirige en ese sentido.

    Que descalifico sin argumentar. Bueno, lo primero reiterar que no trato de descalificar, sino simplemente de enviar una queja por una forma de argumentar que creo le hace flaco favor a las autoras del artículo.

    ¿Por qué algunos de los argumentos ofrecidos me parecen endebles? Pues ahí van unos botones de muestra:

    “Sin embargo, se nos bombardea con mentiras para causarnos cargo de conciencia y finalmente tengamos un hijo del que no podremos ocuparnos con el solo objetivo de aumentar la natalidad o satisfacer el deseo de las parejas que no pueden tener sus propios hijos.”

    O sea que quienes niegan la despenalización del aborto lo hacen por dos razones, a saber: 1.- aumentar la natalidad. 2.- satisfacer “el deseo” de parejas que no pueden tener sus propios hijos. Además de lo discutible de estas causas sugeridas (¿de dónde salen?) se ignora cualquier otra posible consideración ética, política, sociológica…

    “La primera mentira es hablar de “niños no nacidos” y acusar a las mujeres que queremos abortar de ser “asesinas de niños”. ¿Es esto cierto? Pues no. Si miramos el significado de nacer en el diccionario de la RAE, vemos que para que una persona nazca tiene que salir del vientre materno y ser capaz de vivir fuera de él.”

    Es decir, los fetos NO SON NIÑOS NO NACIDOS, ya que el diccionario dice que alguien no nace hasta que nace. Idea que se contradice ella solita sin necesidad de decir nada más.

    Por otra parte cabe entender que si el quid de la cuestión se plantea en el momento de “nacer” según está definido por la RAE (que queda convertida en la máxima instancia ética para dirimir la cuestión), no se considera niñ@ ni persona al feto días o momentos antes del alumbramiento. Es decir, por rizar el rizo de la argumentación: si se practica la cesárea a un sietemesino y sobrevive al parto, automáticamente se convierte en “niño” de pleno derecho, mientras que podemos practicar una intervención para quitar la vida dentro del vientre de su madre a un “feto” de nueve meses y medio, ya que al no haber “nacido”, aún no es “niño” y no goza de derecho alguno. Quizá esta argumentación parece kafkiana, pero es exactamente lo que me sugiere el párrafo.

    “El significado de nacer se aplica de la misma forma para los demás seres vivos. Es decir, las aves nacen cuando salen del huevo, y las plantas nacen cuando salen (germinan) de la semilla. Y si nadie confunde un sobre de semillas con un ramo de flores, ¿se puede confundir un embrión o un feto con una persona?”

    Comparación a mi juicio poco rigurosa y nada bien traída. Nacer, salir, germinar… no hace más que aumentar la confusión. La única comparación posible sería por una parte embrión humano-semilla-huevo fecundado, por otra feto-brote-huevo en estado de gestación avanzado, y por última humano adulto- planta eclosionada-ave. Es decir, no es comparable una bolsa de semillas a un feto de varios meses. Su equivalente sería la planta germinada y previa al momento de salir a la superficie.

    – etc.(por no alargar)

    Por cierto que con algunas de las opiniones del artículo sí que estoy de acuerdo.

    Por último, me causan perplejidad las acusaciones a la página de Tortuga a causa de mi post (machista, misógina, manipuladora, censora…) ¿No están un tanto sacados de madre estos juicios condenatorios? Rogaría un poco más de racionalidad y de medida tanto al argumentar como al criticar. Gracias y saludos.

  3. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
    Salut a totes,

    He de dir que estic d’acord amb les crítiques que fas a aquest article. Però, la veritat és que el fet que hi haja molts articles escrits des d’una perspectiva de “despenalització de l’avortament” que puguen resultar pamfletaris -com crec que és el cas d’aquest- per si sol no és un raonament que et puga fer arribar a la conclusió de que els grups feministes no tinguen arguments per defensar aquesta postura. Sinó podríem utilitzar aquesta mateixa mesura per a molts altres discursos que s’articulen al si dels moviments socials, per exemple podríem dir que la postura majoritària als mitjans de contrainformació entorn al genocidi palestí està equivocada per que segurament podrem trobar molts articles publicats poc rigorosos i superficials. (La xifra del 99% no sé d’on te la treus, m’agradaria veure en base a quina exhaustiva anàlisi has fet l’estadística).

    L’acusació cap a Tortuga d’antifeminista i misògina pel simple fet que un membre n’escriga la seua opinió sobre l’avortament a un article en el què, a més, es repeteix en reiterades ocasions que no es recolza cap persecució cap a dones que practiquen la interrupció voluntària, em sembla totalment desafortunada. Tu mateixa als comentaris de l’article que s’enllaça pots veure reflectida la diversitat d’opinions al si del grup, com també és cert que membres d’aquest grup han recolzat actes feministes i amb un clar component de defensa de la llibertat de les dones a decidir sobre el propi cos. D’altra banda, la mateixa secció de gènere d’aquest web on pots trobar articles antipatriarcals, alguns de certa qualitat, deixa també clara la sensibilitat i compromís del grup en aquest sentit.

    I en tercer lloc, dir que em sembla lamentable i una manca de respecte cap a les lectores, que us dediqueu a llançar insults en lloc de dur el debat on toca i tractar aquest tema com es mereix, des d’una anàlisi política i no personal. I per si encara puc reconduir el debat només volia emfatitzar alguns punts que ja s’han repetit un milió de vegades:

    Un espermatozoide + un òvul NO és una persona, per molt que alguna estranya força interior irracional que no és religiosa -i que jo probablement no arribaré a comprendre mai- et duga a pensar el contrari.

    Quan les feministes defensem l’avortament lliure i gratuït no n’estem fent apologia, no volem que les dones es dediquen a avortar per sistema ni molt menys que s’utilitze com a mètode anticonceptiu, només reivindiquem que en certes ocasions és la millor opció, o més ben dit, la menys dolenta. I ací podríem posar molts exemples (violacions, malalties, etc).
    Bé, el cas és que amb la regulació de l’avortament només pretenem d’un costat que determinats sectors reaccionaris no puguen perseguir les dones que volen avortar cada vegada que els vinga en gana, i d’altra banda que les dones puguen accedir en condicions d’igualtat a l’IVE i no depenent dels seus recursos econòmics, de la comunitat autònoma on visquen, de si tenen algun familiar que treballe a la seguretat social, de si són immigrades o han nascut ací, etc. a banda de, per suposat, eliminar l’avortament clandestí i totes les seues conseqüències.

    Que el nostre últim objectiu com a persones que combatem el patriarcat ha de ser el de construir una societat en la qual cap dona haguera de veure’s obligada a practicar l’avortament no t’ho discutisc, però no és menys cert que ens trobem en una situació en la què reivindicar una cosa tan simple com que el dret de decisió en aquesta qüestió l’han de tenir les dones -i els seus companys- i no els legisladors, jutges, metges o cures, ja és d’allò més revolucionària perquè ataca els fonaments del mateix sistema patriarcal-capitalista en que ens ha tocat viure i per al qual és imprescindible continuar sotmetent-nos a les dones al nostre rol de reproductores de mà d’obra (=força de treball).

    1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
      ¡Vaya cola que lleva el tema!

      Bueno por dar otra opinión y respetando todas las otras:

      (ya no sé si es de este articulo o del otro que se escribio en Febrero, porque se ma ha mezclado todo)

      – Para mi un ser humano lo es completamente desde el momento de su 1ª respiración (nazca por cesarea o por parto no es relevante), pero si que conforme se va desarrollando en el vientre está más cerca a serlo, por lo que veo normal tener en cuenta una sensibilidad y respeto por esa cercania.

      – Para mi cualquier manifestación de la vida es en sí bella en cualquiera de sus fases, también una concepción lo es. Un aborto interrumpe ese curso de llegar a crearse un ser humano: no es que sea bonito, pero muchas formas de vida que son bellas también se destruyen incluso para nuestra propia supervivencia.
      (siempre teniendo que guardar ese equilibrio entre lo hermoso y lo necesario)

      – Creo que son las mujeres (y en todo caso también el padre potencial?) las que deben decidir. Y respeto y confío en la sensibilidad, sentido común, responsabilidad, etc. que las personas: seres humanos en este caso de sexo femenino tienen para decidir.

      -Para mi un ser humano femenino o masculino desde el momento en que nace esta compuesto de sensibilidad, percepción…o sea de una parte que siente, se conmueve, también se emociona -y esta es para mi la parte que que mas valor tiene,…. y conforme vamos creciendo se va desarrollando la parte práctica, racional, (no sé si a todo el conjunto llamarlo inteligencia o esta forma parte de lo último?)y que es necesaria para nuestra supervivencia.

      Por lo que para mí un ser humado es una pasada, y seguro que si evolucionamos en nuestra vida podemos ir descubriendo nuestro verdadero potencial.
      Es ese respeto que me merece un ser humano -aunque no nacemos sabiendo, sino que hay una evolución y cada un@ sigue la suya- conforme nos vamos haciendo conscientes vamos actuando de una forma o de otra, ¿cuantas cosas no haremos sin ser conscientes de sus repercusiones?..o al reves ¿cuantas veces nos sentiremos culpables de cosas que no lo merecen? pero tenemos que actuar en la medida de nuestra ¿consciencia-conciencia o inconsciencia?, ya que nadie tiene la verdad absoluta, al fin y al cabo eso es en lo único que tenemos para decidir nuestras acciones.
      También es por esto que respeto a quienes con buena voluntad piensan distinto de mi. (el truco está en que cada uno actue para si mismo y no lo imponga a los demas)

      Y si hay algo que me gustaría evitar no es discrepar en las ideas sino herir en los sentimientos, por lo que confío en no haberlo hecho.

      Y una fracesita de despedida (no es mia) «quienes creen es porque no saben».
      y añado otra:»siento luego existo» (no estoy plagiando a Shakespeare, solo que me he inspirado en la suya: mucho más sosa)

      Un abrazo a todos

    2. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
      Bé, tinc que dir Maki té raó en casi tot el que diu. Es de agrair la seua crida a la mesura, l´entendiment i la tol.lerancia a l´hora de intercambiar punts de vista. També els seus arguments en torn a la problemàtica represiva que pateixen les dones que tenen embaraços no desitjats.

      Es veritat que m´he passat massa dient el de 99%. No volía acusar al moviment feminista en el seu conjunt de superficialitat. Lo que passa es que la gran majoría d´articles que he llegit publicats als mitjans de contrainformació desde que va començar la moguda esta del tancament de clíniques abortistes fins ara m´han semblat molt similars a aquet. A lo millor es casualitat i desinformació meua.

      Per altra banda diu Maki que «Un espermatozoide + un òvul NO és una persona, per molt que alguna estranya força interior irracional que no és religiosa -i que jo probablement no arribaré a comprendre mai- et duga a pensar el contrari.»

      Esta es la questió que m´ha fet intervindre en el debat sobre l´avortament. Eixa frase per a mi constitueix un auténtic «dogma» i una autèntica impossició ideologica de la que no cap discrepar com a membre de «l´esquerra» sense esser acussat de il.luminat o reaccionari o…

      I es que a mi encara no em convence. Crec que qui diu que óvul+ espermatozoide no es una persona té o deixa de tindre el mateixos el.lements racionals i/o científics que qui diu el contrari. Dir aixó o dir lo contrari pertany al cos de conviccións més enllà de lo purament racional que tenim tots i totes. Fins ara ningú m´ha donat una explicació racional que argumente fora de dubtes perqué óvul+espermatozoide no es persona. Tampoc ningú m´ha donat raons solvents per a determinar convincentment en quin moment exacte una persona comença a esser-ho (quan respira, quan sent, quan naix, quan té desenvolupats determinats organs, quan el diu la LLei o la R.A.E., quan…). El que pasa es que afirmar aixó (que no es persona) sense mes explicacións i donantlo com válid e indubitable (o siga com dogma) no està mal mirat en el nostre àmbit ideol.logic, mentre que dir el contrari es mirat en sospites. Jo crec que en aquet tema la cuestió més que de raons, es de prejudicis.

      Salut i disculpes pel meu desastrós valencià.

      1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
        Bé, jo ara propose dos pregustes:

        una es la plantegada per Pablo i ara vá l’altra:

        Que algú me done raons convincents de: ¿perque un ovul i un espermatozoide es ja una persona?

        Ara ja hi ha dos preguntes opostes i complementaries.

        (Per mes raons que ningú jo ens demane perdo p’el meu mal valenciá)

  4. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
    Sobre la cuestión de cuando empieza la vida,os mando este enlace que creo que aclara bastante el tema:
    ¿Cuándo empieza la vida humana?

    ENRIQUE MIRET MAGDALENA 25/05/1983

    La biología no es la ciencia destinada a dirimir la moralidad del aborto en casos graves. De hecho, dice el autor de este artículo, los argumentos biológicos del tipo «la vida humana comienza en la concepción» suelen camuflar otros, metafísicos, contra la interrupción del embarazo. La teoría de la hominización retardada, de gran tradición teológica cristiana, permitiría no considerar al aborto como un crimen en situaciones límite.

    La biología -según dicen determinados clérigos y seglares conservaclores- afirma que la vida humana existe desde el primer momento de la concepción. Confunden, sin embargo, quienes esto dicen vida con vida humana. Porque hay tres vidas: la vida vegetativa, la vida animal y la vida humana. Y ¿quién puede decir cuándo empieza la vida humana? El hecho de que el electroencefalograma no sea plano no quiere decir que esa mínima vida psíquica sea ya vida humana; porque esto también se detecta en un animal, y sobre todo en un primate.Además, el científico sólo analiza y ordena los hechos, pero no los valora. Y los antiguos expresaban el proceso de la vida intrauterina con la teoría de la animación retardada, que en el esquema de aquella filosofía consistía en saber cuándo se infundía el alma en el embrión, para llegar a decir que, -a partir de unos pocos meses- había allí una vida humana ya, pero antes no.

    Es lo que hoy llamaríamos, con los católicos Donceel y el profesor Auer, hominización. El obispo italiano Lanza -un gran moralista- afirma en estos años que esta teoría de la hominización retardada explica mejor la poliembronía Y los procesos teratológicos de algunos embarazos. Del mismo modo opinan actualmente católicos como el doctor Niedermeyer, quien piensa que esta hipótesis coincide mejor con los datos de la biología, lo mismo que el biólogo italiano Luigi Gedda. Y de modo parecido lo hacen M. M. Hudeczed, M. Alessandri, R. Massi y el científico americano R. U. Schenk. Por eso no es ésta una teoría superada e inadmisible, como dice ahora un religioso español que no es especialista en estas ciencias humanas y que ni siquiera sabe leer con serenidad a sus colegas especializados en el tema.

    El jesuita padre Ruff es también uno de los que retrasan la hominización del embrión, junto con Messenger, Dorlodot y Browne, porque creen que carece de las estructuras orgánicas que le pueden permitir el desarrollo del espíritu. Y así se podría justificar el aborto por motivos muy graves, igual que lo pensaron antiguos moralistas católicos.

    Pero, ¿cuándo ocurre esta hominización? «A partir de la duodécima semana», dice el padre Donceel (los antiguos la ponían entre los 40 y 90 días del embarazo). Y el investigador doctor Vodopivec, entre los tres y cuatro meses. Pórque la teoría de Haeckel, que mantiene la analogía entre, filogénesis y ontogénesis, «vuelve a ganar actualidad», como reconoce recientemente Gafo, y podríamos aplicarla al procesó del embrión para adoptar la teoría de la hominización retardada.

    En 1970, la Sociedad Alemana de Ginecología decía: «Se es hombre a partir de un determinado momento antes de nacer; pero sobre la definición de este momento no existe una opinión unitaria; y se localiza en diferentes estadios evolutivos, desde la fecundación hasta la formación del cerebro y de la figura típicamente humana». Algo parecido viene a decir también el premio Nobel de Medicina Jacques Monod.

    ¿Qué significa todo esto? Que «no es la genética ni la embrilogía las que pueden decidir esta cuestión por sí solas; no son los biólogos los que pueden pronunciarse sobre la personalidad». Así lo dijeron los obispos franceses y belgas hace pocos años. «Es un problema claramente filosófico», concluye el obispo Lanza. O el moralista A. Alsteens, cuando dice: «El feto no es un niño, está destinado a convertirse en él».

    El premio Nobel de Medicina y Fisiología François Jacob asegura que, en la cuestión del aborto, «la mayoría de los argumentos biológicos sólo sirven para camuflar argumentos metafísicos contra él».

    No podemos, por tanto, manipular ni usar ingenuamente argumentos biológicos, pues no es esta ciencia la que puede dirimir la cuestión de fondo.

    Además, si dijéramos que la vida no se puede interrumpir en el seno de la madre tendremos que añadir que no sólo en la madre reside la vida, sino que ésta se encuentra en forma constante a través de toda la evolución. Y, por tanto, que «la vida nunca empieza: prosigue desde hace 2.000 o 3.000 millones de años», según Jacob. De propugnar el sí absoluto a la vida, como hacen algunos antiabortistas, deberíamos caer en el no matar del budismo, que impide la muerte de cualquier ser vivo, aun el más elemental; y no en el no matar bíblico, del que admite múltiples excepciones este libro sagrado.

    Por eso concluye el profesor Jacob: «O bien uno se interesa por el conjunto de células que es el feto, o bien uno se interesa por la madre, que es un ser humano». La decisión es la que corresponde a «un problema moral y político, y no biológico». Yo, con la gran tradición católica, tan bien estudiada por el profesor Beristain, me decido por interpretar los hechos biológicos como más coherentes con una hominización retardada, y con una aceptación legal del aborto en ese período por motivos muy graves, como algo que no es un crimen. Y tengo todo derecho a hacerlo como católico, porque estoy bien acompañado por una tradición religiosa antigua y moderna. «Por lo menos del siglo VII al XVII» esta postura de la hominización retardada es «dominante en el conjunto del pensamiento católico en relación con el aborto», según Gafo. Y en estos últimos 100 años, cardenales como Zigliara y Mercier; teólogos como Prümmer y Merkelbach, y moralistas y antropólogos como los sacerdotes Haering, Donceel, Ruff, Pohier, Davanzo, Roqueplo y Ribes. Y piensan algunos así aun después de las intervenciones de papas recientes y del concilio, cuando otros lo niegan, confundiendo así a los fieles, que pueden estar por esta opinión o por la contraria. El Sacerdote Ribes, S. J., por ejemplo, mantiene que «la interrupción del embarazo es socialmente justificable si aparece como la negativa… a crear una situación inhumana». Y los profesores del Instituto Superior de Filosofía que tienen los dominicos en Valladolid concluyeron en 1979: «En el aborto terapéutico, admitido por la mayoría de los moralistas católicos, la muerte del feto se justifica no sólo porque es un efecto indirecto, sino porque la vida de la madre se considera superior a la del hijo»; igual que ocurre en caso de violación, cuando aquella «corre el peligro de volverse loca o suicidarse»; y lo mismo está sujeta a discusión la opinión que defiende esta solución extrema «si cabe pronosticar una deficiencia grave» en el hijo o en la madre.

    Sin embargo, nadie cree que el aborto sea algo baladí, porque «el aborto no es nada más que el último recurso para una mujer, ya que nunca constituye. algo agradable», como observa F. Jacob. Por eso «la madre tiene la última palabra», pero con responsabilidad; porque el aborto no debía ser nunca una salida para otros problemas, que podrían resolverse con una buena información de la planificación familiar.

    Enrique Miret Magdalena es teólogo y presidente del Consejo Superior de Protección de Menores.

    1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
      De las muy interesantes ideas que ofrece este texto «curiosamente» católico destaco sobre todo estas:

      «En 1970, la Sociedad Alemana de Ginecología decía: «Se es hombre a partir de un determinado momento antes de nacer; pero sobre la definición de este momento no existe una opinión unitaria; y se localiza en diferentes estadios evolutivos, desde la fecundación hasta la formación del cerebro y de la figura típicamente humana». «no es la genética ni la embrilogía las que pueden decidir esta cuestión por sí solas; (…) «Es un problema claramente filosófico»

      Creo que responde a las dos preguntas planteadas antes: la cuestión tiene una respuesta múltiple no objetivable científicamente y que fundamentalmente emana de los principios filosóficos de cada persona.

      Por eso pido respeto desde la «izquierda» hacia las personas a las que nuestros principios filosóficos sobre el momento en el que la vida humana comienza a ser tal, nos llevan a un convencimiento diferente al mayoritario en este ámbito. Respeto que desde luego ha de ser recíproco.

      1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
        Despues de escuchar la retaila de titulos de la religion catolica o.. cristiana? y nombres y apellidos de algunos cientificos y más sobre más católicos…..y sus opiniones:

        Com el tio fava «igual estic que estava»

        La verdad es que no me han aportado nada nuevo. ( ¿ovulo + esperma = ser humano? me sigue sin caber en la cabeza ni en otro sitio)

        Pero confieso que duele un poco que a una serie de personas diversas que han dado anteriormente su opinión, Pablo nos haya considerado «dogmaticas» y que opiniones individuales las haya reducido a unas cuantas palabras y que como que son del mismo patrón,… y ahora con este articulo al parecer a respirado y visto el cielo abierto por lo ¿poco dogmatico? o por lo mucho más diverso en moral??

        A Mi me gustaria que gente normalita y diversa -sin ser ni teólogos, sacerdotes, escritores, cientificos, etc. etc., se atreviera escuchar su propia intuición y sentido común y opinase en base a esto.

        No es que rechace la ayuda de otras personas que nos aporten conocimientos, claridad y entendimiento e incluso que nos puedan ayudar a conocernos mejor a nosotros mismos.

        Pero para mi eso no esta garantizado en gente porque tenga un titulo o lo haya escrito. Para mi igual valor tiene expresarse por escrito, hablando, por señas….y si no tuviesemos nombre y apellidos igual tiene también, para mi de lo que se trata es de que compartamos y nos ayudemos a crecer, pero cada uno que ande por sus propios pies.

        1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
          Molesta la palabra «dogma» y «dogmático». Claro, porque la gente de izquierdas jamás lo somos. Esas cosas quedan para los fachas y las religiones.

          Sin embargo ¿como llamarías tú al hecho de afirmar de forma rotunda una idea, la cual no se argumenta ni desarrolla apenas, y al mismo tiempo escandalizarse cuando esta idea es discutida o no es aceptada sin fisuras por otras personas?

          1. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
            Bueno, a mi más que la palabra lo que me molesta es el dogma en sí, pero eso no significa que no pueda caer en mis propias inperfecciones. Por lo que el que tu plantees lo de que somos dogmaticos pues lo veo bien para reflexionar, pero aun así vuelvo a hechar mano de la intuición y el sentido común para cuando algo no se sabe cierto, pues es la opción en la que más confio.

            Por otro lado POR FAVOR no me encasilles como gente de izquierdas (y tal vez no deberias hacerlo con nadie??)

            Pues yo soy como soy y si coincido con la izquierda en una mayoria de asuntos, no lo hago en todos y lo del aborto es algo que me he preguntado a mi misma.

            No niego que he leido los argumentos sobre el tema y pueden haberme influido, de hecho todo lo expuesto por muy diversas personas desde el articulo del enlace, me han parecideo muy interesantes, y creo que hasta coinciden (auque me gustan más por parecerme más naturales y espontaneas)con lo del articulo que tú has aprovado como el clarificante finalmente, pero la última palabra la pongo yo te lo aseguro. (tambien reconozco que a veces hay cosas que apoyo sin tenerlas claras al 100%, pero de eso tambien soy consciente y lo asumo.

            Por lo demás: me parece interesante que expongas opiniones controvertidas, (de hecho yo también me considero controvertida) ya que nos sacuden y ayudan a desencajonarnos y tambien a ser menos dogmaticos, pero lo que ocurre es que pueden/mos ser los que opinan/mos los que encajonan/mos a veces sin motivo a la gente. Yo ya he tenido algunas lecciones sobre eso, que me han ayudado a confiar más en la capacidad de las demas personas.

            ¡anda ya la que has liado con este tema!

            ¡Ah! -y no te enfades- pero… ¿de veras crees que al juntarse un ovulo y un esperma ya se forma un ser humano??

            (no hace falta que me contestes, dejo la pregunta en el aire como oportunidad de removerte del dogma)

  5. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
    No crec que es puga afirmar que el fetus es converteix en persona al moment de nàixer (o respirar) com es comenta en altre post, em resulta absurd pensar que minuts abans de nàixer no és una persona, però minuts després, conforme respira, es converteix automàticament en persona sense que haja hagut cap canvi significatiu en la seua estructura, no li trobe cap sentit a aquest postulat. A més, després el mateix comentari diu “Para mi un ser humano femenino o masculino desde el momento en que nace esta compuesto de sensibilidad, percepción…»–> Està demostrat que el fetus també té sensibilitat i percepció, des del ventre matern percep la llum, els sons…

    Tampoc crec que la convicció de que un òvul fecundat no pot ésser una persona siga fruit en absolut de cap sentiment irracional, sinó més aviat, d’una evidència científica. Qualsevol que haja vist una cèl·lula a través d’un microscopi, i jo n’he vist moltes (ma mare treballava a un laboratori), pot treure en conclusió que és impossible que allò constituïsca una persona, de fet a simple vista ja costa de creure que tinga vida pròpia, podríem pensar que això no és ni un organisme viu si no fos per que els llibres de biologia ens expliquen el contrari. Estem parlat d’un organisme més simple que una ameba. Podeu vore aquest àlbum de fotos que reforça visualment la meua teoria.

    Aclarir, també, que no trobe que el fet que una postura siga majoritària entre determinats sectors faça automàticament que aquesta esdevinga un dogma, si hi ha persones partidàries d’aquesta postura que s’han escandalitzat per que hages defensat la postura contrària o han titllat els teus arguments de reaccionaris o il·luminats en la meua opinió s’equivoquen, però això no fa que els arguments en si mateixos siguen dogmàtics o que siguem dogmàtiques totes les persones que els defenem.

    En definitiva, no sé a partir de quin moment un conjunt de cèl·lules es transforma en persona, i ací torne a discrepar amb el Pablo perquè no em sembla aquesta la qüestió més rellevant quan debatim sobre l’avortament. És més, vaig a afirmar amb valentia (sé que m’aneu a lapidar) que en determinades circumstàncies, encara que es tractara d’una vida humana el que s’allotja a l’úter, aquesta vida no és allò més important, algunes coses estan per sobre i no m’estic referint al dret de les dones de decidir sobre el seu propi cos.

    El dret de decisió de les dones només hauria de ser el mitjà a través del qual es valora en quines circumstàncies s’avantposen determinats factors a la vida de l’individu -o futur individu- en qüestió, de fet pense que en certa manera no és un dret únicament de la dona sinó també constitueix, al cap i a la fi, un dret per a l’individu/futur individu, el dret de que decidisquen per ell, ja que ell no ho pot fer encara.

  6. Las mentiras que nos cuentan sobre la interrución voluntaria del embarazo
    Pero contesto, no puedo evitar ser pelma e insistente, y además tengo un rato.

    La discusión tiene varios planos. Hemos ido pasando de unos a otros, cada vez más interesantes a mi parecer; a saber.

    1.- Si el artículo del principio es panfletario o no, y si es oportuno o no. De eso ya hemos hablado.

    2.- De cómo me siento yo entre la gente que tenemos una mente de izquierdas (yo al menos sí me considero así) cuando discrepo con respecto a una idea abrumadoramente mayoritaria en este mundo. Idea además muy nítida y con respecto a la cual cualquier discrepancia es vista como propia de ideologías machistas, reaccionarias etc.

    3.- De si en el ámbito de izquierdas (no pretendo situar necesariamente ahí a toda la gente que está participando en esta conversación) existen “dogmas”, “pensamientos únicos de seguimiento obligatorio” o inercias ideológicas que pueden arrastrar en un momento dado usurpando la conciencia crítica de las personas.

    4.- De hasta qué punto todas nuestras ideas, y más si cabe si son hondas convicciones como las que se están expresando aquí, proceden de elementos puramente racionales y mensurables, o pueden además apoyarse en otro tipo de instancias (principios filosóficos, intuiciones, sentimientos…) que son infinitamente más subjetivos, ambiguos y difíciles de objetivar.

    5.- ¿Cuál es el momento exacto en el que un individuo humano lo es? ¿Puede determinarse de alguna forma? Este es el tema que más me interesa y me da que pensar, y me voy a detener a desarrollarlo de forma más amplia, a ver si hay suerte y me explico mejor que hasta ahora.

    En primer lugar decir que cada vez que este tema surge (ver enlace a otro artículo similar en el primer comentario), las discusiones se enconan, y hay quien se rasga las vestiduras en cuanto se insinúa la posibilidad de que un embrión humano pueda ser persona de pleno derecho. Sin embargo ninguna de estas personas que ponen el grito en el cielo hasta ahora ha recogido el guante y se ha mojado diciendo cual es el momento para él o para ella en el que una persona lo es. Se limitan a negar que un embrión pueda ser persona y punto. Asunto resuelto. Me da que pensar en cuales puedan ser las razones de esta manera de pensar y argumentar que me resulta tan difícil de entender: ¿miedo a perder una respuesta cómoda a cambio de una incertidumbre con implicaciones éticas inquietantes? Lo planteo como duda, no como conclusión.

    Porque no me parece metodológicamente serio defender el aborto sin antes haber resuelto esta cuestión previa. Si no sabemos a partir de qué momento una persona lo es ¿cómo estaremos seguros/as de que no realizamos un homicidio?

    Según dice la sociedad alemana de ginecología en el artículo sugerido más arriba por Paco, determinar el momento en el que una persona lo es, es una cuestión no resuelta en la propia comunidad científica, opinándose una gama de posibilidades que van desde el momento de la concepción hasta el del alumbramiento, pasando por múltiples opciones intermedias.

    De todas estas opciones dos son radicales ya que manejan aspectos que pueden ser bastante objetivos (parece que no hay polémica con respecto a que el momento de la concepción –el de óvulo+espermatozoide- traza la frontera a partir de la cual un nuevo ser existe o no. También es claro que el alumbramiento traza otro tipo de frontera perfectamente reconocible por todo el mundo en la cual ese nuevo ser cambia significativamente de estado y de lugar) y el resto de opciones son mucho más ambiguas y se establecen a partir de parámetros en general bastante relativos y discutidos tanto por la ciencia, como por la ética o incluso el derecho (según meses, según desarrollo cerebral, según reconocimiento visual de las partes del cuerpo, funcionamiento de los órganos, conciencia, capacidad de sentir etc).

    Todos estos criterios, digamos, de tipo intermedio tienen la problemática de la ambigüedad citada y de la falta absoluta de consenso. Sean médicos, filósofos, juristas o políticos, la disparidad de criterio es enorme. Eso per se no invalida el rango, pero sí sugiere que no hay un referente claro al que acogerse, y que optar por cualquiera de los criterios va a ser eso, una opción, una pura adhesión a ciegas. Porque, entre nosotros/as ¿quien posee los suficientes conocimientos sobre biología humana para formarse una opinión personal científicamente solvente sobre el grado de evolución de un feto en todos sus órdenes como para poder atreverse a afirmar que hasta ayer era piel y sangre y hoy es ser humano? Máxime cuando ni los propios expertos/as se ponen de acuerdo entre sí.

    De las dos opciones restantes, la segunda, la del alumbramiento, me imagino que por su nitidez es la elegida por algunas personas, entre ellas algunos grupos feministas. Como decía es una frontera clara. El problema que yo le veo es que marca sólo un par de diferencias significativas con el estado anterior: El lugar –dentro y fuera del cuerpo de la madre-, y la capacidad nueva de desempeñar algunas funciones autónomas, como por ejemplo la respiración. No parece que una cuestión de mera ubicación pueda ser un sólido argumento para determinar qué es vida humana y qué no lo es (podríamos comparar un feto de nueve meses dentro del vientre de su madre con un sietemesino en una incubadora encontrando más razones biológicas para considerar ser humano al de nueve meses que al de siete; sin embargo nadie negaría la condición de persona al bebé que está en la incubadora). Las nuevas funciones (respirar por sí mismo, alimentarse por la boca…), aunque no dejan de ser un dato significtivo, tampoco me resultan determinantes ya que el feto venía resolviendo esas mismas necesidades orgánicas con otros recursos de su cuerpo, y además tampoco nadie dejaría de considerar persona a un adulto conectado a un respirador artificial y alimentado también de forma artificial mediante una sonda.

    Me queda, pues, por último, la opción de la concepción. Pasaré a comentarla. La ventaja que ofrece a nivel racional frente a las anteriores es que en ese momento se produce el cambio más cualitativo de todos los enumerados: lo que no es comienza a ser. Un nuevo individuo, una nueva vida (no necesariamente humana, pero sí vida individual nueva) ha comenzado a existir en un momento determinado y mensurable. mk argumenta en su comentario que esa nueva forma de vida vista al microscopio se asemeja en poco o en nada a lo que entendemos por ser humano. Cierto, pero quizá insuficiente a mi parecer. Creo que me atrevo a afirmar que las evidencias científicas que mk invoca no se construyen en base a las “sensaciones” y emociones personales subjetivas que se tienen al observar un fenómeno (hay gente que con una ecografía a un feto poco desarrollado, o posando la mano sobre el vientre de una mujer embarazada experimenta fuertes sensaciones de paternidad/maternidad). De hecho las evidencias científicas supongo (yo no soy un científico) que se establecen de forma positiva demostrando empíricamente leyes o fenómenos, y no de forma negativa limitándose a afirmar “lo que no es” sin mayores contrastes. La vida humana, al igual que no vendría determinada por una ubicación concreta (vientre de la madre versus mundo exterior) tampoco tendría porqué depender por completo de la forma física. Por ejemplo un muñeco hinchable o una simple muñeca Barbie se asemeja más a la representación de ser humano que tenemos en nuestra mente -y en eso, entre otras cosas, estriba su éxito comercial- que un feto incluso con pocas semanas de gestación. Pero la inmensa mayoría asociaría a la especie humana el feto y no así los objetos de figura antropomorfa. No obstante reconozco que la forma corporal, más allá de un criterio racional y/o ontológico, que es lo que trato de establecer, influye desde otras instancias (no sólo somos razón decía antes, sino intución, emoción, subsconsciente…) en nosotros/as a la hora de reconocer un ser humano como tal.

    En mi opinión el principal problema que se le plantea a la opción de la concepción no es el que comenta mk, sino que pese a la rotundidad con que define el paso del no ser al ser de un nuevo individuo sigue sin aportar ningún dato convincente para que consideremos vida humana a esa nueva vida. Ese es el límite racional con el que yo mismo tropiezo.

    El corolario al que quiero llegar con todo este rollete es el mismo al que llegaron en 1970 los y las ginecólogas alemanas. Cualquier criterio elegido para definir el momento en el que comienza a darse la vida humana en un individuo puede contar con elementos racionales, pero nunca con los suficientes. Con datos científicos, pero tampoco con los suficientes. En ninguno de los casos. Poner el principio de la vida humana en la concepción, en el alumbramiento o en cualquiera de sus movimientos intermedios tiene prácticamente la misma solidez o falta de solidez argumentativa RACIONAL y/o científica. Finalmente adherirse a uno u otro criterio obedece a razones que no son demasiado tangibles y que en el caso de cada persona suman elementos muy diversos. Es una postura que se adopta a medias entre la razón y las tripas. Tal vez por eso, por ser “subconscientemente conscientes” de la debilidad del planteamiento es por lo que lo defendemos con tanto ahínco. Pero precisamente por esas cosas deberíamos sentirnos llamados a la humildad y a tratar de escuchar-leer con tolerancia las opiniones distintas. Con eso no pretendo llamar soberbio a nadie, y en todo caso me lo debería llamar a mí en primer lugar.

    Los elementos racionales que yo manejo en esta cuestión, que son los que son y no más, y sobre todo mis “tripas” (intuiciones, principios ideológicos, trayectoria vital, educación…) me hacen seguir apostando por el momento de la concepción como punto de arranque de la existencia humana individual. Es el que me aporta lo más parecido a lo “objetivable” que soy capaz de hallar, pero sobre todo, puesto en la situación imaginaria de tener que tomar una decisión práctica en este tema, es la opción que me genera de algún modo un mayor grado de ¿armonía?, ¿paz interior?, ¿empatía? ¿tranquilidad de conciencia? Aparte he de reconocer que este debate sumado al anterior, el del artículo propuesto en el primer post, han modificado un tanto mi postura. Me ha dado mucho que pensar el texto de Miret, también uno que en su día se propuso de Carl Sagan, opiniones como la de Crates (en el otro artículo) y en general varias de las que estoy leyendo ahora. La vida humana vista como algo dinámico, con una fase de potencia, de proyecto, entendida en todo su conjunto como posibilidad o negación de realización… Quizá el tema necesite una cierta relativización o ampliación por mi parte.

    Pasando a otro plano, creo que entiendo la postura de las personas proabortistas cuando su lucha política lo es por la liberación de la mujer. Al contrario de lo que se dice en el artículo que ha dado pie a este debate de que las razones de los/las antiabortistas están en un deseo de aumentar la natalidad y en un extraño complejo freudiano de las parejas que no tienen descendencia, sí creo que detrás del movimiento antiaborto hay una verdadera defensa del sistema del patriarcado, y en la insistencia en que el aborto siga siendo perseguido por la Ley hay una especie de pulso con el que antiguos poderes radicados en la derecha ultramontana, y que luchan por no desaparecer, retan al implacable avance de la modernidad. Es por ello, entre otras cosas, por lo que creo que no debería haber estructuras legales que trataran de reprimir a las personas que abortan.

    Cuestión distinta es el enfoque que se da a esta lucha que es de género y es de justicia. Una cosa es defender al género femenino de la persecución del patriarcado y el ultracatolicismo y otra muy distinta es hacer bandera del hecho del aborto como cuestión exenta de cualquier cuestionamiento moral. Hay textos, como opino que es el caso del artículo de marras que estamos comentando todo el rato, que no hacen distinción alguna entre abortar e ir al dentista a sacarse una muela. Abortar, esté o no socialmente censurado y/o perseguido socialmente, en cualquier caso es materia grave para la propia persona que lo hace y no ha de realizarse de forma irreflexiva. Como hemos visto, no podemos apoyarnos en certezas que despejen cualquier duda. Decía Passolini (copio a Crates): “aquí está en juego la misma vida humana”. Es tema que en cualquier caso hay que ponderar y examinar con máxima prudencia antes de actuar, sopesando las distintas posibilidades y alternativas que se puedan ofrecer.

    Y yendo más allá todavía, de este tema surgen otros todavía más complejos que necesitarían análisis muchísimos más amplios que éste. mk en su comentario de abajo llega a relativizar la vida humana aún en caso de que ésta haya quedado determinada como tal fuera de toda duda. No es lugar este foro para abrir nuevos debates que enfrentan filosofías tan totales como el humanismo, el personalismo, el marxismo… o visiones políticas como la de la noviolencia y la de la insurrección violenta de los oprimidos etc.

    No obstante sí tienen relación con el tema cuestiones que en el artículo propuesto en el primer enlace sugería David, o que de alguna forma mk también apunta. ¿Y si hay conflicto entre dos vidas, la del niño por nacer y la de la madre?, ¿y si hay malformaciones, previsión de enfermedades graves?, ¿y si las circunstancias psicológicas y sociales de la madre y el entorno, las condiciones del embarazo, de la concepción… hacen prever que el proyecto de la nueva vida en camino va hacia al abismo? Tengo que reconocer que no me he parado a considerar seria y pormenorizadamente estas circunstancias. Por suerte tampoco me he visto en el caso. Me parecen supercomplicadas y que cada una de ellas merece un detenidísimo y complejo análisis. En cualquier caso son análisis que hay que realizar, y realizar con valentía. Lo que no puede ser es ir actuando “a salto de mata” supliendo los análisis y las tomas de postura honestas con decisiones apresuradas teniendo en cuenta únicamente necesidades de tipo práctico. Opino que hay que esforzarse en alcanzar posturas generales con respecto a estos temas. Generales pero relativas; o sea que la idea teórica ha de encontrarse con la situación particular y con la misma persona que la sufre para –de forma dialéctica- llegar a la mejor toma de postura posible.

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