
Antes de ponernos a reflexionar sobre cualquier movimiento noviolento, conviene que nos demoremos un poco en revisar las diferentes perspectivas que han tenido los pensadores que se han acercado al tema, porque ha habido muchos y con muy diversas opiniones y los diferentes movimientos han ido tomando ideas de unos y otros. La propuesta de análisis que planteamos invita a superar la clásica división entre una corriente ética (principed, en inglés), que basa la acción noviolenta en la legitimidad, y otra pragmática, que basa la acción noviolenta en la efectividad, pues se hace necesaria para encuadrar toda una serie de autores y movimientos que vinculan inevitablemente la legitimidad a la efectividad con la simple y conocida premisa de que el fin no justifica los medios. A esta corriente, basada en principios morales firmes, pero sin llegar a considerar la noviolencia como
un principio filosófico holísitico, sino simplemente como un
principio político vinculado a la moral, la denominaremos
corriente estratégica. Se podría considerar que la corriente ética
u holística es, en realidad, simplemente una subcorriente dentro
de esta corriente estratégica, basada igualmente en principios
morales (el fin no justifica los medios), pero la diferencia estriba
en que dentro de la corriente estratégica no se aplica la
noviolencia a todos los órdenes de la vida, al carecer de esa
perspectiva holística, sino que su enfoque parte simplemente
de un nivel sociopolítico. Desde este punto de vista estratégico
el activista no “es” noviolento, sino que “utiliza” la noviolencia, aunque también rechace por inefectiva y/o ilegítima la
violencia.
Los manuales de noviolencia16 suelen encuadrar dentro
de la corriente ética (que nosotros preferimos denominar
holística) a los ya mencionados y conocidos Tolstoi, Gandhi, o
Luther King pero también a otros como Lanza del Vasto,
Danilo Dolci o Gonzalo Arias. Por otra parte, dentro de las
teorías pragmáticas de la acción noviolenta se suele encuadrar a
Henry David Thoreau y Gene Sharp, pero también a otros
como Bertrand Russel, Anders Boserup, Michael Randle o
Peter Ackerman17. Hemos visto que esta división es, en cierto
modo, arbitraria, pues muchos activistas de movimientos
pragmáticos podrían optar por posiciones morales de la
corriente holísitica y, sobre todo, porque es posible señalar un
cierto número de autores de difícil clasificación. Entre estos
cabría incluir al norteamericano Jonathan Schell o el francés
Jean Marie Muller, para el cual la noviolencia es tanto una
filosofía como una estrategia, a la que se accede tanto por
cuestiones de legitimidad como de efectividad, y es esta visión
la que más calado tiene en movimientos noviolentos18.
Por eso va a ser más útil denominar holísitica a la corriente que otros han denominado ética (o satyagraha) y que
parte de una concepción global de la noviolencia desde un nivel
personal. Creemos, pues, que la denominación de “ética” se
debe reservar para las posturas que parten de una coherencia
entre fines y medios, y ésta coherencia se observa también en
las teorías antimilitaristas que no tienen por qué tener una
visión holística procedente de una concepción de la noviolencia
que deviene exclusivamente del nivel personal. La visión
holística que diferencia esta corriente de otras radica en que
abarca una perspectiva amplia en la que tienen cabida los tres
niveles: personal, interpersonal y sociopolítico. Por eso desde
estas perspectivas se tiende a escribir “no violencia” (separado),
o “no-violencia” (con guión), asumiendo que “noviolencia”
escrito junto se refiere estrictamente al nivel sociopolítico.
En realidad, si se acepta la premisa ética de que el fin
no justifica los medios, como sucede en las teorías
anarcopacifistas y antimilitaristas de las noviolencia, la
legitimidad y la efectividad se convierten en una misma cosa,
pues nunca será efectivo un método que reproduzca las mismas
injusticias contra las que se combate, aunque, por supuesto,
necesita la condición de tratar de combatir una situación de
injusticia, ya que como herramienta podría usarse también para
otros fines. Por eso consideramos necesario crear una tercera
categoría que recoja todas esas posturas eclécticas de carácter
antimilitarista en las que la legitimidad y la efectividad se
igualan. Autores como Bart de Ligt, Michael Randle, Johnatan
Schell, Jean Marie Muller, Brian Martin y muchos ideólogos de
movimientos noviolentos se podrían ubicar en esta corriente.
Dado que esta corriente ha surgido de las necesidades de los
movimientos sociales de dotarse de medios de acción
coherentes con el fin que persiguen, hemos optado por
denominarla corriente estratégica, pues además surge de la
necesidad práctica de dar coherencia a los fines y a los medios. Por último quedaría la tercera corriente, la pragmática,
que no entraría a valorar cuestiones de legitimidad y se situaría
en el análisis instrumental de la noviolencia. En esta corriente,
por tanto, estarían los arriba mencionados Sharp, Roberts,
Erbert, Boserup, Ackerman y otros teóricos de la defensa
nacional noviolenta. De esta manera obtenemos una forma de
clasificación que no deja descolgados a numerosos autores que
no cumplen estrictamente los requisitos de una clasificación con
tan sólo dos categorías.
Así pues, para empezar a adentrarnos en las diferentes
perspectivas con que se ha mirado y se mira la acción
noviolenta vamos a empezar por las primeras concepciones
filosóficas del poder, ya que estas serán fundamentales para la
elaboración de una teoría de la desobediencia que, a su vez, es
básica en las teorías de la acción noviolenta. De este modo
podremos comprobar cómo el debate sobre la desobediencia
precede, incluso, al debate sobre el carácter violento y pacífico
de la revolución que se produjo entre los primeros socialistas
del siglo XIX, que sería la primera discusión seria acerca del uso
de la noviolencia, aunque se estableciera en términos de empleo
o no de la violencia.
Notas
16 Ver por ejemplo Ortega, Pere y Alejandro Pozo: “Noviolencia y
Transformación social”. Icaria editorial, Barcelona 2005.
17 Vease por ejemplo Mario López «La noviolencia como alternativa política», en
Fco. A. Muñoz La Paz Imperfecta”, Granada, Editorial de la Universidad de
Granada, pp. 181-251 (2001) Ortega y Pozo opus cit. (2005) página 49, o
Brian Martin & Wendy Varney «Nonviolence and comunication» pag 214 en
International Peace Research Institute, Oslo «Journal of Peace Research
n°40», Sage Publications London 2003.
18 Se puede encontrar una traducción de «La no-violencia como filosofía y
como estrategia» , el conocido artículo de Jean Marie Muller donde realiza
un resumen de su teoría de la no-violencia en
http://www.autonomiaya.org/?p=373