
El francés Jean Marie Muller es el autor que más esfuerzos han dedicado a la distinción entre los diferentes ámbitos de la noviolencia, tratando con ellos de superar las barreras existentes entre las diferentes corrientes mencionadas.
Este autor señaló que la noviolencia se puede aplicar en niveles personales, interpersonales y sociopolíticos. El nivel más amplio sería una concepción holística de la noviolencia como una filosofía de vida, de carácter muchas veces religioso, pero no necesariamente, que se sitúa por tanto en un nivel personal y que ineludiblemente abarca al resto de los niveles. La noviolencia contemplada desde este nivel consiste en la
eliminación de la violencia de todos los aspectos de la vida, incluida la forma de contemplar a los conflictos sociales y políticos. Los seguidores de estas filosofías suelen ser vegetarianos, como actitud que muestra su compromiso de no dañar ser vivo alguno, y mantienen un modo de vida en el que
la ética diaria cobra una gran importancia, sobre todo a la hora
de consumir. A esta corriente pertenecen los seguidores de las
principales religiones pacifistas, pues el concepto de ahimsa es
parte fundamental del hinduismo (aparece en los Upanishads
del s. IX a.c) , y de sus herejías principales, el budismo de
Siddarta Gautama (Buda) y, sobre todo, del jainismo de
Vardhamana “Mahavira” (venerable) Swami. Pero la negación
de la violencia había aparecido siglos antes en la doctrina china
de Kon Fu Chi (Confuccio) y pasó, probablemente vía
Zarathrusta (Zoroastro) a Ieshua (Josué-Jesús)9. Este origen religioso del término es la causa de que empezara por primera
vez a oírse hablar de condena de la violencia de la mano de
sectas minoritarias dentro de grandes religiones como los
esenios en la judía, cuáqueros o mennonitas en la cristiana, en la
jainista y algunas ramas del budismo en el contexto hinduista, o
drusos o bahaulistas en el Islam10. Por otro lado, las corrientes
principales de todas estas religiones se aliaron con el poder y
construyeron teorías de la guerra justa y del derecho divino para
legitimar ciertas formas de violencia Sin embargo, en el nivel de
la noviolencia en un plano personal no hay sólo gente religiosa,
sino que hay muchas personas que han llegado a estas mismas
conclusiones por diferentes caminos, generalmente variantes del
anarquismo, como pueden ser el anarcopacifismo, ecopacifismo
o colectivos de defensores de animales, cuyas moralidades,
sobre todo en cuanto a aspectos relativos al consumo, puede
ser, incluso, mucho más estricta que las de origen religioso.
Por otro lado, existe un segundo nivel que entiende la
noviolencia en un plano interpersonal en el que la opción por
la noviolencia no implica una concepción holística tan
comprometida con el modo de vida como en el plano personal,
pero sí que implica un intento ético de no utilizar la violencia en
la vida diaria en relación a otras personas. En este sentido
aparentemente la noviolencia podría entroncar con las morales
comunitarias que se han encargado de generar éticas de
condena de la violencia en la mayoría de las culturas
sancionando los casos en que se considera legítima.
Dentro del propio concepto de civilización está la idea de eliminar la
violencia de las relaciones interpersonales (por supuesto, por ser
considerada injusta e inmoral) y dejar que esta recaiga en
organizaciones que controlen el monopolio de la violencia
legítima, con lo que la violencia se traslada hacia el plano
sociopolítico. Esto ha tenido, por supuesto, consecuencias
funestas al legitimar de este modo la represión gubernamental o
acciones militares que tomaban recursos económicos de zonas
habitadas por otras culturas a las que se descalificaba (y
descalifica) como bárbaras o incivilizadas (es decir, violentas o
usando términos más de moda actualmente, “terroristas”). Las
teorías de la noviolencia situadas en este nivel han criticado esta
dinámica de dominación basada en una falsa eliminación de la
violencia en el plano de las relaciones interpersonales que
esconde mecanismos sutiles de dominación y han buscado
modos no violentos de resolución de conflictos.
Es, por tanto, en este plano de las relaciones
interpersonales en el que la entelequia del Poder acaba
ejerciendo su dominio mediante mecanismos sociopolíticos que
afectan al ámbito interpersonal, cosa que Michel Foucault
describió como microfísica del poder. En alguno de estos
mecanismos es donde más se han centrado ciertas corrientes de
las teorías feministas de la diferencia que, sin utilizar muchas
veces el concepto de noviolencia (pero empapadas de él), han
analizado el funcionamiento del patriarcado como estructura de
dominación que parte de una distribución asimétrica de la
capacidad de ejercer la violencia en el plano interpersonal. De
este modo, aprovechándose de que el hombre está mejor
dotado para ejercer la violencia (por un lado suele gozar de más
fuerza física y por otro debido a su educación diferente está
mejor preparado para desenvolverse en medios agresivos), el
patriarcado establece todo un sistema de interiorización de
valores y actitudes que acaba resultando, no sólo únicamente en la dominación de la mujer por el hombre, sino en general de la
persona más sensible y respetuosa por la más agresiva y
capacitada mental y físicamente para ejercer la violencia.
La
conclusión es que la dominación masculina hay que entenderla,
por tanto, como un sistema de dominación patriarcal en el que
se dota de poder a ciertas personas portadoras de valores que se
identifican como varoniles y de los que son sistemáticamente
excluidos las mujeres y otras construcciones de género
minoritarias. Desde este punto de vista, la liberación de la mujer
no debe pasar por asumir de roles masculinos como pretenden
algunos feminismos, sino por cambiar el sistema de valores, el
sistema de distribución de roles y tomando conciencia del
proceso de construcción de identidades de género.
Situado entre el nivel interpersonal y el nivel
sociopolítico, o a veces en uno y a veces en otro, se pueden
encontrar teorías de la noviolencia que la entienden como una
forma de superación de los conflictos (frente a otras
perspectivas que hablarían de gestión o resolución de
conflictos). Desde esta perspectiva se intenta desde un plano
interpersonal tratar al oponente con el respeto de un ser
humano pleno, y no deshumanizado, frente a la concepción
demonizadora que lleva el hecho de considerarle como
enemigo. Desde este plano, las teorías de la noviolencia han
aportado al ámbito del estudio la necesidad de ir a las causas
profundas que han generado el conflicto y la superación del
mismo mediante la generación de un consenso nuevo en el que
se puedan amoldar las dos partes. Por el contrario, en un plano
sociopolítico la implicación de concepciones noviolentas ha
llevado a planteamientos que hablan de superar la injusticia que
genera el conflicto político mediante la transformación social.
Desde estos planteamientos, se proceda o no de una filosofía
moral holística, el ejemplo de Gandhi ha sido inspirador de las
corrientes maximalistas de la investigación para la paz (peace research), que componen una tendencia importante dentro de
este ámbito académico. El profesor srilankés Jayadeva
Uyangoda expresa del siguiente modo la decisiva influencia de
Gandhi al hablar de los enfoques que puede tener la
aproximación a la superación del conflicto:
“En condiciones de conflicto violento, hay
normalmente una tendencia para dividir y polarizar
comunidades y a veces, estas comunidades
divididas son también motivadas hacia la acción
violenta. Los disturbios comunales con los que
estamos tan familiarizados en Sur Asia son el
primer ejemplo de divisiones y violencia en
circunstancias de conflicto. En tales situaciones, la
reconciliación intercomunal llega a ser un desafío
en la estrategia de resolución de conflicto en la que
el ejemplo gandhiano de la no-violencia permite un
espacio creativo para una estrategia de
reconciliación en sociedades profundamente
divididas”.11
De este modo, podemos afirmar que estos enfoques
maximalistas se caracterizan por utilizar un concepto de paz que
llamamos “positiva”, frente al concepto tradicional de paz
como ausencia de guerra denominado “paz negativa”. Es por
eso por lo que se ha dado en llamar perspectiva maximalista de
investigación para la paz, pues considera a la paz, la paz
positiva, en un sentido amplio como ausencia de violencia estructural, o en positivo, como presencia de justicia social12. El
propio creador del concepto de paz positiva, Johan Galtung,
entendía la violencia estructural en un sentido maximalista
como aquella relación social que está presente cuando «los seres
humanos se ven influidos de tal manera que sus relaciones
efectivas, somáticas y mentales están por debajo de sus
realizaciones potenciales»13.
No entraremos ahora en las consecuencias filosóficas de
esta definición, simplemente señalaremos que esta perspectiva
permite llegar al enfoque que Brunk14 ha definido como
“transformación del conflicto”(conflict transformation).
Este autor
distingue entre el enfoque de la “resolución del conflicto”
(conflict resolution), cuyo objetivo es el final del conflicto mediante
la negociación entre las partes, el de la “gestión del conflicto”
(conflict management) cuyo objetivo es crear un marco dentro del
conflicto en el cual las partes se atengan, y el enfoque de la
“transformación del conflicto” cuyo objetivo es conseguir
justicia y eliminar las causas del conflicto, o lo que es lo mismo,
llegar a una situación de paz positiva. Así pues, desde este
enfoque encuadraría a los teóricos, investigadores para la paz,
trabajadores de campo y activistas que aplican las concepciones
noviolentas sobre el oponente y el conflicto en sí mismo.
Notas
9 La historigrafía de las religiones puede confirmar esto, como por ejemplo el clásico de E.O.James. “Historia de las Religiones” Alianza Editorial. Madrid
1956
10 La sorprendente mezcla de pacifismo y apología de la guerra en el Islam
nace de su concepto de comunidad islámica y la distinción entre el
intragrupo y extragrupo que inevitablemente genera. Para ver una propuesta
de teoría pacifista sobre el Islam ver Asghar Ali Engineer: «On developing
theology of Peace in Islam». Sterling Publisers Priv. Lim. Nueva Delhi 2003.
11 Jayadeva Uyangoda: «Understanding conflict and conflict resolution» en
Uyangoda, Jayadeva (Ed): “Conflict, conflict resolution and Peace Building. An
Introduction to Theories and Practices”. GTZ Sri Lanka. Colombo 2005. pág. 8.
Traducción del autor.
12 Galtung, Johan: «Sobre la Paz» Barcelona. Fontanara 1985 pág 64.
13 Galtung, Johan: opus cit. pag 30
14Brunk C. “Shaping a vision: the nature of peace studies” en Fisk L. and
Schellember J (ed) Patterns of conflit. Paths to Peace. Broadwiew Press. Ontario.
Citado por Harto de Vera en “Investigación para la paz y resolución de
conflictos”Tirant Lo Blanch. Valencia 2004.
Los diferentes ámbitos de la Noviolencia
Interesante y aclarador artículo, y muy bien documentado.
Definición de Noviolencia y No-violencia activa
NO-VIOLENCIA
La no-violencia es un método de acción y un estilo de vida,
Expresión de una nueva cultura humana, más avanzada.
La no-violencia, concepto moral que niega el uso de la violencia, expuesta en la Biblia y en escritos de otras religiones, en el llamamiento “no mates”. Idea desarrollada por muchos pensadores y escritores, Tolstoi la formula con gran profundidad, promulga la supremacía del amor y el “no empleo de la violencia ante la maldad”, en otras palabras, la imposibilidad de luchar contra una maldad con otra.
Mahatma Gandhi formuló la ética de la no-violencia en el “Principio del Ahimsa” (rechazo a toda forma de violencia contra la persona, la naturaleza, el insecto o la planta) y en la “Ley del Sufrimiento”. Organizó la Sathyagraha, movimiento no-violento de insubordinación a la autoridad inglesa, no colaborando y defendiendo la libertad, sin recurrir a la violencia. El pueblo llamó a Gandhi “Mahatma” (alma grande) por su valor e inflexibilidad en la acción no-violenta y gracias a ella, logró la independencia de la India.
La lucha no-violenta de Martin Luther King también logró cambiar la situación de discriminación y violencia racista en los EE.UU.
Conceptos y formas de no-violencia, siguen vivas hoy en el mundo. Mítines, concentraciones, manifestaciones, huelgas, movimientos femeninos, de estudiantes, hojas, volantes, periódicos, intervenciones por radio y TV. Proposiciones de Ley en el campo educativo, etc, constituyen formas de la ética y práctica de la no-violencia hoy.
El Nuevo Humanismo se esfuerza en minimizar la violencia hasta el límite extremo, superarla completamente en perspectiva y encaminar todos los métodos y formas de resolver oposiciones y conflictos, sobre los raíles de la no-violencia creadora.
Frecuentemente, se han equiparado No-violencia y Pacifismo, cuando en realidad el Pacifismo, no es un método de acción ni un estilo de vida, sino una denuncia constante contra el armamentismo.
NO-VIOLENCIA ACTIVA
Estrategia de lucha no-violenta del Nuevo Humanismo, consistente en la denuncia sistemática de todas las formas de violencia que ejerce el Sistema. También, táctica de lucha no-violenta aplicada a situaciones puntuales en las que se verifica cualquier tipo de discriminación.
Versionado del “Diccionario del Nuevo Humanismo”. http://www.silo.net.
Angel P.
La Comunidad para el desarrollo humano-España
Definición de Noviolencia y No-violencia activa
Tengo que decir que no me parece mal el hecho de que a la hora de tratar cualquier tema una pesona que pertenece a un grupo determinado, además de la propia, aporte la visión que se tiene en dicho grupo sobre el tema a tratar. Es como ocurre aquí con la definición de noviolencia. A lo expuesto por el autor del artículo, Ángel P. añade la definición que el movimiento humanista (o «la comunidad» o como quiera que se nombre) da sobre noviolencia desde la ideología que ellos nombran como «nuevo humanismo». Esa definición no creo que aporte nada nuevo sobre lo ya dicho antes -es más, creo que constriñe la definición de noviolencia- pero me parece legítimo aportarla aquí.
Sin embargo me parece excesivo y ya no tan legítimo que la mayoría de las veces que Ángel P. (normalmente con el alias «neo») postea en la web no deje de referirse de forma principal o secundaria a su organización, en ocasiones, como en el otro post que ha colocado hoy con un claro interés propagandístico, e incluso dejando un teléfono de contacto para posibles «interesados».
No soy yo el que quiera abrir un debate sobre si el movimiento humanista con su ultra referente fundador Silo es una secta o no en el sentido negativo que se le suele dar a esta palabra. Pero formas de actuar como la que refiero creo que ayudan a pensar justamente eso.
Insisto en que no me parece mal que se aporte la visión concrete de un colectivo en un tema a tratar, pero hacerlo sistemáticamente y tratando de «enganchar» gente me parece cuanto menos abusivo y desde luego muy poco elegante. Yo también pertenezco a colectivos en los que creo mucho y no me dedico a ir de web en web a hacerles propaganda. Si todos nos dedicáramos a la propaganda cibernética de nuestros colectivos la discusión ideológica de estos foros -que es su razón de ser- se volvería imposible.
Saludos