
Así pues, existe toda una línea de teorización estratégica en torno al uso de la defensa civil que ha sido aplaudida por el movimiento antimilitarista, pero que se aleja notablemente de sus planeamientos políticos (revolucionarios e internacionalistas). Son, por tanto, alternativas no militares de la defensa (es decir, defensa civil), puesto que las alternativas antimilitaristas en sentido más amplio abarcan un conjunto de transformaciones sociales que pretenden un cambio total en el sistema de organización social, de valores y actitudes, es un movimiento libertario revolucionario. Autores posteriores, como Michael Randle o Johnatan Schell,69 han trabajado en torno a propuesta de “resistencia civil”, con lo que se han situado en una postura más cercana al antimilitarismo, aunque sin abandonar el paradigma de defensa nacional que desde éste se evita. Hay que señalar, no obstante, que estas teorías de la defensa civil pronto eliminaron el calificativo de noviolenta para poder incluir actos de sabotaje o puede que incluso algún tipo
violencia puntual moderada que encajaran dentro del concepto
de resistencia civil que planteaban. Además, desde Australia, el
Sweicht Action Group Wolongong, sección australiana de la IRG ha
producido importantes textos que conectan el feminismo con
las teorías de la noviolencia. Uno de sus activistas Brian Martin,
a parte de las críticas a Sharp ya expuestas más arriba, ha realizado importantes estudios sobre diferentes dimensiones de
la noviolencia y suya es la firma del clásico “Uprrooting War
(Desarraigando la Guerra)”70 en el que siguiendo la línea de Bart
de Ligt se expone el concepto de “Defensa Social” como
sistema alternativo de defensa desde un punto de vista
antimilitarista-pacifista.
De forma inversa a Gene Sharp, el francés Jean Marie
Muller ha dirigido sus escritos a movimientos sociales de
cualquier ámbito y su obra ha sido aplicada a diferentes
contextos pues ha estado asesorando en países tan dispares
como Polonia, India, Nicaragua, Líbano, Turquía, Chad, Haití,
Brasil, Colombia o Camerún. Jean Maríe Muller era un
profesor de filosofía francés que había sido objetor sobrevenido
y que, a partir de 1970, dejó la enseñanza para dedicarse a
tiempo completo a la investigación sobre noviolencia, más
concretamente a su aplicación en términos de información,
formación y acción. En 1974 fundo el Mouvement por una
Alternative Non-violente MAN (Movimiento por una Alternativa
no-violenta) desde el cual protagonizó huelgas de hambre junto
con Lanza del Vasto entre otros, contra ensayos nucleares del
gobierno francés. Esta organización ha sido una constante
promotora de foros de discusión y acción para buscar sistemas
de defensa alternativos. A partir de 1984 particiò en la creación
del Institut de Recherche sur la Resolución noviolenta de Conflictos
(IRNC) desde el cual ha lanzado su contribución teórica a la
filosofía de la noviolencia, aunque su papel ha sido más bien
como divulgador y resintetizador de las doctrinas noviolentas.
Muller influyó mucho en el movimiento noviolento
español desde sus orígenes, con Gonzalo Arias a la cabeza (de
quien volveremos a hablar más adelante), y con el sacerdote catalán Xirinacs, entre otros activistas y divulgadores de la
noviolencia política, por ejemplo, Pepe Beunza, quien se
declaró objetor en 1971 frente a un tribunal militar en plena
dictadura franquista, después de haber conocido a Lanza del
Vasto y la experiencia desobediente de los objetores franceses.
Para Muller es clave la distinción entre conceptos de
psicología social tales como conflicto, agresividad, lucha, fuerza
para establecer una diferenciación clara entre violencia y
noviolencia, considerando esta última como una forma de
acción con sus propias pautas propias, lo que la convierte en
una estrategia social y política en sí misma. De este modo para
este autor esta estrategia implica utilizar siempre técnicas de
acción noviolenta, mientras que, en estrategias violentas o
incruentas, se utilizan muchas veces técnicas noviolentas como
formas de acción. Por lo tanto, Muller se fija en cuestiones tales
como planificación, legitimidad y principios estratégicos como
la no-colaboración o el desafío a la represión o rentabilidad de
los medios de comunicación. Desde luego la importancia de su
aportación radica en esa perspectiva estratégica que confiere a
las formas de acción noviolentas, que evita el pragmatismo de
miradas, como la de Sharp, que pueden desviar de principios
básicos de la filosofía noviolenta como el del que el fin no
justifica los medios.
Por otro lado ha habido otros autores e instituciones
que se dedican actualmente a la divulgación de la acción
noviolenta. En Estados Unidos, además de la Albert Einstein
Institution de Sharp, la War Resisters League (la sección
estadounidense de la IRG) o IFOR, está el International Center on
Nonviolent Conflict en Washington, DC. Esta institución fue
fundada por Peter Ackerman, coautor, junto con Jack Duvall de dos importantes revisiones históricas sobre acción
noviolenta: A force more powerfull. (Una fuerza más poderosa) y
Strategic Nonviolent Conflict: (Conflicto Noviolento Estratégico)71.
Además han producido el documental “Bringing Down a
Dictator” (Derrocando a un Dictador) sobre la caída de
Slobodan Milosevic en Grecia y una serie de televisión y un
juego de ordenador basados en “A force More Powerfull”.
En España, el autor que desde los 70 realizó la tarea de
introducir las diferentes perspectivas de la teoría de la
noviolencia fue Gonzalo Arias. Este autor de perspectiva
pacifista cristiana que además de traducir textos anteriores de
Thoreau, Tolstoy, Gregg, Gandhi o Muller72, entre otros,
aportó su granito de arena a las teorías de la defensa noviolenta
desarrollando la idea de un “ejército incruento”.
Paralelamente
la sección española de la IRG, el Movimiento de Objeción de
Conciencia, una suerte de coordinadora de colectivos
antimilitaristas noviolentos que fue creada en los años 70 por
objetores de conciencia y protagonizó durante treinta años la
campaña de desobediencia más importante de la historia
contemporánea de España, la que ayudó a abolir la
conscripción-, a la par que diseñaba acciones noviolentas para
sus campañas de insumisión al servicio militar, renovaba las
formas de acción extendiendo las reflexiones del antimilitarismo
a otros movimientos sociales. Esta organización, desde 2003
llamada Alternativa Antimilitarista-MOC, (junto con grupos que
han ido surgiendo al socaire de su desarrollo histórico, colaborado o discrepando con él, como Utopía Contagiosa, o
Gasteizkoak, y otras organizaciones como Kakitxat, el Arca de
Lanza del Vasto, el Movimiento Internacional de
Reconciliación, sección española de IFOR, Justicia y Paz,
Universitat Internatcional de la Pau, Casa de la Paz de Sevilla,
Asamblea Antimilitarista de Madrid, entre otras), también ha
tratado de llevar a la sociedad el debate sobre la necesidad de
una desmilitarización urgente e imprescindible.73
Notas
69 Michael Randle: «Resistencia civil. La ciudadanía ante las arbitrariedades de los
gobiernos» Paidós Ibérica S.A.1998 y Jonathan Schell “El mundo inconquistable.
Poder Noviolencia y Voluntad Popular”. Galaxia Gutemberg Círculo de Lectores.
Barcelona 2003
70 Brian Martin en “Uprootin War” Fredom Press . Londres 1984
71 Peter Ackerman y Jack Duval “A force more powerfull. A century of nonviolent
conflict”. Palgrave/St. Martins Press 2001 y Peter Ackerman y Jack Duval
“Strategic Nonviolent Conflict: The Dynamics of People Power in the Twentieth Century”
. Praeger 1994
72 Gonzalo Arias (comp.) “El Proyecto Político de la Noviolencia”. Nueva Utopía.
Madrid 1973 (ilegal) o 1976 (legal).
73 Para conocer los mejores análisis de la experiencia protagonizada por el
MOC y otros colectivo antimilitaristas a través de la campaña de insumisión
debe consultarse: V. Sampedro Movimientos sociales: debates sin mordaza
Desobediencia civil y servicio militar, Centro de Estudios Constitucionales,
Madrid, 1997; Movimiento de Objeción de Conciencia: “En Legítima
Desobediencia” Proyecto Editorial Traficantes de Sueños. Madrid 2002.; Pedro
Ibarra (ed.), Objeción e insumisión, claves ideológicas y sociales, Fundamentos,
Madrid, 1992; y Xavier Aguirre, Rafael Ajangiz, Pedro Ibarra y Rafael Sainz
de Rozas, La insumisión, un singular ciclo histórico de desobediencia civil, Tecnos,
Madrid, 1998. Algunos balances más recientes en: Rafael Ajangiz, “Objeción de
conciencia, insumisión, movimiento antimilitarista”, Mientras Tanto, nº 91-92 (“25
años de movimientos sociales”, Verano-Otoño 2004); Pedro Oliver Olmo y
David García Arístegui, “La evolución del movimiento antimilitarista: de las
enseñanzas de la campaña de insumisión a los nuevos retos”, Libre pensamiento, nº 49
(2005), pp. 44-53