Belarra ofrece declaraciones sobre el genocidio de Gaza: «Pensamos que, en este momento, los líderes europeos, incluido el nuestro, no están a la altura de la gravedad de las circunstancias. No queremos ser cómplices de este genocidio«.
Sean bienvenidas.

Pero ¿estuviste tú a la altura cuando en el último año el gobierno incrementó los compromisos de gasto militar, consejo de ministros tras consejo de ministros, en más de 22.500 millones de euros, gran parte para el rearme enfocado a la injerencia militar y para estimular la venta de armas de España?

¿Estuviste a la altura cuando en 2022 el gobierno del que formas parte aprobó la venta de armas a Israel (nuestro 9º mejor cliente) por importe de casi 10 millones de euros?
¿O cuando aprobó entre 2019 a 2021 el gobierno aprobó otros 41,8 millones de euros de venta de armas a Israel?

¿Lo estuvo tu formación cuando en los mismos períodos España compró (y fortaleció con ello el militarismo del estado amigo) a Israel armas por un valor superior al de las que le vendió?

¿Lo ha estado la izquierda militarista que se dice transformadora cuando con una mano pide paz y con otra colabora con la militarización de nuestras sociedades? ¿Cuándo los programas electorales con los que concurre se llenan de panoplias declarativas y no cuentan con verdaderos programas ni estrategias para la desmilitarización social o el transarme?

¿Lo estáis cuando miráis para otro lado ante la injerencia de los ejércitos españoles (eufemísticamente tropas de paz y otros nombres que encubren la verdad de los ejércitos) en más de 18 conflictos internacionales? ¿O cuando no habéis pedido que se revise con luz y con taquígrafos el intervencionismo español en más de 100 escenarios desde Felipe González hasta el día presente y el gasto invertido en esa paz tan vaporosa de más de 20.000 millones de euros?

¿Lo habéis estado apoyado unos presupuestos militares que disfrazan 2,7 euros por cada euro consignado de nuestro enorme gasto militar dispersado y ocultado en casi todos los ministerios?

¿Lo está la suma de izquierdas bajo la que os habéis presentado cuando decide no hablar de nuestro militarismo por cálculo electoral? ¿lo vivís cómodamente o tenéis que poneros una pinza en la nariz?

Bienvenida sea la denuncia y ojalá no sea una coz en medio de una refriega palaciega, sino un verdadero y sincero cambio de rumbo.

Y ojalá el actual caso de Israel sirva para acabar de entender que los ejércitos no serán la ayuda que necesitamos para el cambio de rumbo que exige nuestro mundo, que la preparación de la guerra no sirve sino para que esta estalle algún día, que el gasto militar y el armamentismo lastran el desarrollo humano al que aspira nuestro maltratado mundo, que la paz jurídica prometida por las normas internacionales no tiene mayor eficacia y no es sino una marioneta cuyos hilos mueven los oscuros intereses de los señores de la guerra si no va acompañada de verdaderos programas de lucha contra la violencia rectora que actúa como un perverso sistema complejo de interrelaciones de violencias culturales, estructurales y sinérgicas y que impone un cerco de pensamiento de dominación-violencia que nos atrapa en sus trampas mentales y en sus lógicas de guerra permanente.

¿No tenemos razón cuando decimos que la guerra se prepara aquí y (también) es aquí donde hay que pararla?

Ojalá se tome en serio esa izquierda que se dice transformadora la apuesta por la paz con contenidos, la lucha por la seguridad humana capaz de superar el paradigma militarista de comprensión y partición de nuestro mundo.

Ojalá se informe y se acerque a las propuestas de transarme y desmilitarización que, desde hace tanto tiempo, viene desarrollando una gran parte de nuestro pacifismo alternativo en consonancia con el ecologismo social, el feminismo más transformador y la confluencia de experiencias de cambio más dinámicas y alternativas de nuestra sociedad.

Ojalá sea capaz de perseguir una política coherente y no resignada de lucha contra la guerra y su preparación.

Aunque solo sea para que tipos malcarados como un servidor no les pueda decir en adelante y con malas maneras que tampoco ellos están a la altura y que no queda elegante sacar el mosquito del ojo ajeno cuando en el propio se tiene una viga.

2 thoughts on “No estar a la altura”
  1. No estar a la altura
    Qué bien confirmar con este artículo que el ejército israelí cuenta con la MARCA ESPAÑA.

  2. No estar a la altura
    Hay que añadir la enorme relevancia que da Podemos a su carácter
    militar, cuando sitúa a un ex-jefe de estado mayor de la defensa (el general Julio Rodríguez), entre lo más alto de la élite de su estructura orgánica (la ejecutiva estatal). Y cómo arrincona, esquiva o elude las alternativas de defensa populares y no violentas en su estructura y pensamiento político de defensa.

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