Ahora, 20 años después, volvemos a ver en todos los telediarios la misma machacona información que entonces sobre lo malos malísimos que son los talibanes afganos.

A diferencia de entonces, hoy todo el mundo tiene perfiles en internet y puede rebotar esa información para que les quede claro a todos sus contactos lo mucho que se indigna y escandaliza con lo malos malísimos que son los talibanes. Porque es muy buena persona, sensible y humanitaria, y le parece muy mal todo lo que van a hacer los malos malísimos talibanes.

Aunque no tenga ni idea de quienes son esos señores, de qué van exactamente, si son los mismos de hace veinte años o han evolucionado en algo, de porqué les ha apoyado ampliamente la población de su país, contribuyendo así a que unos tipos sin aviación, con chanclas, turbante y un fusil, le ganen una larguísima guerra a las todopoderosas potencias occidentales, o si esas informaciones y listas que circulan en internet sobre si los talibanes van a hacer esto o lo otro son tal cual, tienen parte de verdad y de mentira, o solo constituyen burdas exageraciones sensacionalistas.

Aunque durante estos veinte años no se haya preocupado mucho, o más bien nada, sobre lo que los talibanes hacían o dejaban de hacer en las zonas de Afaganistán que controlaban. O sobre lo que hacían organizaciones islamistas parecidas que gobiernan países como Arabia Saudí o Emiratos Árabes. O sobre lo que hacía o dejaba de hacer el corrupto gobierno afgano, participado por criminales de guerra, patrocinado por nuestros países occidentales, y tan «querido» por sus administrados que, en una semana, ha desertado todo su superejército entrenado y armado por la OTAN.

Porque, en todo caso, hagan lo que hagan los malos malísimos talibanes, siempre será peor que lo que nosotros, encantados de habernos conocido, hacemos aquí, en nuestra superlibre, reluciente y maravillosa sociedad occidental, donde todo es justicia, libertad y respeto a los derechos humanos, donde nadie queda atrás, donde nadie vive a costa de nadie, donde nadie oprime, reprime ni comprime, y donde todos nosotros, gente justa y preocupada por el bien, a quien la tele nunca manipula ni adoctrina, podemos exponer en nuestros perfiles de las redes sociales lo muy mal que nos parecen las cosas que van a hacer los malos malísimos talibanes en un país remoto que ni siquiera sabemos muy bien dónde está.

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Artículos de Vicent Teulera en Tortuga

3 thoughts on “¡Que vienen los talibanes!”
  1. ¡Que vienen los talibanes!
    me ha encantado el articulo. me preguntaba si es posible uno paracido banalizando a las nazis; diciendo eso de «los malos malisimos nazis». pues parece que asi quita un poco de hierro al asunto del asesinato sistematico.

    y por cierto, si que han dicho que no van a tomar represalias, asi que ahora mismo Kabul debe ser una fiesta para todos. no se entiende los que han ido al aeropuerto en masa. seria a despedir a algun amigo. no se.

    y si. los talibanes hacen lo mismo que otros pero con menos pasta, pero lo hacen mas viral y sangriento. me imagino que para tener las «likes».

    1. ¡Que vienen los talibanes!
      Pues sí, si quitamos los nazis, los talibanes y a Maduro, el mundo sería un auténtico paraíso. Menos mal que queda gente preocupada e indignada por lo que pasa en el pasado o en países lejanos, para que al final todo pueda ser tan bueno como lo de aquí.

  2. ¡Que vienen los talibanes!
    Sí, todo eso es cierto, sin duda. Pero también debemos recordar como los talibanes, cuando gobernaban en Afganistán, destruyeron obras de arte, metieron a las mujeres en una tapadera negra con visión a través de alambres, las expulsaron de la enseñanza, de la sanidad…, del trabajo y las metieron en sus casas a las órdenes de los hombres, traficaron con el opio todo lo que quisieron, y un largo etc. Cierto también que en Arabia Saudí, en Emiratos Árabes y en otros países se esconden las mismas cosas -solo que con lujos incalculables-; cierto también que los soldados estadounidenses, cuando entraron en Irak, arrasaron el museo arqueológico de Bagdad, cierto también que en China eso de la democracia les queda lejos, lo mismo que en Rusia, cierto que los occidentales se han preocupado más de esquilmar las riquezas afganas que llevar allí la democracia, si es que eso que llaman democracia lo es… Muchas cosas son ciertas. Y aquí, en casa, ocurre lo mismo. Por eso nos indignan las cosas malas que hacen los malos malísimos aquí, allí y allá. Los internacionalistas debemos de rechazar todo eso tanto en Afganistán, en Rusia, en USA, en Europa, en Andorra, en Ghana, en China, en nuestros barrios… Si queremos un mundo mejor, claro.

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