Hola, este es el Taller de Desobediencia creado por el Grupo Antimilitarista Tortuga (Elx y Alacant) perteneciente a Alternativa Antimilitarista-MOC.

El Grupo ha desarrollado otros talleres de Educación en Valores, como puedes ver en la página principal de nuestra página web www.nodo50.org/tortuga.

Puedes contactar con nosotras para que nos desplacemos a impartir alguno de los talleres, o para cualquier otra cosa en la dirección electrónica tortuga@nodo50.org

El Taller de Desobediencia incluye algunas técnicas y juegos que no son creación nuestra, y que hemos reunido de otros lugares. Pero el guión y el desarrollo del taller sí es una elaboración propia. Está pensado para grupos de ocho a veinte personas, a partir de edades en las que puedan comprender las cosas con espíritu crítico y tener opiniones individuales.

Rogamos que se use este taller o los contenidos del mismo que puedan resultar útiles, a discreción, ya que lo importante es educar en (o para) la responsabilidad, la conciencia crítica y la autonomía. En caso de publicación, sí desearíamos que constara la fuente.

Buena suerte a los/las alegres pedagogos/as.

Salut, Noviolencia i Antimilitarisme.

Grupo Antimilitarista Tortuga.


Guión del Taller de Desobediencia.

1.-Juego de presentación: “Aposento”

2.-Presentación de nuestro colectivo y del taller.

3.-Dinámica de grupos: “El Muro”
Diálogo a partir de la dinámica.

4.-Presentación del concepto y la historia. de la Desobediencia Civil. La Noviolencia, Thoureau, Gandhi, Luther King, 2º Guerra Mundial en Noruega y Dinamarca, etc. (hechos históricos relacionados con la DC).
La D.C. es una herramienta que muchos grupos humanos han usado desde siempre para enfrentarse al poder establecido y tiránico, sin recurrir a, o como complemento de la resistencia violenta. Es una herramienta de una gran potencia transformadora a nivel político y a nivel de la construcción de una sociedad basada en parámetros más éticos y respetuosos con la persona.

5.- Texto nº 1: “Concepto de la Obediencia”. Diálogo en grupo.
Diálogo en grupos de 4 personas para detectar situaciones que han vivido o donde se han dado estas situaciones de obediencia, a nivel familiar, estudiantil, grupal, laboral etc. que las personas de los grupos hayan presenciado o experimentado.
Puesta en común de las situaciones detectadas.

6.-Dramatización en cuatro grupos sobre algunas de las situaciones enumeradas. Cada grupo representará una: a nivel familiar, escolar, de pandilla y de grupo organizado. Diálogo sobre lo anterior.

6.- Texto nº 2: “La Obediencia ya no es una virtud”. Diálogo en grupo.

7.- Dinámica de grupos: “Juego de rol sin normas” Diálogo en grupo.

8.- Texto nº 3: “El experimento de Milgram” Diálogo en grupo.

9.- Dinámicas de confianza: “El tentempié” y “Tirarse a la piscina”. Diálogo en grupo. Aquí se explica que la ruptura de las obediencias y colaboraciones que mantienen la injusticia se basan en la desobediencia personal, y sobre todo colectivo. Pero para ello hay que empezar a perder el miedo con el que nos han vacunado. Hay que crecer en confianza en una misma y en las demás. Hay que potenciar nuestra participación organizada en la política.

10.- Evaluación del taller.

11.- Juego de distensión: “Baile por parejas”


Juego de presentación: “Aposento”

Sentad@s en círculo. Comienza el juego la persona que está a la izquierda de la silla o sitio vacío, presentándose de la siguiente forma: “Soy… (se pueden añadir los datos que se acuerde) y quiero que mi aposento sea ocupado por…. (nombre de otra persona del grupo)”. A continuación se indica como se quiere que venga: bailando, a la pata coja, sentado, volando etc. La persona nombrada puede requerir la ayuda de las personas sentadas a ambos lados de ella, si lo considera necesario para poder desplazarse de la forma pedida hasta el sitio vacío. Continúa el juego la persona situada a la izquierda de la silla vacía.


Dinámica de grupos: “El Muro”

Se coloca a todas las participantes en una hilera, todas mirando a un mismo punto preferentemente de una pared. No estarán en fila, sino teniendo gente a derecha e izquierda. Si hay muchos participantes, se les puede disponer en dos hileras en vez de una, una delante y otra detrás.

La persona que dinamiza les dará las siguientes consignas de partida: “A partir de ahora no se puede hablar, no se puede reir, ni mirar a los lados o hacia atrás”

Y les contará una historia absurda tal como que deben concentrar las miradas en un clavo de un cuadro de la pared, o en una marca o detalle de la misma, o en un objeto de la habitación, ya que con la mirada de tod@s y cada un@ están sosteniendo ese objeto en su lugar. Si alguien dejara de mirar el objeto caería al suelo y una potente bomba atómica estallaría y las víctimas serían incontables.

La persona animadora a partir de entonces se situará a la espalda de la hilera y periódicamente irá repitiendo las consignas de partida y la historia, reclamando silencio al primer murmullo y recordando la responsabilidad que supone la acción emprendida entre tod@s.

La dinámica no tiene duración; concluirá cuando una sola persona se rebele y deje de mirar de forma pública, no escaqueándose. O bien, por falta de tiempo, cuando la persona dinamizadora la dé por concluida, con una duración en ese caso no inferior a los 20 minutos.

En la evaluación se hablará de como se ha sentido cada cual y se tratará de evaluar lo absurdo de la orden y el posicionamiento de cada persona ante ella, analizándose las causas educacionales de tales reacciones.


Texto: Concepto de Obediencia.

Entendemos que se produce situación de obediencia cuando una persona se impone a otra aprovechando su debilidad propiciada por el miedo, la necesidad o la ignorancia. De esta forma se produce una situación de humillación, consciente o inconsciente.

La obediencia se opone al concepto de cooperación como forma de participación voluntaria y razonada. Pero ¿no se puede utilizar también la razón como trampa para exigir la obediencia?

A obedecer aprendemos desde la infancia por medio de una dinámica preestablecida. ¿Cómo podemos escapar de ella? En este enfrentamiento, una vez decidida la desobediencia como acto libre, nos resulta más fácil la rebelión ante los condicionamientos externos (sociedad, instituciones, leyes etc…) que ante los condicionamientos internos (moral, obediencias afectivas o familiares etc…).

La obediencia generalmente, constituye un medio para conseguir un fin pero también se convierte en un fin en sí misma para conseguir personas que sirvan como instrumentos.

-OBEDIENCIA Y RELIGIÓN

La actitud obediente aparece ligada a conceptos religiosos y morales que aprendemos en la infancia, relacionados con la bondad y presentados como virtudes.

-OBEDIENCIA Y FAMILIA

Recordamos la imposición de la autoridad por medio del “chantaje emocional”. Las situaciones de dominio en el medio familiar se producen de diferentes formas:

-El marido sobre la mujer.

-Los hijos sobre los padres.

-Los padres sobre los hijos.

-OBEDIENCIA SOCIAL

Referida a las situaciones de interdependencia en las relaciones personales:

-Obediencia ante el grupo de amigos.

-Imposición de unas personas sobre otras mediante gestos que inspiran miedo (gritos, golpes, rechazos).

-OBEDIENCIA ANTE LAS INSTITUCIOES

-Imitación de las opiniones generales por “seguir la corriente”, renunciando al criterio propio.

-Obediencia ciega en lugares como el ejército.

-Obediencia en el sistema carcelario.

-Obediencia escolar.

-Obediencia “democrática” ante un sistema político que aparenta imponerse por medio de la razón y el “bien común”.

-Sistema sanitario: aquí se impone la obediencia por medio de terapias coercitivas que no respetan a la persona necesitada de curación (algunas terapias antidroga, psiquiatría etc)

-Etc.


Texto: “La Obediencia ya no es una virtud”_ Extraído de “Carta a los Jueces” Lorenzo Milani.

Aquella vil escuela preparaba, no sé si consciente o inconscientemente, los horrores de tres años después. Preparaba millones de soldados obedientes, obedientes a las órdenes de Mussolini. Para ser más exactos, obedientes a las órdenes de Hitler. 50 millones de muertos.

Y después de haber sido tan vulgarmente engañado por mis maestros cuando tenía trece años, ahora yo soy maestro y tengo ante mí a estos muchachos de trece años, a quienes amo. ¿Queréis que no sienta la obligación no sólo moral, sino también cívica, de desenmascararlo todo, incluida la obediencia militar como nos la enseñaban años atrás?

Perseguid a los maestros que dicen todavía las mentiras de otros tiempos, a los que desde entonces a hoy no han estudiado ni pensado, no a mí.

He estudiado en Teología Moral un viejo principio de Derecho Romano que también vosotros aceptáis; el principio de la responsabilidad colectiva. El pueblo lo conoce en forma de proverbio: “Tanto peca quien mata como quien tira de la pata”.

Cuando se trata de personas que cometen juntas un delito, por ejemplo el jefe y el sicario, vosotros les dais la condena perpetua a los dos y todos entienden que la responsabilidad no se divide por dos.

Un delito como el de Hiroshima ha requerido un millar de corresponsables directos: políticos, científicos, técnicos, obreros, aviadores.

Cada uno de ellos ha acallado su propia conciencia fingiéndose que esa cifra actuaba como un divisor de su propia responsabilidad. Un remordimiento reducido a milésimas no quita el sueño al hombre de hoy.

Y así hemos llegado al absurdo de que el hombre de las cavernas que daba un garrotazo sabía que hacía mal y se arrepentía. El aviador de la era atómica llena el depósito del aparato que poco después desintegrará a doscientos mil japoneses y no se arrepiente. Si damos la razón a los teóricos de la obediencia y a ciertos tribunales alemanes, sólo Hitler debe responder del asesinato de seis millones de judíos. Pero Hitler era irresponsable porque estaba loco. Por lo tanto, aquel delito no ocurrió nunca porque no tiene autor.

Sólo hay un modo de salir de este macabro juego de palabras. Tener el valor de decir a los jóvenes que todos somos soberanos, que para ellos la obediencia ya no es una virtud, sino la más sutil de las tentaciones, que no crean poderse escudar ni ante los hombres ni ante Dios, que deben sentirse cada uno el único responsable de todo.

De ese modo la humanidad podrá decir que en este siglo ha tenido un progreso moral paralelo y proporcional a su progreso técnico.


Dinámica de grupos: “Juego de rol sin reglas”

Se lee lo siguiente a l@s presentes:

“Vamos a hacer un juego de rol que sea capaz de suscitar un debate general sobre la autoridad, la obediencia y la desobediencia. Podremos utilizar toda la sala o espacio disponible. Un juego de rol es una representación dramatizada y lúdica. En este caso concreto se trata de un juego muy especial. No tiene papeles, no tiene roles, no tiene reglas.

Cada persona puede actuar como quiera. Vamos a inventarnos algo sin que yo os dé más pautas. Simplemente tened en cuenta que con esta actividad aprenderemos algo sobre el tema que trabajamos. No me preguntéis nada más a mí. Podéis relacionaros como queráis. Tenemos poco tiempo para esta actividad. Solamente 15 minutos.”

Es recomendable que haya dos personas observando lo que sucede.

EVALUACIÓN: ¿Qué ha sucedido? ¿Cómo os habéis encontrado? ¿Había relaciones de poder? ¿No…? ¿Cómo eran esas relaciones? ¿Seguiste en algún momento la iniciativa de otra persona? ¿Sentiste la necesidad de tomar tú la iniciativa? ¿El grupo se puso normas de comportamiento? ¿Cómo se pusieron? ¿Hubo votaciones? ¿Hubo consenso? ¿Hubo falta de autoridad? ¿Se está a gusto sin normas, sin la autoridad? ¿Por qué?


Texto: “El experimento de Milgram”

En 1966 el profesor universitario Milgram realizó un interesante experimento en la universidad de Yale.

Se trataba de averiguar si una persona está dispuesta a aplicar descargas eléctricas a otra persona en castigo por haber cometido un error de memoria, y por mandato del director del experimento. Y en caso afirmativo, averiguar hasta qué intensidad (en cantidad de voltios) aumentaban las personas las descargas eléctricas que se les ordenaban. Por prestarse al experimento les pagaban cuatro dólares y medio.

A la persona se le explicaba que el experimento consistía en averiguar la influencia de los castigos en el rendimiento de la memoria (lo que no era verdad, claro).

Para guardar las apariencias se sorteaban los papeles entre el participante y otra persona con la que el profesor estaba de acuerdo previamente, de tal forma que al primero le tocara realizar las descargas, y al segundo, recibirlas.

Entonces la persona que supuestamente iba a recibir las descargas era llevada a una sala contigua y atada a una silla eléctrica que aparentemente estaba conectada a un generador eléctrico que el voluntario del experimento podía accionar. En el generador había treinta interruptores que correspondían a otros tantos niveles de tensión en voltios (desde 15 hasta 450 voltios). Y además se podían leer en la máquina distintos carteles en los que se decía desde “shok leve”, hasta “peligro, shok grave”. Se le daba a la víctima una descarga de prueba de 45 voltios para que el voluntario se creyera que la máquina estaba realmente en funcionamiento.

Después el director del experimento le pedía al voluntario que fuese haciendo una serie de preguntas a la víctima, de tal forma que cada vez que fallase la respuesta le diera una descarga. Cada nuevo error se debía aumentar un grado en la escala de tensión del generador.

Los errores de la víctima se iban acumulando hasta alcanzar pronto el nivel máximo de tensión. Según se iba aumentando la intensidad la víctima iba pidiendo cada vez con mayor intensidad que se suspendiera el experimento, para él supuestamente insoportable, pero el director del experimento le pedía al voluntario que no hiciera caso, y que siguiera adelante.

Según una de las modalidades la víctima fue colocada detrás de un vidrio opaco, de modo que el voluntario apenas lo veía. Pudo comprobarse que el voluntario al dar la descarga apartaba la vista del vidrio, para no ver el efecto de su acción. No obstante seguía obedeciendo al director.

Al principio no se utilizaban reacciones acústicas de la víctima, pero se observó que todos los voluntarios obedecían hasta aplicar los 450 voltios. Se introdujeron débiles y lejanas protestas de la víctima que el voluntario podía oír, para ver si con ello disminuía su obediencia, pero no surtieron ningún efecto.

Posteriores protestas violentas de la víctima siguieron sin lograr impedir a ninguno de los voluntarios la aplicación de las penas máximas.

En el experimento se utilizaron cintas magnetofónicas con gritos y protestas de la víctima. A 150 voltios la víctima exigía la interrupción del experimento, a 180 gritaba que el dolor era insoportable, a 300 se negaba a contestar e insistía en que se le dejara libre. El director exigía al voluntario que cada negativa a contestar fuera considerada como un error y siguiera aplicando los castigos. Si el voluntario intentaba interrumpir el experimento, el director le decía que no había otra salida que continuar. Si el voluntario se negaba a aplicar la siguiente descarga, el director daba por terminado el experimento.

Cuarenta psiquiatras de una importante academia de medicina fueron detalladamente informados del experimento y se les pidió que hicieran un pronóstico de cómo se iban a comportar 40 hipotéticos voluntarios. La mayoría de los psiquiatras dijo que muy pocos de los voluntarios pasarían de los 150 voltios, que sólo un 3% seguirían aún obedeciendo cuando se les ordenase aplicar 300 voltios, y que el grado máximo de tensión (450 voltios) sólo sería aplicado por un 0’1 de los voluntarios (uno de cada mil).

Los resultados finales fueron que el 90% superó los 150 voltios, el 70% superó los 300 voltios, y un 62% llegó al máximo de 450 voltios. Y todo ello en una modalidad de la prueba en la que se podían oír los gritos de la víctima a través de una puerta entreabierta.


Dinámica de Grupos: “El tentempié”

Se hacen círculos de unas seis personas, y una séptima en el centro. El círculo ha de ser compacto, y repartido según la fuerza física de los miembros. La persona que está en el centro tiene las instrucciones de juntar los dos pies y no moverlos bajo ningún concepto, colocar los brazos junto al cuerpo o cruzados y cerrar los ojos. A partir de ahí, manteniéndose de forma totalmente rígida, como si de una tabla o un tentempié se tratara, abandona su peso dejándose caer hacia donde le atraiga al fuerza de la gravedad. Las restantes compañeras se deberán apresurar a no dejarle caer al suelo e irle enviando suave y blandamente de unos lados a otros del círculo.

Se dejarán unos minutos e irán pasando tod@s l@s participantes que lo deseen.

Luego dialogaremos sobre como se ha sentido cada persona, sobre sus miedos, si ha cumplido o no las instrucciones, sus sensaciones y las del resto…


Dinámica de grupos: “Tirarse a la Piscina”.

Todas se disponen formando dos hileras que se miran la una a la otra. Cada un@ cogerá las manos de su pareja de la otra hilera, dejando entre ambos un hueco de aprox. un metro. Los brazos estarán cruzados. Apartarán las cabezas para evitar accidentes.

Desde lejos, otro participante tomará carrerilla y se arrojará con fuerza a la piscina de brazos que le aguarda.

Una vez recibido el impacto, las personas que hacen de “red”, sin soltar las manos, lo irán moviendo hasta que alcance el final del pasillo.

Las últimas personas de las hileras serán las siguientes en ir saltando, si así lo desean (no se fuerza a nadie).


Juego de distensión: “El baile por parejas”

Todas las personas participantes se reparten por parejas y se unen por la espalda. Si hay un número impar, la que no tiene pareja canta. Mientras, todas las demás se mueven por el espacio de la dinámica con las espaldas en contacto, bailando la canción.

Cuando el canto cesa, cada persona busca una nueva pareja y la persona libre busca también la suya.

La persona que queda desparejada ahora, es la que comienza de nuevo con el canto.


Más información sobre los talleres y coloquios de Tortuga

3 thoughts on “Recursos para dar un Taller de Desobediencia”
  1. Recursos para dar un Taller de Desobediencia
    Felicitaciones amigos, son uno de los pocos que tienen el deseo original de crear paz, gracias por su trabajo, sigan adelante…que la paz esta a un paso…
    cuando hay voluntad de corazon, se habre el camino.

    1. Recursos para dar un Taller de Desobediencia
      PARA MI CONCEPTO EL ABRIR ESPACIOS PARA ACLARACIONES Y PARA INNOVAR LA TEMATICA ES PROCEDENTE Y ADEMAS ES UN APOYO QUE SE MULTIPLICARA Y CON EL DINAMISMO SE INTERIORIZA INTRINSICAMENTE EN EL AFORO. GRACIAS POR TENER ESTE ESPACIOO QUE ES DE AYUDA PARA LOS PROFESIONALES QUE ESTAMO EN EL AREA DEL HUMANISMO Y COMPROMETIDOS CON LAS PERSONAS QUE INTERVENIMOS

  2. Recursos para dar un Taller de Desobediencia
    hola, les hablo desde México, ojala pudieran ayudarme, soy maestra y me enfrento a estudiantes donde la rebeldía y la indisciplina los caracteriza, he intentado educarlos para vivir en libertad, pero en ocaciones le temen y en otras hacen un uso idebido de ella, me refiero especificamente a que ahora ellos tratan de tomar el papael de dominador y abusan de quienes estan a su alrededor. es como si ellos al ver vacio el lugar de quien manda y domina, tienden instintivamente a ocupar ese lugar. habrá un dinámica para concientizarlos de esto.

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