Nada menos que 800.000 millones se dispone a gastar la Unión Europea en armamento. Cantidad que será detraída de los llamados fondos de cohesión, ese dinero que sirve para mejorar servicios e infraestructuras en las regiones de la Unión menos favorecidas. Es decir, los gobernantes de los países de la UE se aprestan a entregar a los señores del complejo industrial militar el dinero que podría dedicarse a mejorar, o siquiera mantener, la vida real de las personas europeas. Todo ello bajo la ridícula excusa de la «amenaza de Rusia». Este gran saqueo muestra a las claras una vez más que la Unión Europea es poco más que un cónclave de banqueros y mercaderes de armas que tienen perfectamente a sueldo tanto a la clase política como a los medios de comunicación. Nota de Tortuga.


Irene Castro
Corresponsal en Bruselas

Ursula von der Leyen ha presentado un “plan de rearme de Europa” de cinco puntos que presentará este jueves a los líderes de la UE y con el que pretende que se movilicen 800.000 millones de euros con ese fin. La propuesta que la presidenta de la Comisión Europea ha esbozado en una declaración sin preguntas a los medios de comunicación contempla algunas de las medidas que ya había adelantado, como la flexibilización de la disciplina fiscal, y añade algunas nuevas como la posibilidad de que los estados miembros desvíen fondos destinados a la cohesión al gasto en defensa.

“Vivimos en los tiempos más trascendentales y peligrosos”, ha dicho Von der Leyen al iniciar su discurso. Aunque no ha citado expresamente a Donald Trump ni su intención de cortar la ayuda a Ucrania, ha hecho referencia a las “graves amenazas” que se ciernen sobre el continente y ha advertido de las “consecuencias devastadoras” que pueden tener para justificar la necesidad de que Europa asuma “mayor responsabilidad en su propia seguridad”. “Estamos en una era de rearme y Europa está preparada para aumentar masivamente su gasto en defensa, tanto para responder a la urgencia a corto plazo de actuar y apoyar a Ucrania, como para abordar la necesidad a largo plazo de asumir más responsabilidad por nuestra propia seguridad europea”, ha afirmado.

Las capitales europeas están de acuerdo en que no se puede esperar al próximo presupuesto europeo, que empezará a negociarse en los próximos meses pero no estárá activo hasta el periodo 2028-2034. Pero Von der Leyen ha planteado usar los actuales recursos para el gasto en defensa. En concreto, ha dejado sobre el tejado de los gobiernos desviar a defensa los fondos de la política de cohesión, que es la principal herramienta de financiación de la UE y se destina reducir las disparidades entre las regiones. “Propondremos posibilidades e incentivos adicionales para los estados miembros”, ha dicho la alemana.

Aumento del gasto militar en un 1,5% del PIB

El cálculo de Von der Leyen es que la flexibilización de las reglas fiscales para que el aumento del gasto en defensa en los presupuestos nacionales no compute en las cifras de déficit y deuda puede llevar a si los estados miembros a aumentar esas partidas en un 1,5% del PIB. “Esto podría crear un espacio fiscal de cerca de 650.000 millones de euros en un periodo de cuatro años”, ha explicado Von der Leyen. No obstante, el Gobierno de España, que es uno de los países con menos porcentaje de gasto militar, ya sugirió que no utilizaría esa herramienta. “Prevemos que ese incremento del gasto en defensa pueda ser compatible con el cumplimiento de España de las reglas fiscales”, dijo el ministro de Economía, Carlos Cuerpo.

En cuanto al instrumento europeo que había adelantado, Von der Leyen ha asegurado que será una herramienta de 150.000 millones en préstamos a los estados miembros para inversiones en defensa. “Esto ayudará a los Estados miembros a poner en común la demanda y a comprar juntos”, ha dicho Von der Leyen, que considera que esas adquisiciones conjuntas permitirá “reducir los costes” y la “fragmentación” al tiempo que se aumenta la “interoperabilidad”. En un momento en el que el apoyo de EEUU a Kiev está en riesgo, la presidenta de la Comisión Europea ha asegurado que ese equipamiento se podría entregar de “inmediato” a Ucrania.

Von der Leyen no ha explicado de dónde salen esos 150.000 millones para préstamos: si se emitirá nueva deuda conjunta o se aprovecharán los fondos de la pandemia que no se han ejecutado y que ascienden a en torno 93.000 millones de euros.

La utilización de deuda conjunta para el gasto en defensa la defienden España e Italia, pero también países como Polonia o los bálticos, que normalmente se alinean con los ‘frugales’ en contra de ese tipo de herramientas, pero están dispuestos a avalarlo para la defensa, ya que son los que viven más de cerca la amenaza de Putin y están convencidos de que, si no se le frena en Ucrania, sus ansias imperialistas le pueden llevar a atacar a cualquiera de ellos. Sin embargo, Von der Leyen ha asumido el ‘no’ de Alemania, Holanda o Austria. En un documento que Moncloa ha enviado a Bruselas vuelve a apostar por que se usen los fondos europeos para financiar el aumento en defensa.

Cambios en el BEI de Calviño

Von der Leyen apenas ha profundizado en el papel que tendrá en Banco Europeo de Inversiones (BEI) para financiar el incremento de defensa, pero en la carta que ha remitido a los líderes de la UE reitera “claro y decisivo”. Así, ha anunciado que la entidad que preside Nadia Calviño comunicará “cambios” para “ampliar el alcance” de su capacidad de financiación a la industria militar.

En la presentación de los resultados de 2024, Calviño aseguró que la financiación para proyectos de defensa se había duplicado el pasado año dedicando 1.000 millones de euros de los 89.000 millones que movilizó en total. El incremento se debió al cambio de las reglas internas de la entidad para rebajar los límites que tenía para invertir en proyectos de doble uso (civil y militar) y facilitar de esa manera la inversión específica en proyectos de defensa. Con esa modificación de las normas del BEI, que supone que ya no se tienen que invertir en proyectos que destinen al menos el 50% para uso civil, se han incrementado las inversiones.

Tras esa presentación, la mayoría de líderes europeos, entre ellos Pedro Sánchez, pidieron al BEI que aumente aún más sus capacidades. Ahora es Calviño la que tiene que mover ficha y hasta ahora se ha mostrado reticente a financiar armas. “No somos un Ministerio de Defensa”, dijo en esa rueda de prensa.

La quinta pata del plan de rearme de Von der Leyen pasa por la movilización de capital privado para lo que apuesta por favorecer el acceso a la financiación y completar la Unión del Mercado de Capitales, que se resiste desde hace años. “Tenemos que asegurar que los miles de millones de ahorros de los europeos se invierten en los mercados dentro de la UE”, dice Von der Leyen en su misiva.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/von-der-leyen_1_12101165.html

One thought on “Von der Leyen presenta un plan de rearme de 800.000 millones y permitirá desviar fondos de cohesión a la defensa”
  1. Von der Leyen presenta un plan de rearme de 800.000 millones y permitirá desviar fondos de cohesión a la defensa
    800.000 millones para armas, migajas para la gente

    El dogma de la austeridad desaparece cuando los beneficiados son los lobbies armamentísticos.

    Por Javier F. Ferrero

    Mientras la sanidad pública agoniza, la educación se precariza y millones de ciudadanos enfrentan una crisis de vivienda sin precedentes, la Comisión Europea decide que la prioridad es inyectar 800.000 millones de euros en gasto militar. No hay dinero para mejorar hospitales, pero sí para comprar misiles. No hay fondos para asegurar pensiones dignas, pero sí para financiar la industria de la muerte. El neoliberalismo siempre encuentra recursos cuando se trata de blindar los intereses de los poderosos.

    Úrsula von der Leyen ha propuesto, sin disimulo, desviar los fondos de cohesión—esos que se destinan a reducir las desigualdades entre regiones—para engordar el presupuesto militar de los Estados miembros. Se robará dinero destinado a escuelas, hospitales y servicios públicos para convertirlo en armas y tanques. Es la perversión absoluta de la política europea: recortes para los de abajo, cheques en blanco para los fabricantes de guerra.

    650.000 millones en cuatro años mediante la flexibilización de las normas fiscales, permitiendo que el gasto militar no compute en el déficit. Es decir, si un país invierte en salud, educación o dependencia, Bruselas le mete la tijera, pero si lo hace en defensa, la deuda deja de ser un problema. El dogma de la austeridad desaparece cuando los beneficiados son los lobbies armamentísticos.

    Además, Von der Leyen añade 150.000 millones en préstamos para la defensa. De dónde saldrá ese dinero es un misterio, pero hay rumores de que se utilizarán los fondos no ejecutados de la pandemia. Es decir, el dinero que debería haber servido para reconstruir Europa tras la crisis del COVID-19 será reciclado para comprar munición. Ni en sus momentos más cínicos, los tecnócratas europeos habían mostrado un desprecio tan absoluto por las necesidades sociales.

    DEFENSA PRIVATIZADA Y NEGOCIOS MILLONARIOS PARA LOS DE SIEMPRE

    El plan de rearme de Von der Leyen no solo supone un trasvase brutal de dinero público a la industria armamentística, sino que además busca consolidar un modelo de defensa privatizado. La presidenta de la Comisión quiere “movilizar capital privado” y dirigir el ahorro de los europeos hacia los mercados de defensa, es decir, que los fondos de inversión y la banca metan mano en el gran negocio de la guerra.

    El Banco Europeo de Inversiones (BEI), dirigido por Nadia Calviño, también jugará un papel clave en este proceso. Si hasta ahora había cierta reticencia a financiar armamento, Von der Leyen ha dejado claro que las reglas se van a flexibilizar aún más para que el BEI inyecte dinero directamente en la industria militar. Se consagra así un modelo en el que los beneficios se privatizan y los costes recaen en los contribuyentes.

    La apuesta por el rearme no es solo una respuesta a la guerra en Ucrania. Es un proyecto a largo plazo para consolidar una economía de guerra en Europa. Se normaliza la militarización de los presupuestos y se crea un marco financiero en el que el gasto en armas se vuelve prioritario. Las grandes corporaciones del sector, como Airbus, Rheinmetall, Thales o Leonardo, son las verdaderas ganadoras de esta estrategia.

    Mientras tanto, la otra cara de la moneda es el desmantelamiento progresivo del Estado del bienestar. El dinero que debería destinarse a garantizar una vida digna se desviará a la industria armamentística. Se justificará con discursos grandilocuentes sobre la seguridad, pero la realidad es que este plan no busca proteger a la ciudadanía, sino blindar los intereses de las élites económicas.

    No es una casualidad que el mismo día que se anuncia este macroplan militar, en países como España o Francia se hable de nuevos recortes en sanidad y educación. El gasto en defensa sube, mientras lo social se aprieta el cinturón.

    Europa está cavando su propia tumba. No hay proyecto de futuro que se sostenga sobre un modelo basado en la guerra y la desigualdad. El rearme no es la solución: es el síntoma de un continente que ha decidido priorizar los intereses de los fabricantes de armas sobre las necesidades de su gente.

    https://spanishrevolution.net/800-000millones-armas-migajas-gente/

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